Opinión

EDITORIAL

Vigilancia local del tránsito

Actualizado el 24 de abril de 2015 a las 12:00 am

La Policía de Tránsito no da abasto. Mientras se le fortalece, los municipios podrían tomar el problema en sus manos

La calidad de vida en nuestras comunidades, incluida la capital, sufre por conductas antisociales o irresponsables

Opinión

Vigilancia local del tránsito

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

La ley de tránsito creó la posibilidad de investir a los policías municipales de la autoridad necesaria para fungir como inspectores de tráfico, imponer multas y velar por la seguridad vial dentro de los límites de sus cantones. Es difícil comprender por qué tan pocas municipalidades han aceptado el reto a la luz de las graves consecuencias del desorden en las carreteras para la calidad de vida, especialmente en las ciudades.

La Policía de Tránsito no da abasto y hay buenas razones para ampliar sus recursos humanos y materiales. Mientras tanto, los municipios podrían tomar el problema en sus manos para seguridad y tranquilidad de los ciudadanos.

La Municipalidad de La Unión de Cartago demostró que el problema no es de recursos. Con solo dos oficiales debidamente autorizados para supervisar el tránsito, consiguió imponer multas por ¢65 millones en un semestre. De conformidad con la ley, el 40 por ciento de ese monto debe ser transferido al Concejo para el fortalecimiento de la seguridad vial y el financiamiento del programa de inspectores municipales de tránsito.

Los ¢23 millones adeudados a La Unión por el Consejo de Seguridad Vial, menos las comisiones de las entidades autorizadas para cobrar las multas y aun los partes que sean anulados en apelación, deberían bastar para pagar el salario de los dos oficiales y, quizá, para contratar otro par, como lo han anunciado las autoridades locales.

Ayuntamientos más grandes, como el de Cartago, se aprestan para desplegar grupos más numerosos de oficiales, capacitados en la academia de la Policía de Tránsito y poseedores de los requisitos exigidos por el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT). La de San José, quizá la más necesitada de fortalecer la vigilancia, examina la posibilidad de emprender un programa similar.

La participación de los gobiernos locales en la solución de los problemas en las carreteras dentro de sus límites jurisdiccionales tiene la ventaja de la proximidad y el conocimiento del terreno. Ninguna comunidad ignora los sitios donde se producen más violaciones de tránsito y, en muchos casos, los vecinos pueden hasta precisar los horarios de las transgresiones. Informar a la policía local puede ser más fácil y la ciudadanía podría verse más inclinada a hacerlo por la expectativa de obtener una respuesta.

La vigilancia local puede, también, llenar vacíos que la Policía de Tránsito deja en sitios distantes o poco poblados y, al mismo tiempo, serviría para liberar recursos del MOPT y así mejorar la vigilancia de las principales rutas nacionales.

Aparte de las labores represivas, la Policía Municipal está en capacidad de contribuir a mejorar la cultura vial en los cantones, crear conciencia sobre la inseguridad producto de la conducción irresponsable y profundizar el conocimiento de la ley de tránsito por parte de la ciudadanía.

Está por probarse, pero el funcionamiento de cuerpos locales, en circunscripciones más delimitadas y pequeñas, donde la gente se conoce, podría contribuir a mantener en jaque la corrupción tantas veces achacada a quienes tienen el poder de perdonar una falta o imponer una multa para sancionarla.

La calidad de vida en nuestras comunidades, incluida la capital, sufre a manos de conductas antisociales o irresponsables, que no solo amenazan la integridad física de niños, adultos y ancianos, sino también roban la paz a vecindarios completos, como sucede con las carreras ilegales, el ruido de los vehículos alterados y otras faltas cometidas a plena vista, con burla de la ley y la autoridad, muchas veces por simple falta de vigilancia. En buena hora la iniciativa de La Unión, la de Cartago y otras municipalidades. Ojalá la de la capital pronto siga el ejemplo.

  • Comparta este artículo
Opinión

Vigilancia local del tránsito

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota