Opinión

EDITORIAL

La agonía de los migrantes

Actualizado el 31 de mayo de 2015 a las 12:00 am

La crisis migratoria del Mediterráneo ha motivado a la Comisión Europea a plantear un proyecto que redistribuiría a los refugiados entre los países miembros

A estas alturas de la historia sería incomprensible una reedición de los errores que en el pasado condenaron a las minorías al aniquilamiento

Opinión

La agonía de los migrantes

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

En la era actual, miles de seres humanos desafían los mares para conseguir asilo en Europa. Procedentes mayormente de África y Asia, el hambre y la miseria han impelido su éxodo hacia los prometedores horizontes del Viejo Continente. Sin embargo, los que finalmente arriban a las costas de Italia y Grecia encaran la cruda incógnita de dónde y cómo obtendrán asilo.

Dos mil migrantes han perecido en el seductor Mediterráneo en lo que va de este año. Las autoridades europeas temen que el número aumente a niveles imprevisibles en lo que resta del 2015 y el 2016. Las masas de la presente marejada vienen mayormente de Eritrea y Siria, pero otras nacionalidades toman protagonismo en diferentes períodos de la crisis.

La crisis migratoria del Mediterráneo, en todo caso, ha motivado a la Comisión Europea a plantear un proyecto que redistribuiría a los refugiados entre los países miembros. Un borrador del plan señala números y destinos tomando en consideración la economía, la población y los potenciales mercados laborales de las naciones receptoras.

Lamentablemente, las primeras reacciones, tras una asamblea plenaria el miércoles, no han perfilado un curso alentador para el plan. Por el contrario, algunos Gobiernos se apuraron a autoexcluirse. Pero, como generalmente ocurre, se espera que los países del “sí” presionen a los del “tal vez”. En algunas capitales quizás no ha calado aún la realidad de miles de refugiados hacinados en buhardillas donde no cesan de esperar un mínimo de hospitalidad de los Gobiernos occidentales.

Una filtración de las discusiones en la sesión de emergencia celebrada el viernes en Tailandia para tratar el problema en su vecindario da una idea de las razones políticas que se añaden a las económicas para alentar los éxodos. Durante la cita, el gobierno de Myanmar negó que su trato discriminatorio y violento de la minoría musulmana rohinyá haya generado la espiral de refugiados en la región. A su parecer, la crisis es producto de los conflictos derivados del tráfico humano que se ha extendido por la zona. A este respecto, Malasia y Tailandia señalaron que hace poco descubrieron una preocupante cantidad de fosas de cadáveres no identificados.

En todo caso, la tormenta centrada en los migrantes ha sido un tema recurrente de carácter global que trasciende las épocas. En mayor o menor grado, sus raíces no son solo visibles en las condiciones de pobreza de los países que expulsan población, sino también en la retórica e ideología de agrupaciones y partidos políticos que han alentado, y siguen alentando, la discriminación y los odios ancestrales para abonar sus réditos populistas.

Los riesgos que enfrentan los rohinyás, por ejemplo, traen a la mente la Conferencia de Évian, en julio de 1938, convocada por el entonces presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt para analizar el impacto insalubre de Hitler y sus arengas antisemitas.

Los Gobiernos reunidos en Évian conocían la angustia de las minorías en los dominios del nazismo. El presidente norteamericano creía en la necesidad de una acción internacional de salvamento. Todos los presentes estuvieron de acuerdo, pero ninguno creyó oportuno sugerir las acciones necesarias. Y así se escribe la historia. En esos momentos, el desafío de los perseguidos era salir, pero ¿hacia dónde?

A estas alturas de la historia sería incomprensible una reedición de los errores del pasado. Tengámoslo presente, sin embargo, al anticipar los riesgos a los que está expuesta la minoría musulmana de los rohinyás y otros grupos discriminados y obligados a emigrar. Sin duda, rescatarlos es una causa que amerita el respaldo material e ideológico de Occidente.

  • Comparta este artículo
Opinión

La agonía de los migrantes

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota