La compra en el extranjero significaría la disposición a pagar a los empresarios de otras latitudes una producción que podría ser nacional

 22 abril, 2014

Juan Quesada, intendente de Energía de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep), sugiere enfrentar los altos precios de la electricidad importándola del Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central (Siepac). René Castro, ministro de Ambiente, pone en duda la factibilidad de comprar en el extranjero porque las naciones vecinas también sufren limitaciones de abastecimiento.

Supongamos que al ministro le falta razón. La sugerencia del intendente tiene importantes implicaciones, aunque no sea practicable. En primer lugar, delata el altísimo costo de la electricidad en el país porque, según Quesada, la importación ayudaría a disminuir el monto de los recibos.

Por otra parte, una alta autoridad del sector adelanta la idea de comprar en el extranjero, donde la generación privada es un fenómeno común. Eso significaría la disposición a pagar a los empresarios de otras latitudes una producción que podría ser nacional, si tan solo derrotáramos los prejuicios vigentes contra la generación privada.

De hecho, Costa Rica ya ha importado electricidad desde naciones vecinas donde existe la generación privada. Las inversiones y los puestos de trabajo permanecerían en el extranjero, pero los costarricenses pagaríamos las operaciones foráneas y engrosaríamos sus ganancias. ¿Hay alguna razón para favorecer así al empresariado y al desarrollo ajenos?

En el primer trimestre de este año, batimos todas las marcas de generación térmica. Nunca antes habíamos quemado tanto combustible fósil, el medio más caro y contaminante a nuestro alcance. El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) utilizó 124 millones de litros, un 26% más que en el primer trimestre del 2013.

Por eso, el intendente sugiere importar electricidad y el ministro pide la aprobación de la Ley de Contingencia Eléctrica, expandir la explotación de fuentes geotérmicas y acelerar los planes para importar gas natural. En los tres casos hay corrientes de pensamiento contrarias, no obstante las obvias contradicciones de sus impulsores.

La Ley de Contingencia Eléctrica permitiría ampliar la participación de los generadores privados sin amenazar el monopolio del ICE como distribuidor. La producción se haría bajo la regulación estatal encargada a la Aresep y con exclusión de todo proyecto ajeno a la generación limpia. Los precios, a juzgar por el último y muy limitado concurso de adjudicación de proyectos a los generadores privados, serían más bajos que los del ICE, sin necesidad de una inversión estatal para la cual no hay recursos suficientes.

Ninguna de esas razones ecológicas y financieras convence a los opositores de la generación privada. No ofrecen explicaciones claras, pero el estancamiento nos tiene a punto de contemplar la importación de energía foránea producida con idénticos métodos y, quizá, con menos preocupación por la salud del planeta.

Le geotermia encara oposición de un sector de los ecologistas, preocupados por preservar intactos los parques nacionales donde se ubican los volcanes. Preferimos echar al aire toneladas de gases de efecto invernadero, contribuyentes al cambio climático y, eventualmente, perjudiciales para los parques nacionales y el resto de las reservas naturales.

La importación de gas natural, un combustible más limpio y barato si se logra resolver el problema del transporte, encuentra oposición en la Refinadora Costarricense de Petróleo, cuyo cuestionado monopolio no lo incluye, por no tratarse de un derivado del petróleo. Es decir, hay dudas de si conviene ampliar el monopolio de una refinadora ineficiente, incapaz de refinar y cuyos proyectos de modernización, junto con la petrolera estatal china, están en punto muerto.

Mientras tanto, el ministro Castro advierte que la marca establecida este año para el consumo de combustibles fósiles debe verse como provisional, porque el año entrante la situación será todavía peor. “En el 2015 estaremos peligrosamente cerca del límite de generación total”, sentenció.