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Editorial

FUNDAFUTBOL: un mal ejemplo

Actualizado el 05 de mayo de 1995 a las 05:53 pm

El desorden en el manejo de recursos públicos es censurable

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Al fin se hizo luz sobre el manejo de la Fundación de Selecciones Nacionales y Fútbol Federado (FUNDAFUTBOL), objeto de reportajes y diversos emplazamientos en estos cinco años. La Contraloría General de la República, tras un dilatado análisis, ha puesto las cosas en su lugar. Las anomalías se reducen a tres aspectos: imprevisión, desorden y falta de controles.

Este tipo de informes presenta siempre, con fundamento en la criba de las cifras y los documentos, las irregularidades cometidas y las recomendaciones pertinentes. Luego, viene la interpretación que, en este caso, algunos han tratado de desviar o aminorar. En cuanto a las anomalías, no puede negarse su gravedad: no se adoptaron las medidas necesarias para dar cabal cumplimiento a las regulaciones establecidas en el Programa de Inversión de $2.016.000. Tampoco se siguieron normas indispensables de control interno de la cuenta corriente. Estas causas explican, según la Contraloría, los numerosos problemas surgidos para brindar una información precisa sobre el uso de los recursos. Esta crítica del órgano contralor adquiere singular importancia por tratarse de previsiones elementales en cualquier empresa o institución.

Los gastos del fideicomiso, por otra parte, por más de 100 millones, no se ajustaron a lo establecido en el Programa de Conversión. Gran parte de la deplorable situación interna de FUNDAFUT se originó en la falta de implementación de controles fundamentales para administrar ordenada y eficazmente los recursos y para verificar la exactitud y veracidad de la información. Hace notar también la Contraloría la confusión existente entre las operaciones de la FEDEFUTBOL y la FUNDAFUT, efecto de las ansias, siempre peligrosas, de unos dirigentes de tener para sí los mecanismos de poder de ambas entidades. Señala también la Contraloría el gasto irregular de (en colones)12,2 millones que no correspondieron al ámbito de las selecciones, la mezcla de recursos de diversas fuentes y la falta de registros contables independientes para sustentar las operaciones financieras. Estos hechos indujeron al Banco Central a suspender en dos ocasiones las erogaciones.

Dada la magnitud del desorden apuntado, pareciera que la FEDEFUTBOL se inclina por disolver la FUNDAFUT. Cabe, sin embargo, señalar que si bien la Contraloría no fija ninguna responsabilidad penal, constituye un irrespeto afirmar, como han expresado algunos dirigentes y exdirigentes, que el informe es positivo. Sería interesante averiguar si este alegre criterio se sigue en la administración de las empresas privadas. Esta actitud exhibe uno de los males más perniciosos en la administración de los recursos públicos, causa de no pocas desventuras financieras sufridas en nuestro país: el control, parsimonia, orden y vigilancia en lo propio, y la despreocupación, desorden, ausencia de controles e insuficiencia de información y documentación en lo ajeno, sobre todo cuando se trata de recursos públicos.

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Desde este punto de vista, la FEDEFUTBOL debe extremar sus controles y la Contraloría ser más severa en punto a la administración de los recursos públicos. Citamos un ejemplo: sumas muy elevadas del presupuesto nacional se han destinado, por la vía de las partidas específicas, a los clubes de fútbol. ?Qué control ha ejercido la Contraloría? ?Cómo se han empleado estos recursos? Esta materia requiere atención esmerada.

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