Las negociaciones con Grecia son vistas por algunos acreedores como un ejercicio estéril

 7 junio, 2015

Un pago pospuesto al Fondo Monetario Internacional (FMI) sacude de nuevo las esperanzas griegas de un pronto arreglo de compromisos con los acreedores del exterior. El jueves, Atenas debía realizar un pago al organismo; sin embargo, según anunció el Gobierno, esta obligación más otras tres que en total ascienden a 1.600 millones de euros las desembolsaría a finales de junio.

Dicha práctica quizás podría encontrar asidero en otras situaciones similares de países miembros de la entidad multilateral. Entre tanto, Grecia espera concluir sus negociaciones de un arreglo de deudas global antes de finales de mes. Esta es la esperanza, mas las realidades suelen desengañar a más de un pretendiente.

Lo cierto es que Grecia está hundida en deudas, todas muy apremiantes. De cara a este gigantesco iceberg, las negociaciones en marcha son vistas por algunos acreedores como un ejercicio estéril. De lo que ha trascendido, las pretensiones del grupo acreedor enfatizan el recorte de egresos que incluyen salarios y pensiones. Y, como sería de esperar, los beneficiarios de estos rubros presupuestarios están en pie de guerra.

Precisamente, sobre este tema versó en gran parte el programa electoral que llevó al poder a la agrupación Syriza. La realidad es que los postulantes ofrecieron a los votantes un paraíso helénico sin deudas, sin agobios y una felicidad inédita. La propaganda irresponsable y de tono populista dejó en ascuas a los expertos locales y fuereños quienes rápidamente calificaron ese conjunto de promesas de campaña como un salto al vacío sin paracaídas.

No obstante, al llegar al poder, los actuales gobernantes toparon con el regaño y las advertencias de importantes figuras de la Comunidad Europea (CE), empezando por Alemania y ni qué decir del Banco Central de la CE. Las esperanzas del primer ministro helénico en las discusiones esta semana con el equipo decisor en Bruselas y Berlín eran retornar triunfante a Atenas. Vana ilusión. Su arribo el jueves a la capital fue, para muchos, el preludio de una tragedia insoslayable.

Sin embargo, en estos escenarios, los dramas presentan variados desenlaces. Para empezar, no es dable olvidar que Grecia posee también cartas ganadoras. El “Grexit”, la salida de la zona del euro, sin duda preocupa y mucho a la cúpula reinante en Bruselas. La incertidumbre de lo que este paso plantearía para la Comunidad Europea no es para alegrarse.

Señalemos que dicha salida tampoco estaría a prueba de golpes poco apetitosos para los griegos. Muchos probablemente piensan en problemas comerciales y su impacto en el modo de vida de la amplia clase media. Además, como algunos medios anticipan, los horizontes oscuros se disiparán gracias a sorpresas gratas. No en vano los rumores son de que rondas innumerables de consultas entre los protagonistas asoman alguna esperanza de un arreglo sin cortes traumáticos.

Los días venideros quizás sean portadores de un nuevo convenio. Informes de prensa indican que Grecia posee aún reservas para enfrentar compromisos inaplazables durante el presente mes. Todo esto se podría lograr sin recurrir a extremos como caer en mora con el FMI o imponer frenos a los capitales, recetas proclamadas por el ala izquierda del Tsipras.

Sin duda, los días inmediatos serán clave para descifrar el rumbo de los destinos griegos. Esperemos que algo positivo emerja para beneficio del legendario país.