Existe fuerte evidencia de la limitada aplicación de la ‘ Guía de atención integral a las mujeres, niños y niñas en el periodo prenatal, parto y posparto’

 18 abril, 2015

Aunque supuestamente desde el 2009 se aplica la Guía de atención integral a las mujeres, niños y niñas en el periodo prenatal, parto y posparto, en los hospitales nacionales, hay fuerte evidencia que demuestra lo contrario o indica que algunos de sus objetivos primordiales no se cumplen del todo.

Este manual, que debe asegurar la humanización y calidad de los servicios en las 23 maternidades de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), se basa en los principios del cuidado perinatal de la Organización Mundial de la Salud (OMS), como “tener en cuenta la toma de decisión de las mujeres” y “centrarse en las familias”; además, “debe ser dirigido hacia las necesidades no solo de la mujer y su hijo sino de su pareja”.

La misma guía insiste en que “muchos estudios científicos han mostrado que las condiciones y la forma en que las mujeres viven su embarazo y parto tienen un impacto en sus vidas y la de sus hijos” y que un alumbramiento pleno reduce las tasas de mortalidad y morbilidad. Por lo tanto, la aplicación de la guía, que según la CCSS es de acatamiento obligatorio, es clave para una política nacional de salud integral.

Una encuesta de la fundación Previda revela una realidad muy distinta, que hasta ahora no ha sido desmentida por las autoridades. A pesar de las recomendaciones de la guía, que se pronuncia a favor del acompañamiento familiar, seis de cada diez mujeres costarricenses dan a luz solas.

Cuando tienen compañía, esta se da exclusivamente en el momento del parto, no durante el proceso en su totalidad, como propone el nuevo enfoque. El estudio también señala que un 95% de las pacientes no elige la posición del alumbramiento, por falta de información, y que a un 50% se le administra oxitocina para acelerar las contracciones, entre otros hallazgos que infringen las normas de la guía.

El desfase entre lo que dicta el reglamento y lo que se hace en la práctica se puso de manifiesto a raíz de un fallo de la Sala Constitucional, que reconoció un caso de violencia obstétrica en el Hospital de las Mujeres (antigua Maternidad Carit), donde se vulneró el derecho a la intimidad de una paciente.

La Defensoría de los Habitantes denunció un caso más en el mismo centro y advirtió que ha recibido reclamos sobre deshumanización, desatención y maltrato en la Carit y otros hospitales públicos, que podrían calificarse de violencia obstétrica.

Si bien la primera reacción institucional fue calificar estos hechos de “casos aislados” y “excepciones, dolorosas e intolerables”, la CCSS optó por lo más sano al solicitarle un informe al Hospital de las Mujeres sobre lo ocurrido y nombrar un equipo interdisciplinario que “apoye” las medidas de mejoramiento en la institución.

Con estas y otras decisiones, como el anuncio de evaluar los protocolos de atención de las 23 maternidades en el país, la Caja asume la actitud adecuada. Sin decirlo explícitamente, admite que la aplicación de esta guía presenta importantes áreas de mejora y que debe mantener una perspectiva abierta y vigilante ante las denuncias de sus usuarios y de instituciones mediadoras, que velan por la protección efectiva de los derechos humanos, como la Defensoría de los Habitantes.

Esta apertura debe llegar hasta las autoridades del Hospital de las Mujeres, las cuales insisten retóricamente en que las pacientes deben conocer sus deberes y no entienden por qué prefieren recurrir a la Sala Constitucional o a la Defensoría, y no a la dirección médica del centro para interponer sus denuncias.

Aunque la guía y la normativa de la OMS otorgan a la paciente el papel activo en la toma de decisiones, este objetivo queda en letra muerta si se carece de la información mínima sobre el parto y sus procedimientos, o sobre los deberes y derechos de los asegurados. La falta de información es, reiteradamente, una de las quejas más airadas de los usuarios de la Caja, sean mujeres u hombres.

La presidenta ejecutiva de la CCSS, María del Rocío Sáenz, insistió en el mejoramiento de los protocolos de atención por medio de la capacitación del personal especializado y la inversión en infraestructura y tecnología de punta. Este enorme esfuerzo institucional, que no dudamos bien encaminado, debe acompañarse de medidas de bajo costo y alto impacto, como una campaña de información, que garanticen un entorno más humano a las futuras madres.