Esta semana se conmemora el desembarco aliado en Normandía, la victoria del movimiento Solidaridad y la matanza de Tiananmen

 7 junio, 2014

La historia es generosa con las gestas por la libertad cuyas fechas se han conmemorado esta semana: el desembarco aliado en Normandía, que condujo a la derrota final del régimen nazi en Europa; la victoria del movimiento Solidaridad contra la dictadura comunista en Polonia, y la matanza de manifestantes en pro de la democracia en la plaza Tiananmen de Pekín. Se recuerdan, cada año, estos hechos, con toda su luminosidad, en las fechas tempranas de junio.

El 6 de junio de 1944 se produjo el desembarco de 160.000 tropas estadounidenses, británicas y canadienses en la denominada playa Omaha, en Normandía. Miles de soldados aliados murieron ese “Día D”, víctimas de los emplazamientos de artillería germanos que resguardaban la línea costera.

Allanados y liquidados los fortines alemanes, el poderoso avance aliado logró internarse en Francia y, eventualmente, quebrar las filas del Tercer Reich para dirigirse hacia Berlín, sobre el cual también descendía el Ejército Rojo.

El arreglo territorial acordado por los gobernantes de Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética en la cumbre de Yalta anticipó la configuración del Viejo Continente. Ese mapa sería superado por la delimitación europea marcada por la ocupación soviética de la Europa Central y Oriental. A su vez, los eslabones del imperio comunista cayeron por obra de la implosión de la Unión Soviética y la realineación de sus posesiones en 1990.

El surgimiento de la Guerra Fría, a partir del derrumbe del Reich hitleriano, abrió un nuevo capítulo de la historia mundial. Con todo, la reconfiguración del Oeste y Este del mapamundi respondió, en gran medida, a la arquitectura dibujada en las cumbres iniciales.

Íntimamente ligada al desenvolvimiento del bloque dominado por Moscú en la Europa del Este, la dinámica libertaria de Polonia floreció en los años setenta, de la mano con el deterioro económico y social del orden comunista. El Gobierno polaco era encabezado por Edward Gierek, primer secretario del Partido Comunista.

La severa recesión económica y su conexa crisis social, tras algunos años de despunte económico alcanzado mediante empréstitos del exterior, resquebrajaron el orden comunista. Las protestas se multiplicaron y Gierek intentó aplastarlas con medidas de fuerza. No obstante, la serie de huelgas que se inició en junio de 1976 creció hasta resultar imparable.

El movimiento obrero y democrático liderado por Lech Walesa sería beneficiario de un hecho central: el arzobispo de Cracovia, Karol Wojtyla, fue elegido Papa. Con su designación, Juan Pablo II visitó su tierra natal en 1978 y centenares de miles de fieles acudieron a escucharlo. Su prédica primordial fue el respeto a la dignidad humana y a la libertad.

El mensaje del Papa fortaleció la oposición a la dictadura comunista y originó inmensas protestas. Muy pronto, la fuerza del movimiento democrático que encabezaba Walesa marcó el final del régimen comunista. Esta gesta inspiradora se conmemoró en Polonia esta semana.

Otra fecha, llena de sangre y dolor, fue el asesinato de miles de estudiantes que el 4 de junio de 1989 desafiaron al despotismo comunista en Pekín y otras ciudades chinas.

Se trataba de una concentración de estudiantes a la que se unieron miles de ciudadanos para instar al régimen a abrir las compuertas de la democracia negada por décadas de opresión y torturas. La demostración se dirigió a la plaza Tiananmen, en el centro de Pekín y muy cercana a las sedes gubernamentales.

El impresionante número de manifestantes intranquilizó a los jefes del Partido y el Gobierno. Deng Xiaoping, a la sazón rector del aparato oficial, ordenó el despliegue de tanques y tropas que atacaron fieramente a los manifestantes. Los que sobrevivieron acabaron en prisión. A partir de ese entonces, la censura china eliminó el capítulo de Tiananmen de todo medio informativo y, por supuesto, de la educación.

De donde no han podido borrar ni ocultar esa matanza es de las mentes y conciencias de la humanidad. Por eso, es justo incorporar este hecho a las conmemoraciones de gestas heroicas en favor de la libertad y la democracia.