Opinión

EDITORIAL

Urgencia del expediente digital

Actualizado el 24 de agosto de 2012 a las 12:00 am

La presidenta Laura Chinchilla hizo un llamado vehemente a la CCSS para que acelere la adopción del expediente médico digitalizado

El expediente electrónico colisiona con importantes intereses incubados en la institución a lo largo de años

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Luego de visitar un hospital en Corea, donde pudo constatar las bondades del expediente médico electrónico, la presidenta Laura Chinchilla se mostró francamente impaciente con la Caja Costarricense de Seguro Social, cuyas intenciones de adoptar el Expediente Digital Único en Salud (EDUS) datan de 1998. Catorce años es un plazo generoso, pero los avances son pocos.

La digitalización de los expedientes facilita la programación de citas, horarios médicos, entrega de medicinas e incapacidades. Además, asegura la información, hoy confiada a archivos de papel cuyo manejo manual causa el extravío de importantes documentos, incluyendo el resultado de los exámenes practicados. Una de las pesadillas de los asegurados es la espera del traslado del expediente cuando las circunstancias exigen consulta con otros médicos.

La mandataria, con sentido de urgencia, pidió a la Caja desistir de desarrollar el programa por sus propios medios y acudir a la asesoría internacional. Las ventajas de la digitalización justifican la medida y ahora corresponde a la administración de la seguridad social dar respuesta al planteamiento, claro y concreto, de la presidenta.

La mandataria tiene razón. En la Caja hay cientos de informáticos que intentan desarrollar, desde hace años y a partir de cero, el expediente informático. Mientras tanto, existen en todo el mundo ejemplos de mejores prácticas, como las de Corea, pero también España y, en nuestro vecindario, Ecuador.

A cambio de tantos intentos y esfuerzos, la Caja solo puede mostrar el plan piloto ejecutado en Alajuelita, Puntarenas centro y Esparza. El alcance de esos programas es muy limitado y, aun así, no se trata de verdaderos expedientes electrónicos, sino de fichas básicas de atención.

La Caja dice haber encontrado freno en la tardanza de los diagnósticos encargados a Radiográfica Costarricense para definir el número de computadoras requeridas en cada clínica y Ebáis. La explicación no satisface. El tiempo transcurrido es mucho y el “diagnóstico” no es tan complicado.

El expediente electrónico, es necesario decirlo, colisiona con importantes intereses incubados en la institución a lo largo de años. Para comenzar, hay una nutrida burocracia dedicada al manejo de los archivos manuales, sin contar los técnicos en informática contratados para desarrollar el sistema, con toda paciencia.

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La digitalización también implica mayor control sobre las citas, la productividad del personal médico, el uso de equipos y la entrega de medicinas. Cuando se declara una huelga, el medio más expedito para dotarla de eficacia es la paralización del traslado de expedientes, sin los cuales los servicios no se pueden brindar.

Existe, también, la natural resistencia al cambio y el temor a sus consecuencias. Si la Caja digitalizara los expedientes y el trámite de citas, las filas a la entrada de clínicas y Ebáis dejarían de actuar como barrera a la demanda de servicios, que podrían verse colmados en los sitios de mayor concentración de habitantes.

Todas son malas razones para renunciar a la eficiencia en la prestación del servicio. El expediente electrónico desliga al paciente del centro de salud donde se le atiende con regularidad y permite brindarle servicio donde haya espacio disponible, porque cualquier médico puede consultar los antecedentes digitalizados. También disminuiría el martirio de las filas en la madrugada, y la Caja obtendría importantes ahorros mediante recortes en la burocracia y mejoras en el control del personal e insumos necesarios para la atención integral. Esas ventajas justificarán de sobra la inversión requerida para implantar el sistema.

El sentido de urgencia que informa las palabras de la mandataria también está presente en el diagnóstico de la comisión de notables establecida para estudiar los problemas de la Caja. La ausencia del expediente digital es, según los expertos, “inadmisible”. La Sala Constitucional se sumó al llamado al resolver el caso de un paciente que no fue atendido a consecuencia del extravío de su archivo. En la sentencia, los magistrados ordenan a la Caja adoptar, “en un plazo razonable”, el Expediente Digital Único en Salud. A la idea le llegó su hora.

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