El Gobierno anuncia su decisión de reducir el presupuesto del 2015 en ¢221.220 millones

 30 septiembre, 2014

Sorpresivamente, el Gobierno anuncia su decisión de reducir el presupuesto del 2015 en ¢221.220 millones. Si la reducción es real, no basada en juegos contables, merece reconocimiento, como también el diputado Ottón Solís, cuya tesonera insistencia en la reducción de gastos desempeñó un papel fundamental en el resultado.

Según el vicepresidente Helio Fallas, ministro de Hacienda, la moción de Solís para recortar el presupuesto “fue rechazada, pero no su tesis de fondo, que es la austeridad y el manejo responsable de la Hacienda Pública”. Quedan así rechazados, también, los cargos de “neoliberal”, “cochino”, “agarrado”, “irresponsable” y otros lanzados contra Solís por personalidades cercanas a la Casa Presidencial.

Ni el recorte es tan grande como el propuesto por el fundador del Partido Acción Ciudadana (PAC) ni el comunicado reconoce en extenso la lucha protagonizada por Solís, pero el viraje gubernamental es alentador y merece reconocimiento, si los recortes propuestos resultan acertados.

La duda nace por la insistencia de la Administración, en el mismo comunicado, en el supuesto ahorro hecho en agosto cuando se sometió a revisión el primer proyecto de presupuesto elaborado por el Gobierno anterior. Ese recorte, dice el comunicado, se suma al recientemente anunciado. En realidad, es práctica común en las instituciones proponer, inicialmente, presupuestos holgados, sabiendo que luego vendrá el debate sobre los recortes necesarios. El ahorro o el gasto excesivo no pueden medirse contra esas pretensiones iniciales.

El presupuesto planteado a la Asamblea Legislativa supera en 19% el plan de gastos del año anterior. El vicepresidente Fallas señala, con razón, la necesidad de enfrentar un cúmulo inusual de vencimientos de deuda el año entrante, pero, aun sin considerar esos egresos, el presupuesto iba a aumentar en 12%, muy por encima de la inflación. El vencimiento de deudas, por otra parte, es un problema que viene impuesto por la realidad y exige mayores esfuerzos de equilibrio.

¿Cómo habría sido la propuesta sin el normal ajuste de los excesos contemplados en el presupuesto inicial o, mejor dicho, en el borrador de presupuesto? Si todavía el plan de gastos creció en un 19% después de ese ajuste, ¿cuánto mayor sería la brecha entre la realidad económica del país y la propuesta definitiva, si no se le hubieran hecho ajustes al borrador?

Esperamos que los recortes anunciados sean de otra naturaleza, es decir, economías reales en el gasto puro y duro. Así, el correcto planteamiento del ministro de Hacienda sobre la necesidad de enfrentar el déficit fiscal con los dos componentes del equilibrio, reducción de gastos y aumento de ingresos, tendrá mejores posibilidades de prosperar. Sin voluntad demostrada de hacer la reducción, será difícil convencer a las demás fuerzas políticas sobre la necesidad de aumentar los ingresos.

Solís, dicho sea de paso, se ha mostrado consecuente con esa visión del problema. Cuando muchos miembros de su partido, incluyendo los ahora encargados del Poder Ejecutivo, rehusaban aumentar impuestos, el abanderado del recorte de gastos ofreció su apoyo al Plan de Solidaridad Tributaria, derrotado en la Sala Constitucional por razones de procedimiento.

Si las acciones del Gobierno resultan como fueron anunciadas, el diputado le habrá hecho un servicio al país y a la Administración. Según palabras del ministro Fallas recogidas en el comunicado, “el país sabe que nunca antes en la historia un presupuesto ha sido revisado en forma tan minuciosa.

Eso nos complace porque es parte de la transformación política que Costa Rica necesita y que este Gobierno se comprometió a impulsar”.

La contribución de Solís, en ese sentido, no puede ser negada.