Opinión

Editorial

Un compromiso histórico

Actualizado el 29 de abril de 1995 a las 06:54 pm

Figueres y Calderón han mostrado visión y grandeza de espíritu

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El presidente de la República, José María Figueres, y el expresidente Rafael Calderón suscribieron ayer, en la Presidencia de la República, un documento histórico. Esta declaración solemne abre perspectivas de optimismo y esperanza.

Este compromiso, publicado hoy en la Sección Foro, contiene, de cara al pasado, un marco histórico-político, enuncia los graves desafíos de Costa Rica en el presente y formula un propósito firme de acción concreta hacia el futuro. Su contexto histórico hace referencia directa a la obra realizada por José Figueres y Rafael Angel Calderón Guardia hace medio siglo y en los años posteriores. El hecho de que los dos hijos de estos caudillos hayan ejercido la presidencia en forma sucesiva y que ellos sean los firmantes le otorga a este acto y a este documento una dimensión excepcional.

En cuanto al presente, la declaración destaca los graves problemas acumulados en nuestro país en estas décadas y expresa sin ambages que su solución, de manera real y sostenida, solo será posible si se forja un acuerdo firme y leal entre el Gobierno, el Partido Unidad Social Cristiana y el Partido Liberación Nacional. Este compromiso moral, robustecido por un llamamiento diáfano y vehemente hacia la concordia y la unión nacional, más allá de intereses partidarios pasajeros, representa el núcleo de este encuentro y de este gran acuerdo en lo esencial, en beneficio del pueblo de Costa Rica.

Una vez creado el marco histórico y señalado la urgente y desafiante tarea de las grandes transformaciones por realizar en Costa Rica, el documento plantea, hacia el futuro, la meta de la inserción de Costa Rica en el mercado americano en el año 2005, así como todos los retos que la competencia, la globalización y el avance vertiginoso de la ciencia y la tecnología nos presentan en este fin de siglo e inicio del tercer milenio de la humanidad. Es decir, se trata de un cuadro grandioso ante el cual, como lo proponen Figueres y Calderón, deben sucumbir la mezquindad, la confrontación, los celos políticos, la envidia o la solución a medias de los problemas nacionales.

Los días venideros serán determinantes para que el homenaje a la madurez de nuestra democracia y el cambio de estilo de hacer política, puestos de manifiesto ayer en la Presidencia de la República, trasciendan el ámbito de este compromiso histórico. Ahora corresponde hablar a los hechos, esto es, a la implementación del acuerdo suscrito, mediante la conformación de equipos de trabajo y de acciones concretas orientadas a darles cima a las grandes transformaciones que nuestra Patria necesita y a las que tiene derecho. En este sentido, la labor desarrollada en estas semanas por el primer vicepresidente de la República, Rodrigo Oreamuno, y Miguel Angel Rodríguez, a nombre del PUSC, señalan también un rumbo definido y esperanzador.

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Expresamos nuestro reconocimiento al presidente Figueres y al expresidente Calderón. Les han dado un ejemplo preclaro a los países democráticos, han encendido nuevas ilusiones en Costa Rica y han fortalecido nuestra democracia. Si a estas siguen hechos tangibles, hay razones suficientes para otear el horizonte con fe y entusiasmo.

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