El dogmatismo suicida que domina al grupo terrorista Hamás impidió la consolidación del cese del fuego que expiró el pasado viernes

 10 agosto, 2014

Una vez más, las barreras del dogmatismo suicida que domina al grupo terrorista Hamás impidieron la consolidación del cese del fuego que expiró el pasado viernes. El régimen anunció este paso mediante una nueva lluvia de cohetes sobre Israel, que, por su parte, respondió con proyectiles dirigidos contra objetivos en Gaza. Así también ocurrió al comienzo de la campaña militar que ahora, debido a la obstinación de Hamás, se ha reiniciado.

El curso autodestructivo de Hamás se vislumbraba antes de las negociaciones sobre la prolongación de la tregua para sentar las bases de un arreglo duradero de paz. A este respecto, Azzam al-Ahmad, jefe de la delegación palestina en El Cairo y representante del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, amenazó con retirarse de la mesa debido a la inflexibilidad de la cúpula dirigente de los islamistas de Hamás, quienes recién habían arribado de Doha. Y, al expirar el plazo de la tregua, la oportunidad para establecer una paz más duradera se esfumó.

Versiones que circularon en torno a las malogradas conversaciones en El Cairo apuntaban a que Hamás abrió las pláticas exigiendo de Israel y Egipto levantar el embargo sobre Gaza, a fin de permitir un libre flujo comercial con el exterior. Hubo una contrapropuesta para reabrir los puestos de inspección, pero bajo el control de la Autoridad Palestina, la cual, por cierto, fue expulsada de Gaza por Hamás en el 2007, junto con su presidente, Mahmoud Abbas.

Cabe señalar la complejidad de un arreglo de paz, sobre todo por la preeminencia de Hamás en Gaza, además de una población sumida mayormente en la miseria. En este sentido, vienen a la mente los “escudos civiles” de niños y mujeres masacrados para la defensa de la dictadura islamista.

Las conversaciones esta semana fueron fruto de la mediación de la ONU y Washington, y, sin duda, estuvieron estimuladas por las acciones en la región del ISIS, siglas del Estado Islámico de Siria y Levante. Su déspota absoluto se ha autoerigido en califa del supuesto Califato Islámico sunita que ya domina territorios importantes de Siria e Irak. Otros grupos de la misma índole operan en la guerra de Siria y amenazan saltar al ruedo en países circundantes. El peso del fenómeno se aprecia en el empuje devastador que el ISIS ha evidenciado últimamente en Irak.

En lo que respecta a Gaza, prevalecen los temores de que desbancar a Hamás podría invitar al arribo de algo peor, como el ISIS. He ahí el dilema que impera en el cálculo de Israel y los Gobiernos árabes, así como de Washington, Irán y, por supuesto, Moscú. Por estas razones, una salida ideal del conflicto podría ser: Hamás con las garras bien limadas e intensamente vigilado.

Con todo, no es dable ignorar la plasticidad de Hamás, presente en la red de túneles que le han permitido despachar terroristas al interior de Israel e importar componentes de misiles, así como armas y municiones. Tampoco hay que olvidar la prevalencia de yihadistas entre la población de Gaza, quienes, ya adiestrados y organizados, en algún momento podrían desafiar a Hamás. Esta es una pesadilla en el régimen que ha motivado la multiplicación de mecanismos de espionaje interno.

Sin embargo, Hamás ha sido una gran decepción para quienes imaginaban a Gaza transformada en un gran centro turístico y comercial cuyas hermosas playas en el Mediterráneo atraerían legiones de inversionistas. Así pensaba Ariel Sharon cuando decidió la salida unilateral de Israel de la franja. Vana ilusión. Poco tiempo tomaron los radicales oportunistas para incrustarse en Gaza.

¿Qué queda ahora? Mucho influirá el curso de la actual guerra en Gaza que, en todo caso, perfila ahondar las pérdidas del régimen terrorista y aun su debacle. Pensamos, por supuesto, en la doctrina suicida de Hamás y, mirando hacia el futuro, en la capacidad de otros Gobiernos para alentar la cooperación internacional con una Gaza pos-Hamás y, ojalá, democrática. Desde luego, será una tarea que demandará grandes dosis de interés y motivación.

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