Parece inexplicable que la primera intervención quirúrgica se realizara cuatro meses después de la apertura del centro médico

 27 febrero, 2015

La Contraloría General de la República (CGR) reveló las serias deficiencias e inconsistencias en el funcionamiento del Hospital del Trauma, del Instituto Nacional de Seguros (INS), las cuales han sido ratificadas por informaciones de La Nación .

El centro médico fue el proyecto estrella de la anterior administración del INS, presidida por Guillermo Constenla, quien lo inauguró en diciembre del 2013, a un costo cercano a los $80 millones. En ese momento, se anunció que las nuevas instalaciones se habían construido en un tiempo récord de 13 meses, y que le ahorrarían a la institución ¢3.200 millones anuales, al disponer de una infraestructura propia para el tratamiento de los casos resultantes del seguro obligatorio de automóviles y de la póliza de riesgos del trabajo.

Sin embargo, para un hospital dotado con tecnología de avanzada y personal altamente capacitado, con un presupuesto anual de ¢31.000 millones, parece inexplicable que la primera intervención quirúrgica se realizara cuatro meses después de la apertura. Durante su primer año, el 85% de las operaciones se siguieron contratando a hospitales privados, como se hacía en el pasado, y casi una tercera parte de la infraestructura no se utilizó.

Los primeros informes de la CGR, que estudiaron la operación del Hospital hasta junio del 2014, advirtieron sobre la ausencia de planificación y “la existencia de un débil sistema de control interno (que) no permite obtener la seguridad razonable del cumplimiento de los objetivos institucionales, lo cual pone en riesgo la protección y conservación del patrimonio público, contra cualquier pérdida, despilfarro, usos indebidos o acto ilegal”.

El centro médico del INS también se abrió sin prever la forma en que cumpliría uno de sus principales propósitos, como era desahogar los servicios de emergencias de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), colapsados por accidentes de tránsito que, a su vez, saturan las listas de espera. Aún en la actualidad, los hospitales nacionales no han registrado ningún efecto positivo con el nuevo hospital, que no cuenta con atención de urgencias permanente.

“La única ventaja aquí es que logré tener una oficina del INS, que me agiliza el traslado de pacientes. Pero, como ellos no atienden emergencias, los casos urgentes llegan con fracturas expuestas y los tengo que internar”, declaró el director del Hospital San Rafael, de Alajuela, Dr. Francisco Pérez Gutiérrez.

Aunque esta tendencia se revierta, a partir de marzo próximo, como prometió el actual gerente médico del Hospital del Trauma, Víctor Pérez Ayala, también parece inexplicable que el país realizara una inversión tan cuantiosa sin pensar en las prioridades de los pacientes. Nadie duda de la capacidad instalada del centro médico del INS, todavía ociosa, pero ¿dónde estaban los objetivos nacionales en materia de seguridad social?

Ante estas evidencias, y otras que señala la CGR, parece claro que la inauguración del flamante Hospital del Trauma se precipitó o, como expresó el actual presidente del INS, Sergio Alfaro: “Pretendieron ponerlo a correr antes de que pudiera caminar”.

A finales del 2011, es decir, dos años antes de su apertura, el entonces presidente del INS, Guillermo Constenla, anunció la “fase preoperativa” del megaproyecto y el nombramiento del auditor y del gerente general, cargo que asumió Alejandro Esquivel Gerli, después de renunciar a su puesto de directivo de la misma institución.

En ese momento, tanto el nombramiento del exdirectivo como el monto del proyecto, que pasó de $39 millones a $66,6 millones, se cuestionaron. Ahora, después de 14 meses de haber entrado en operación el Hospital, surgen nuevos y profundos cuestionamientos que deben ser oportunamente respondidos por las autoridades anteriores.

A su vez, los actuales responsables del INS y del Hospital del Trauma deben garantizar la eficiencia operativa y capacidad de gestión del centro médico, a fin de evitar que los males sean mayores.