Buena parte de las malas noticias son fabricadas por la administración, sus equívocas comunicaciones y sus constantes contradicciones

 4 marzo, 2015

Según el presidente, Luis Guillermo Solís, las malas percepciones de la labor gubernamental se deben a “un acoso mediático cotidiano, en el cual el uso de titulares alarmistas o abiertamente falsos, de malas noticias subrayadas y buenas noticias muy bien disimuladas se ha convertido en regla”. En un artículo publicado en nuestra sección de Opinión del domingo, el mandatario hace una invitación a reconocer la verdad.

Dedicamos nuestro editorial de ayer a demostrar que las buenas noticias no se disimulan. En todos los casos señalados por el presidente, La Nación ha publicado las informaciones pertinentes y no ha escatimado elogios cuando la situación lo ha ameritado, como ocurre con la política monetaria del Banco Central o el pago oportuno de las becas estudiantiles, entre otros casos. Haremos hoy un recuento de algunas malas noticias, y el lector dirá si son “alarmistas o abiertamente falsas”.

k El gobierno convocó un diálogo sobre política energética, y cuando apenas se iniciaba retiró el proyecto de contingencia eléctrica del Congreso. Al mismo tiempo, declaró que no hay necesidad de más generación privada o explotación de las fuentes geotérmicas. Los generadores privados, invitados al diálogo, dijeron sentirse engañados.

k Los activistas de los grupos de defensa de la diversidad confiaban en el avance de su agenda, pero el primero de mayo se sintieron obligados a protestar para no verse negociados con las representaciones cristianas a cambio del voto para el candidato oficialista a la presidencia del Congreso. Meses más tarde, el gobierno dijo no tener la agenda de la diversidad entre sus prioridades. Los activistas dicen sentirse engañados.

k En Veracruz, México, dirigentes de la empresa privada explicaron al mandatario que el proyecto de reforma procesal laboral no moriría el 14 de diciembre, fecha de caducidad fijada en el reglamento legislativo, pues para mantenerlo vivo bastaba la presentación de una moción de prórroga. En el mismo sentido se había pronunciado la Procuraduría General de la República cuando analizó el levantamiento del veto en el caso de la calle 13 bis, al citar jurisprudencia de la Sala Constitucional. Apenas regresó del viaje, el presidente levantó el veto a la reforma laboral alegando exactamente las razones cuya inexistencia los empresarios habían demostrado. Ellos se sintieron engañados, y el sentimiento creció cuando el ministro de la Presidencia y el jefe de la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional (DIS) enviaron jubilosos mensajes de texto, a la dirigencia sindical, para celebrar el acontecimiento.

El mismo día, el gobierno anunció que, mediante decreto, prohibiría las huelgas en servicios públicos esenciales, uno de los aspectos más criticados de la reforma laboral. Cuando se le señaló que semejante cambio a la nueva ley no se puede hacer por esa vía, la administración dio confusas explicaciones y, finalmente, firmó un decreto para reglamentar la legislación vigente, que regirá por 18 meses, de conformidad con un transitorio de la reforma procesal.

k El levantamiento del veto, dicho sea de paso, violentó el acuerdo del primero de mayo con el PUSC, donde claramente se establecía que no habría decisión alguna antes del transcurso de un año.

k Existen importantes dudas sobre el manejo de fondos de la campaña electoral del PAC. El caso del abogado y exmiembro del tribunal electoral interno sigue bajo investigación y hay cuestionamientos sobre otros dispendiosos emprendimientos proselitistas.

k Un martes, el mandatario dijo no tener detalles ni haberlos pedido sobre el caso del exviceministro Soley y la procuradora general de la República. Los testimonios recibidos por los diputados dejaron en claro que el día antes el presidente había conversado con la procuradora y el exviceministro. Además, había escuchado la grabación de la entrevista de un periodista de La Nación con Soley. Ese martes, no hubo más detalles por conocer.

k En su discurso inaugural, el presidente prometió una “casa de cristal”. Ahora, no se puede saber quién visita la Casa Presidencial, las condiciones de vida de los reos en las cárceles nacionales o el manejo administrativo de la Asamblea Legislativa, presidida por uno de los diputados más cercanos a la administración.

k En campaña, el PAC se comprometió, por razones de austeridad, a no utilizar determinadas plazas de asesores en el Congreso. El primero de mayo, se las cedió al PUSC, y Ottón Solís se sintió decepcionado. Lo mismo ocurrió con la contratación de la presidenta del partido en una plaza de chofer a la cual se le aumentó el salario.

k El nombramiento del hijo de un diputado cristiano coincidió con el inexplicable retiro del legislador de la comisión encargada de estudiar el presupuesto, donde fue sustituido por el diputado Víctor Morales Zapata quien, ese fin de semana, llevó la voz cantante contra las posiciones de Ottón Solís a favor de la austeridad.

k En campaña, el entonces candidato presidencial del PAC coincidió en separar a Morales por cuestionamientos preexistentes y se unió al partido para pedirle renunciar a las aspiraciones de lograr una curul, pero hoy es una de las voces más influyentes en el gobierno, según la hasta hace poco secretaria general del PAC.

k El jefe de la DIS, Mariano Figueres, tampoco iba a ocupar cargo alguno, según dijo el mandatario durante la campaña, pero este fue uno de los primeros nombramientos, y no hace mucho quedó demostrada su influencia cuando se le encargó coordinar la encerrona del más alto nivel del gobierno en Turrialba.

k Durante la discusión del presupuesto, la administración intentó reducir la oposición mediante la sorpresiva oferta de recortar ¢221.000 millones. Pronto se supo que el ahorro apenas llegaría a ¢61.000 millones, porque el resto del ajuste respondía a la posposición de la amortización de deudas y a la utilización de sumas no ejecutadas el año anterior. La maniobra fue denunciada como un intento de inducir a error. Finalmente, la versión original del plan de gastos fue aprobada, contra el voto mayoritario del Congreso, mediante una estrategia que le valió al presidente de la Asamblea Legislativa una dura reprimenda de la Sala Constitucional.

k En su artículo del domingo, el presidente se anota el logro de mantener las tarifas eléctricas estables, pero la promesa de campaña fue bajarlas, aunque luego dijo que no es lo mismo verla venir que bailar con ella, y admitió desconocer realidades de la administración pública sobre las cuales hablaba con gran soltura cuando era candidato a la presidencia.

k El préstamo chino para ampliar la ruta 32 se aprobó por insistencia del gobierno que, en campaña y todavía en los primeros meses de ejercicio, cuestionaba la contratación promovida por la administración anterior. La iniciativa fue votada en medio de un mar de dudas, sin cambio alguno, y las principales fracciones legislativas se lavaron las manos por lo que pueda suceder. El ministro de Transportes admitió que todo depende de la voluntad de la empresa china para aceptar cambios, y se mostró confiado en el sentido del honor de la contraparte para perdonar los seguros incumplimientos nacionales.

k Sorpresivamente, el gobierno de la transparencia descarrila la adopción del sistema único de compras del Estado, herramienta fundamental para bajar precios y combatir la corrupción. El cambio se hizo sin estudios técnicos y con poca claridad del costo y eficacia de la alternativa propuesta.

En suma, buena parte de las malas noticias son fabricadas por la administración, sus equívocas comunicaciones y constantes contradicciones. Hay otras, claro está, producto de políticas equivocadas o, simplemente, de las circunstancias. En su artículo del domingo, el mandatario apunta que “quizá se hayan cometido errores o se cometan otros”. El artículo fue titulado, con toda propiedad, con la frase “Cuando no se quiere reconocer la verdad”.