Nuestro dinamismo exportador debe mucho a Comex, Cinde y Procomer

 23 septiembre, 2014

El desarrollo de Costa Rica durante las últimas décadas y, sobre todo, nuestro exitosa inserción en el mercado mundial han avanzado a la par del trabajo eficaz y tesonero de tres instituciones nacionales: el Ministerio de Comercio Exterior (Comex), la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (Cinde) y la Promotora de Comercio Exterior (Procomer).

La articulación de un modelo de desarrollo abierto, en reemplazo de la superada sustitución de importaciones, fue producto de un conjunto de buenas decisiones y políticas públicas, impulsadas desde la década de 1980. Sus protagonistas directos han sido los empresarios, trabajadores y profesionales nacionales, a los que se han sumado importantes aportes humanos y financieros del exterior. Sin embargo, poco habríamos avanzado a partir de estos componentes cruciales sin la visión, dirección y acción estratégica de Comex, las inversiones extranjeras directas atraídas y potenciadas por Cinde, y el impulso a la apertura de mercados y el esfuerzo exportador nacional liderado por Procomer. Se trata de una trilogía robusta y virtuosa, que, sin duda, puede mejorar, pero de la que debemos sentirnos orgullosos.

Su labor acaba de ser reconocida por el Centro de Comercio Internacional (CCI) de la Organización Mundial del Comercio. En uno de sus estudios periódicos, que analizó el desempeño de 33 entidades similares en igual número de países, Procomer obtuvo el primer lugar, con un cumplimiento del 92,39%. Las cuatro áreas evaluadas, mediante 225 indicadores, fueron liderazgo y dirección, medición y resultados, recursos y procesos, y provisión de servicios. En ninguna de ellas obtuvo menos de 91,65 puntos, lo cual indica el equilibrio de su excelencia.

El trabajo de Cinde ha sido destacado en múltiples oportunidades no solo por estudios de entidades como el Foro Económico Mundial, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), sino también por las empresas extranjeras que se han establecido en nuestro país gracias a sus esfuerzos.

Comex, además de ser fuente de estrategia y conducción políticas, ha logrado concretar un conjunto de trascendentales tratados de libre comercio. Gracias a ellos, las oportunidades para las empresas nacionales, impulsadas por Procomer, han crecido, y Cinde ha mejorado sustancialmente su capacidad y “promesa de valor” para captar inversiones extranjeras.

Todo esto se ha hecho como parte de una excelente ecuación costo-beneficio, y ha redundado en crecimiento económico, nuevos empleos y una creciente diversificación de nuestra economía, además de que nos ha permitido reducir su vulnerabilidad ante crisis internacionales.

Procomer es una entidad público-privada; Cinde, una organización no estatal sin fines de lucro. Precisamente por la agilidad que les permiten sus respectivas naturalezas jurídicas, que van aparejadas a una rigurosa transparencia, han logrado convertirse en los pilares que son, en sí mismas y como complementos fundamentales de la labor de Comex.

Al destacar estos aportes, debemos tener en cuenta que es necesario complementarlos con una serie de políticas adicionales –más allá del ámbito exportador– para que el dinamismo creado impacte de manera más orgánica y equitativa al conjunto de la población. Por otro lado, es indispensable que los esfuerzos de estas instituciones, lejos de reducirse por los éxitos alcanzados, se multipliquen cada vez más: vivimos en un mundo altamente competitivo que nos demanda agilidad y logros permanentes.

En este último sentido, llama poderosamente la atención, por su prejuiciada miopía, la iniciativa del diputado Gerardo Vargas, jefe de fracción del Frente Amplio (FA), para que se elimine del proyecto de presupuesto nacional del 2015 una partida de ¢1.050 millones destinados a Cinde, que representa el 40% de su presupuesto. Simple y llanamente, es una medida destinada a destruir un ejemplar trabajo de 30 años, del que se han beneficiado cientos de miles de costarricenses, a quienes el diputado debería defender.

Esperamos que, además de superar estas zancadillas, producto de acartonamientos ideológicos que el FA decía haber superado, las tres instituciones sigan cosechando logros, para beneficio de todos.