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¿Va en serio esta vez?

Actualizado el 25 de abril de 1995 a las 03:54 pm

Gobierno anuncia plan de reformas concretas en el Estado

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El anuncio del ministro encargado de la reforma del Estado, Mario Carvajal, sobre los planes y el avance en esta materia, es esperanzador. Pareciera que estamos saliendo del ámbito de las promesas y de la noria de los informes y las comisiones para plantear asuntos concretos y factibles.

Surgen, entre otros, dos escollos principales: en primer lugar, el papel de los grupos de presión, reacios a estas reformas, por el temor natural al cambio o por su interés en mantener el statu quo, prolífico en privilegios o en fueros especiales; en segundo lugar, el tránsito por el desfiladero legislativo, donde con frecuencia mueren o se remansan las mejores intenciones, principalmente por el temor al enfrentamiento con los grupos de presión.

El Ministro a cargo de la reforma del Estado ha anunciado una reorganización en el sector agropecuario. En este plan de acción se incluyen el traslado de seis entidades estatales al sector privado, así como la reforma del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), del Consejo Nacional de Producción (CNP) y del Instituto de Desarrollo Agrario (IDA). Los estudios sobre estos cambios están adelantados. Asimismo, se han sometido a un análisis riguroso el Instituto de Fomento y Asesoría Municipal (IFAM), el Instituto Costarricense de Ferrocarriles (INCOFER), así como la fusión de algunas instituciones afines(Ministerio de Comercio Exterior, CENPRO y Corporación de Zonas Francas. Se tiene en la mira la reforma de los bancos estatales, ligada al proyecto de ley sobre el sistema financiero, la seguridad social, el caótico e ineficiente sistema aduanero y de correos, los puertos y el régimen de seguridad ciudadana.

Es decir, la mies es mucha. Solo resta saber si el esfuerzo será sostenido para capear la resistencia al cambio y, sobre todo, si se logrará un acuerdo fundamental con el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) en la Asamblea Legislativa, ya que la mayor parte de estas reformas deben pasar por la criba parlamentaria. Esto quiere decir que, además de la voluntad política y de un intenso trabajo técnico para concretar las reformas necesarias, se ha de poner en práctica un agudo, perseverante y fino sentido político para forjar un acuerdo con la oposición. El quid de este diálogo residirá no en el contenido de esta reestructuración, por cuanto ambos partidos convienen en la reforma del Estado, sino en la oportunidad. De poco sirve un acuerdo sobre el contenido si no se acompaña de decisiones prontas. De nada sirven las promesas si no las siguen, a tiempo, los hechos.

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Desde hace unos diez años, estamos hablando de la reforma del Estado y, desde hace 30 años, se introdujo, por mandato legal, el tema de la eficiencia administrativa en los programas del Gobierno. En los últimos años, se designaron diversas comisiones con este cometido. Esta cuestión ha excitado el intelecto y ha renovado los conocimientos sobre el papel del Estado en el mundo moderno. Se ha sufrido, sin embargo, un divorcio sorprendente entre la teoría y la práctica, entre las promesas y las acciones. ?Habremos ingresado ya en el camino recto o, de nuevo, triunfarán la desunión política y las presiones?

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