El informe ‘Doing Business’ nos alerta sobre deficiencias que debemos corregir

 1 noviembre, 2014

Costa Rica ha ocupado nuevamente un lugar mediocre en el informe Doing Business 2015 , cuya edición número 12 fue dada a conocer hace pocos días por el Banco Mundial. Obtuvimos la posición número 83 entre los 189 países analizados, la décima en América Latina y el Caribe, después de Colombia, Perú, México, Chile, Panamá, Jamaica, Guatemala, Trinidad y Tobago, y Uruguay.

Comparados con el documento del año pasado, descendimos cinco puntos en la lista global. La caída se puede atribuir a cambios en la metodología introducidos en esta oportunidad, pero también nuestra posición durante ese año, aunque mejor que la actual, era inadecuada.

El informe no es, ni pretende ser, un balance integral y definitivo sobre el clima de negocios en los respectivos países. Mide diez conjuntos de indicadores relacionados con las gestiones necesarias para establecer una empresa, los permisos de construcción, la obtención de electricidad, el registro de propiedades, la obtención de créditos, la protección de los inversionistas minoritarios, el pago de impuestos, el comercio transfronterizo, el respeto de los contratos y los trámites de insolvencia. Deja por fuera aspectos trascendentales para la toma de decisiones de inversión, como la estabilidad política, la independencia judicial, la calidad del recurso humano, la innovación o la infraestructura. Salvo en el último de estos, Costa Rica tiene un desempeño mucho mejor en ese tipo de parámetros, lo cual se refleja en la posición mucho más alta que ocupamos en el Índice de Competitividad que calcula el Foro Económico Mundial.

El carácter acotado de los indicadores del informe, sin embargo, no debe ser motivo para tomarlo a la ligera. Al contrario, los diez aspectos considerados son de gran relevancia, y Costa Rica quedó particularmente mal en la protección de intereses minoritarios en las empresas (posición 181), los recursos para el cumplimiento de contratos (129) y el pago de impuestos (121), a pesar de que mejoramos en esta categoría, lo mismo que en la obtención de electricidad. Además, Doing Business es fuente de consulta, y sirve de guía y parámetro, entre inversionistas, financistas, agencias de cooperación y, por supuesto, Gobiernos. Por tanto, avanzar en nuestro desempeño de acuerdo con sus mediciones no solo es una manera de mejorar objetivamente el clima de negocios; es, también, una forma de presentar la mejor imagen posible al respecto, lo cual impacta en la realidad.

Durante los últimos años, el país ha hecho grandes esfuerzos para mejorar en los trámites, transparentar procedimientos y facilitar una serie de gestiones privadas ante el Estado. Es algo necesario, pero insuficiente. Ni Costa Rica está sola en el mundo, ni los demás países se encuentran paralizados; al contrario, muchos de ellos están conscientes de que participan en una virtual carrera en pro de la competitividad, y, entre ellos, varios avanzan a mayor velocidad que la nuestra.

Hay que considerar, además, que algunas de las reformas necesarias para mejorar en los indicadores de Doing Business implican iniciativas legislativas. Esto lo mencionó, acertadamente, el ministro de Economía, Wélmer Ramos, quien se refirió a posibles cambios en el Código de Comercio y la legislación sobre insolvencia de las empresas. Se trata de una razón adicional para no solo mantener, sino también incrementar, los esfuerzos conjuntos entre los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, así como las instituciones autónomas y las empresas.

En la medida en que nos movamos con rapidez, buena dirección y método, seguramente mejoraremos en futuras ediciones y, todavía más importante, propiciaremos más creación de riqueza y bienestar en la población.

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