Opinión

EDITORIAL

La barrera del bachillerato

Actualizado el 24 de septiembre de 2013 a las 12:00 am

El país ha avanzado en el porcentaje de estudiantes que concluyen la secundaria con éxito, pero el desempeño es todavía mediocre

No hay soluciones fáciles y la tentación de devaluar el título, otorgándolo con menos requisitos o eliminando las pruebas de bachillerato, debe ser vista con cautela

Opinión

La barrera del bachillerato

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Solo el 46% de los jóvenes de entre 17 y 21 años consigue graduarse del colegio. Como es de esperar, el problema es mucho mayor si la escolaridad de los padres también es baja. Entre los nacidos en hogares donde los progenitores no superaron la escuela, solo el 28% logra el bachillerato.

El círculo vicioso es evidente, aunque existen otros factores, como el género y la desigualdad social. Según el IV Informe Estado de la Educación , elaborado por el Programa Estado de la Nación con base en datos del 2011, el 52% de las mujeres obtiene el diploma, frente a un 40% de los varones y apenas el 35% de los jóvenes en desventaja social.

Para explicar el 54% de fracasos es también necesario tomar en cuenta las falencias del sistema educativo, tanto en programas y prácticas como en infraestructura y otros recursos. Por otra parte, los factores puestos de relieve por el informe no son excluyentes entre sí y, por lo general, coexisten. Jóvenes nacidos en hogares donde los padres no superaron la fase escolar, probablemente se vean también afectados por la pobreza.

Además, en esos estratos sociales las familias suelen ser más numerosas –otro factor correlacionado con la falta de conclusión de la secundaria– y muchos de esos núcleos familiares se desarrollan en zonas marginales, donde las facilidades educativas son de menor calidad.

El país ha avanzado en el porcentaje de estudiantes que concluyen la secundaria con éxito. En 1987, solo el 25,8% lo lograba, con lo cual el 46,3% del 2011 representa una importante mejoría. Eso no libra a Costa Rica de un desempeño mediocre en la región latinoamericana y, mucho menos, sirve de consuelo ante el traspié del 54% de sus colegiales.

Las consecuencias de abandonar los estudios sin obtener el diploma son graves. Las expectativas de futuros ingresos se desploman y aumenta la probabilidad de otra generación atrapada en el círculo vicioso de padres e hijos con baja escolaridad e ingresos. En un plano más general, la clase media pierde aspirantes, sufre la movilidad social y crece la desigualdad.

Además de las estadísticas recogidas en el IV Informe Estado de la Educación, Costa Rica tiene la terrible experiencia de la “generación perdida”, unos 315.000 estudiantes expulsados del sistema educativo por la crisis económica de los años 80. Aquellos jóvenes quedaron destinados a trabajos de baja remuneración, y un 41% de ellos nunca logró una vivienda independiente. Todavía hoy habitan bajo el techo de sus padres, pese a estar casados y tener hijos.

PUBLICIDAD

El bajo nivel de escolaridad limitó el aporte de esa generación al desarrollo nacional, redujo sus posibilidades de movilidad social y sus integrantes son hoy padres de estudiantes con apenas un 28% de oportunidades de obtener el diploma de bachillerato.

La ruptura del círculo vicioso no es fácil, sobre todo si se pretende lograrlo con mayor celeridad que la conseguida en el último cuarto de siglo. No hay soluciones sencillas y la tentación de devaluar el título, otorgándolo con menos requisitos o eliminando las pruebas de bachillerato, debe ser vista con cautela. Las posibilidades de éxito de los hijos de bachilleres son mayores, entre otras razones, porque sus padres cuentan con habilidades necesarias para apoyarlos en los estudios.

El 60% de los trabajadores carece del título de bachiller y eso los conduce al desempeño de labores con menor remuneración, pero el sistema educativo no debe acreditar habilidades no comprobadas. La falla no está en la limitada emisión de títulos, sino en la incapacidad de impartir conocimientos a amplias capas de la población y asegurar su permanencia en el sistema hasta la satisfactoria conclusión de estudios.

Ese es, en verdad, el reto.

  • Comparta este artículo
Opinión

La barrera del bachillerato

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota