Hay respuestas que han sido insatisfactorias e incompletas, y que no pueden quedar en el vacío sin dar al traste con el bien ganado prestigio del Hospital de Niños

 22 mayo, 2014

El Dr. Rodolfo Hernández se jubila después de laborar cuatro décadas en la Caja Costarricense de Seguro Social y de haberse desempeñado durante 13 años como director del Hospital Nacional de Niños (HNN). Su salida, motivada por razones familiares, ha estado acompañada de expresiones de satisfacción “absoluta”, según declaró, por la labor cumplida y por su convicción interna de que “no le quedo debiendo nada a la infancia”.

Esta actitud, que puede ser correcta desde un punto de vista personal, contrasta con las graves dificultades que enfrenta el HNN en la actualidad y que se han ventilado extensamente por la prensa, en particular con respecto a las fallas en la Unidad de Cirugía Cardíaca (UCC). Es evidente que los ciudadanos y asegurados, y en especial los usuarios del centro médico, esperan algo más.

Aunque no se pretende responsabilizar al director médico por todos los protocolos, procedimientos y casos que se produzcan en un centro tan complejo como el HNN, hay respuestas que han sido insatisfactorias e incompletas, y que no pueden quedar en el vacío sin dar al traste con el bien ganado prestigio del Hospital.

En abril pasado, cuando se conoció el informe de la prestigiosa organización evaluadora Heart Trust sobre la UCC, con varios meses de retraso, Hernández advirtió que discutiría las observaciones con el jefe de Cirugía, Dr. Gerardo Mora, antes de referirse públicamente a ellas. Una nueva misión vendrá a Costa Rica en junio próximo sin que a estas alturas se sepa si tales apreciaciones serán tomadas en cuenta o se aplicarán en un programa de acciones correctivas.

El reporte de Heart Trust, que es consistente con otros que ha recibido el HNN desde el 2006, hace señalamientos muy importantes que, de ser ciertos, deben mover a las autoridades de la Caja a intervenir en el centro médico de una forma urgente y decidida. No parece explicable que durante años se adviertan los mismos problemas en un hospital, para colmo de males, dedicado a la atención de la niñez, sin que se haga nada para corregirlos.

Entre las numerosas fallas que se advierten están la ausencia de una lista de casos prioritarios por operar –de acuerdo con las necesidades del paciente–, falta de liderazgo y de trabajo en equipo, listas de espera, ausentismo en las reuniones de la UCC, medidas insuficientes contra las infecciones hospitalarias e incumplimiento de los horarios de trabajo.

Las críticas de Heart Trust, que Hernández no califica como tales, sino como “recomendaciones no vinculantes” y como “una oportunidad de mejora”, serían graves en cualquier centro médico, pero lo son mucho más en una institución como el HNN que atiende a una población tan sensible.

La nueva presidenta ejecutiva de la Caja Costarricense de Seguro Social, Dra. María del Rocío Sáenz, ha hablado de una necesaria humanización del sistema de salud de Costa Rica, en correspondencia con las necesidades y expectativas de los usuarios. Muchos de los señalamientos hechos en la UCC del HNN calificarían en esta necesaria campaña por devolverle un rostro humano a la atención hospitalaria.

Sin embargo, más allá de las observaciones precisas de cada informe, que se han venido acumulando desde hace ocho años, cabe hacerse la pregunta de si estos informes verdaderamente se utilizan para detectar los problemas y resolverlos. Cabe preguntarse si el HNN, como otras instituciones médicas del país, aprende de sus errores. Es decir, si cuenta con una cultura de calidad, aprendizaje y autocrítica que le permita aprender de sus dificultades, en vez de negarse a reconocer la realidad.

Sin duda, la rica vida institucional del HNN va mucho más allá de sus directores, pero haría bien el Dr. Hernández en ofrecer respuestas exhaustivas, transparentes y comprensivas ante los importantes dilemas que enfrenta la organización que ha dirigido durante 13 años.