Opinión

EDITORIAL

El ejemplo económico del Perú

Actualizado el 18 de febrero de 2013 a las 12:00 am

La nación sudamericana enfrenta retos similares a los de Costa Rica, particularmente los relacionados con las entradas de capital y sus efectos sobre el tipo de cambio

Las diferencias fundamentales están en la política fiscal y las tasas de interés, y también en el anclaje de la inflación

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¿Tenemos algo que observar del manejo macroeconómico del Perú en los últimos tres años? Sin duda alguna. Esa nación latinoamericana enfrenta retos similares a los de Costa Rica, particularmente los relacionados con las entradas de capital y sus efectos sobre el tipo de cambio. La reacción de las autoridades fiscales y monetarias, sin embargo, ha sido distinta.

La economía peruana marcha bien. Así se desprende del informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) publicado la semana pasada con ocasión de la tercera revisión de la economía peruana conforme con el convenio de stand-by aprobado tres años atrás. La calificación del directorio del Fondo fue muy favorable. Considera que el buen manejo macroeconómico ha mitigado, en parte, los efectos expansivos de las entradas de capital sobre el crédito, la inflación y el tipo de cambio. También ha ayudado a preservar un alto nivel de crecimiento de la producción. ¿Cuál ha sido la receta?

Hay similitudes y diferencias en los resultados de las principales variables económicas de ambos países. Las diferencias obedecen, en parte, a las distintas políticas económicas, más conservadoras allá que aquí. En el 2012, la economía peruana creció un 6,33% en términos reales. La de Costa Rica (CR) creció de manera similar, un 5,1%. La inflación en Perú fue de solamente un 2,7%; en CR fue más del doble (4,6%). La política monetaria en ambos países fue similar. En Perú, el crédito al sector privado creció ampliamente (16,2%), motivado por el ingreso de capitales (financiamiento en dólares) y una expansión de la liquidez provocada por la intervención del Banco Central en el mercado cambiario (adquisición de reservas). En Costa Rica, el crédito al sector privado también creció vigorosamente (14% en colones y 18% en dólares), igualmente provocado por la afluencia de divisas y, en menor medida, por la intervención en el mercado cambiario (que aun no se ha desmonetizado en su totalidad).

Las diferencias fundamentales están en la política fiscal y las tasas de interés, y también en el anclaje de la inflación, basado en la alta credibilidad del Banco Central de Perú, que favorece las expectativas. En ese país ha habido un razonable equilibrio macroeconómico, a pesar de las vicisitudes de la economía internacional, que ha ralentizado los ingresos fiscales y precios de sus materias primas. En vez de un déficit fiscal, más bien se registró un superávit equivalente al 2% del PIB. En CR el faltante fue más del doble (4,6%) de esa cifra. Por esa razón, las tasas de interés se mantuvieron relativamente bajas en Perú (4,2%), mientras que en CR fueron mucho más elevadas (la tasa básica pasiva llegó a 11% en octubre pasado y se mantiene aún elevada, en 7,8%).

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Las expectativas de inflación sí están mejor ancladas en Perú según el FMI, pero ambos países enfrentan grandes retos por las entradas de capital, que seguirán llegando en los próximos tres años por dos grandes razones: las políticas monetarias expansivas en los países desarrollados y el mejoramiento de nuestras economías, que seduce a los inversionistas extranjeros. Con controles al ingreso de capital “golondrina”, o sin ellos, las entradas directas de capital seguirán incidiendo en el tipo de cambio y afectando el tipo de cambio real.

Nótese que en el Perú las tasas de interés (pasivas) son relativamente bajas y no difieren grandemente de las prevalecientes en los mercados desarrollados. Sin embargo, ellos enfrentan problemas de entradas de capital, al igual que nosotros, con la inversión directa como fuente más importante. En esas circunstancias, el FMI les recomendó mantener el superávit fiscal para enfrentar los problemas de la costosa intervención cambiaria del Banco Central en el mercado de divisas, y fortalecer otras políticas ‘macro’ prudenciales que ya se venían implementando. Entre ellas, recomendó fortalecer la supervisión bancaria del crédito otorgado a no generadores de divisas y mantener una buena posición patrimonial de los bancos para evitar futuras quiebras en caso de una reversión del flujo de capitales. Pero la medida que, según el FMI, podría ayudar más a mantener la sanidad de las finanzas peruanas sería una mayor flexibilidad cambiaria. Dijo el Fondo: “Una flexibilidad cambiaria adicional le ayudaría a la economía peruana a absorber choques externos y asistir al sector privado a internalizar mejor los riesgos del mercado cambiario”. Esa media –agregan– junto a las limitaciones en la expansión de crédito en dólares y otras medidas ‘macro’ prudenciales contribuirían a evitar o prevenir la formación de una burbuja crediticia, capaz de trastornar toda la economía de ese país.

¿Serán las medidas ‘macro’ prudenciales anunciadas por el Conacyt y la Sugef suficientemente efectivas para lograr los mismos cometidos en Costa Rica? Veremos qué dirán los técnicos del FMI y qué nos recomiendan cuando se publique el informe de la consulta que todos los años se debe efectuar conforme a lo dispuesto en el artículo IV del Convenio Constitutivo, del cual nuestro país forma parte desde hace muchos años.

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