El presidente Obama se propone incrementar los bombardeos aéreos para debilitar al ISIS y, eventualmente, destruirlo

 14 septiembre, 2014

En el marco escénico propio de los mensajes de suma importancia para el pueblo norteamericano y el mundo, el miércoles por la noche el presidente, Barack Obama, pronunció un discurso en torno a la amenaza global del conglomerado terrorista del ISIS, siglas del Estado Islámico de Siria e Irak en el idioma inglés. La solemnidad del momento fue subrayada por la coincidencia de fechas con el fatídico 11 de setiembre.

En su alocución, difundida mundialmente por la televisión y la prensa, el mandatario describió la barbarie inédita del ISIS, que rápidamente se expande por el Cercano Oriente. También resaltó el peligro para Estados Unidos y, en general, para Occidente, del proyecto islamista de utilizar voluntarios europeos y norteamericanos que se unen a sus filas para promover acciones terroristas en sus países.

La reciente decapitación filmada de dos periodistas estadounidenses, retransmitida internacionalmente, tuvo un fuerte impacto en Norteamérica y el mundo. Los asesinatos produjeron un efecto inmediato en las encuestas políticas de Estados Unidos, sobre todo entre los jóvenes que ahora sí apoyan acciones militares contra el ISIS.

En criterio de numerosos analistas, el caso podría mejorar la calificación del mandatario frente al reciente desplome histórico de los sondeos sobre su desempeño. Este giro, además, fortalecería las posibilidades electorales de los postulantes demócratas en las elecciones venideras.

El presidente se propone incrementar los bombardeos aéreos para debilitar al ISIS y, eventualmente, destruirlo. Asimismo, Obama declaró que promoverá una coalición de naciones para combatir a la organización terrorista. El plan conlleva intensificar las acciones aéreas de diferente orden, así como capacitar a los cuerpos armados de Irak. El desempeño de los soldados ha flaqueado, en mucho debido a los desarreglos sectarios del ya exgobernante Nouri al-Maliki.

El nuevo Gobierno, que se instaló esta semana, estará en mejor posición de promover la disciplina y el espíritu de combate en el Ejército. En general, los cuerpos armados, hasta hace unos años, fueron favorecidos por miles de millones de dólares de ayuda de Washington. No cabe duda de que la presente realineación gubernamental fue estimulada por la posibilidad de reanudar ese apoyo financiero.

En su mensaje del miércoles, Obama fue enfático en repetir, una y otra vez, su consigna electoral de excluir tropas de combate norteamericanas del anunciado apoyo a los iraquíes. Además de la escalada aérea, habrá capacitación y consejería en altas dosis. Una nota de interés es que ya hay en Irak más de 1.600 efectivos del Ejército norteamericano en diversas funciones técnicas.

La nueva iniciativa no tiene fecha de expiración y su objetivo es detener y, con el tiempo, destruir al ISIS. El conglomerado islamista ya ocupa una tercera parte del territorio iraquí y amplias zonas de Siria, donde se fundó el ISIS. Esta base territorial le permitió a la jefatura islamista proclamar, hace poco, el nuevo califato musulmán.

El plan estadounidense tuvo una acogida positiva entre antiguos y nuevos aliados, aunque por ahora no se conoce el contenido de esas adhesiones. Arabia Saudita ofreció, además de fondos, establecer campamentos para el entrenamiento de combatientes. Similar asistencia se ha escuchado de otros principados del Golfo Pérsico. Desde luego, también hay viejas alianzas en la naciente coalición, de las cuales mucho se espera.

En general, la iniciativa no contiene realmente novedades, pues bastante de lo que se anuncia ya ha venido operando, en particular el apoyo aéreo de Estados Unidos. En suma, lo que Washington espera de Irak son tropas de combate más efectivas.

En esta transmutación, el apoyo para el adiestramiento será clave. Al fin de cuentas, los deseos aliados y, en general, de Occidente coinciden con los expresados por Obama. En juego hay un reto de fortalecer el progreso regional sin la grave amenaza del terrorismo islamista.