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EDITORIAL

El éxito de las intersectoriales

Actualizado el 11 de enero de 2014 a las 12:00 am

Los 36 buses destinados a recorrer las tres rutas abiertas ahorran a los usuarios tiempo y dinero, eliminando la necesidad de emplear varias líneas para llegar a sus destinos

El servicio ya es utilizado por 12.000 pasajeros diarios, un número equivalente al 75% de los usuarios del tren interurbano

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El éxito de las intersectoriales

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Las tres rutas intersectoriales inauguradas en octubre ya movilizan a 12.000 pasajeros diarios, un número equivalente al 75% de los usuarios del tren interurbano. El éxito apunta a la necesidad de abrir nuevas rutas y el Gobierno promete dejar otras dos en funcionamiento antes de entregar el poder al ganador de las elecciones de febrero. Las nuevas rutas se extenderán de Hatillo a Guadalupe y de Escazú a San Sebastián, pasando por Alajuelita.

Los 36 autobuses destinados a recorrer las tres rutas abiertas a la fecha ahorran a los usuarios tiempo y dinero, eliminando la necesidad de emplear varias líneas para llegar a sus destinos. Además, contribuyen a descongestionar las caóticas calles de la capital. En eso también hay ahorro de tiempo y dinero.

La facilidad de movilización, el descongestionamiento vial y el ahorro se suman para incrementar la calidad de vida, incluso de quienes no tienen necesidad de transporte, pero se ven sometidos a las consecuencias del exceso de tráfico en las vías capitalinas.

Con tantas ventajas, cabe preguntarse por qué las autoridades tardaron cinco años para habilitar las primeras rutas intersectoriales. La pregunta la planteamos en un editorial anterior, pero, visto el éxito del sistema y el propósito de ampliarlo, aunque apenas está por cumplir tres meses de funcionamiento, vale la pena reiterarla.

La idea de las rutas intersectoriales revivió cuando el hundimiento de la vía de Circunvalación en Hatillo convirtió a San José, más que nunca, en una trampa insoportable de vehículos, pitazos y humo. Hizo falta una crisis para adoptar definitiva y precipitadamente una medida de ordenamiento vial planeada desde el 2007.

En ese momento, el proyecto estaba a punto de concretarse y en diversos puntos de la capital había carteles informativos de las paradas y rutas, pero un tribunal administrativo anuló el concurso promovido para escoger a los operadores. Las autoridades cuestionaron el fallo en otras instancias judiciales, pero fracasaron. Las resoluciones posteriores dieron la razón al tribunal administrativo.

En el 2011, el viceministro de Transporte Terrestre, Rodrigo Rivera, criticó el proyecto del 2007 no por sus defectos legales, sino por su utilidad. Las líneas intersectoriales, como estaban planteadas, harían circular un centenar de autobuses por la periferia de San José para ahorrarle al centro de la ciudad el ingreso de apenas 25 unidades. “Eso no es descongestión ni ahorro energético”, afirmó. También criticó el costo de los pasajes y la duración de algunos recorridos. Por último, señaló el mal trazo de las rutas y el surgimiento de peligros para la circulación.

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Sin abandonar el propósito de instalar dos o tres de las siete líneas intersectoriales planeadas, luego de hacerles los ajustes necesarios, el Ministerio de Obras Públicas y Transporte (MOPT) anunció su inclinación a resolver los problemas mediante la creación de carriles exclusivos para autobuses.

No pasó ni una ni otra cosa, y solo el derrumbamiento de la vía en Hatillo fue capaz de impulsar la apertura de las primeras tres líneas. Hasta ese momento, el MOPT estuvo paralizado, incapaz de imponer la apertura de carriles exclusivos o de resolver los problemas achacados al trazo de las intersectoriales.

El caos creado por lo sucedido en Hatillo el 24 de agosto del año pasado, demostró la factibilidad de corregir los defectos en un plazo relativamente corto. Los recorridos de las líneas intersectoriales en funcionamiento duran una hora, no tres, como lo había calculado en su momento el viceministro; los pasajes son mucho más baratos que el costo de tomar dos autobuses y, con solo 36 unidades, el sistema mueve 12.000 pasajeros.

Las objeciones legales, por otra parte, no impidieron el inicio del servicio en las tres primeras rutas y ahora el MOPT parece confiar en la posibilidad de poner otras dos en operación sin mayores contratiempos.

Las intersectoriales eran una solución posible, como quedó demostrado, aunque nuestra maraña burocrática las hiciera parecer, durante años, un objetivo inalcanzable. ¿Cuántas otras iniciativas valiosas comparten esa condición?

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