Opinión

EDITORIAL

Tarea energética pendiente

Actualizado el 17 de agosto de 2012 a las 12:00 am

Costa Rica es el país menos vulnerable a los vaivenes del precio del petróleo en la región de Centroamérica y el Caribe

La energía generada con hidrocarburos aún debe ser sustituida por fuentes limpias y renovables

Opinión

Tarea energética pendiente

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Costa Rica es el país menos vulnerable a los vaivenes del precio del petróleo en la región de Centroamérica y el Caribe. El 90% de la energía se produce a partir de fuentes renovables. Los datos son conocidos y los confirma un estudio del Banco Mundial, ejecutado por el investigador Ariel Yépez-García, según informamos en nuestra edición del miércoles.

Las conclusiones del estudio no deben llamar a engaño. La situación comparativa es buena, pero hay trabajo por hacer. Yépez-García lo advierte cuando recomienda hacer los futuros planes de inversión con la diversificación de las fuentes energéticas en mente. La parte de la producción generada con hidrocarburos debe ser sustituida en la medida de lo posible.

Lo posible es todavía mucho. El país cuenta con importantes fuentes de energía renovable en espera de explotación. Encierran la promesa de grandes beneficios económicos y ambientales. Están, además, localizadas y existen cálculos preliminares de su potencial, pero no pueden ser tocadas sin autorización legislativa.

Según el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), la geotermia podría proveer de unos 1.000 megavatios, suficientes para sustituir buena parte de la producción basada en hidrocarburos. La energía se localiza en el subsuelo, cerca de los volcanes, y Costa Rica decidió amparar esas zonas, incorporándolas al sistema de parques nacionales. Las restricciones fueron impuestas hace años, con poca consideración de los efectos de la dependencia del petróleo y prácticamente ninguna conciencia del daño causado por las emisiones de gases.

Es necesario replantear el problema a la luz de la ciencia moderna y las condiciones actuales. El petróleo se irá haciendo más escaso, sus precios son vulnerables ante infinidad de eventos políticos y a los gases de efecto invernadero se les reconoce como la más grave amenaza ecológica. El cambio climático afecta el régimen de lluvias y con frecuencia el país se ve obligado a aumentar la generación con hidrocarburos para compensar la pérdida de caudal en las represas.

El área sustraída a los parques para instalar plantas geotérmicas puede ser sustituida con otras tierras, y el balance neto es bueno para el ambiente, gracias a la reducción de emisiones. Por si fuera poco, el sistema de parques nacionales puede salir favorecido por la imposición de un canon para financiar sus raquíticas arcas.

PUBLICIDAD

Costa Rica también puede incorporar nuevos recursos a la producción de energía limpia con solo abrirse a la participación de empresas privadas dispuestas a invertir en la generación con agua, viento, luz solar y desechos. El ICE no cuenta con los recursos necesarios para la plena explotación de esos recursos, pero todavía las plantas privadas tienen un límite de 50 MW cuando se construyen con el sistema BOT (construir, operar y transferir), que permite al inversionista operar las instalaciones durante un plazo, a cuya conclusión debe entregarlas al Estado.

Si la intención del inversionista es operar la planta durante toda su vida útil, el límite de capacidad cae a 20 MW y, en conjunto, la empresa privada no puede pasar del 30% de la capacidad instalada nacional, aunque el ICE conserva el monopolio de la distribución.

El país limita la inversión y el desarrollo de las fuentes de energía necesarias para cumplir la recomendación del experto del Banco Mundial. Mientras tanto, en el 2011 produjo un 24% más de electricidad con hidrocarburos que el año anterior, como consecuencia de una disminución en la energía generada con recursos hídricos, pese a la inauguración, en setiembre, de la planta de Pirrís, con 134 MW de capacidad.

El efecto se hizo sentir con rapidez en las tarifas y, sin ninguna duda, contribuyó con el temido calentamiento global. La relativa independencia del petróleo debe complacernos y movernos a reconocer la visión de quienes, como Jorge Manuel Dengo, impulsaron el desarrollo de la infraestructura necesaria para explotar las aguas de nuestros ríos.

Esa visión debe ser ejemplo y acicate para una nueva, empeñada en concluir la labor.

  • Comparta este artículo
Opinión

Tarea energética pendiente

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota