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EDITORIAL

Renacer de la generación privada

Actualizado el 03 de octubre de 2012 a las 12:00 am

Veintiocho empresas presentaron ofertas para construir proyectos eólicos capaces de generar 284,5 MW e hidroeléctricas habilitadas para producir otros 75 MW

El costo de la energía oscilará entre $0,08 y $0,12 por kilovatio hora, que representa la mitad de lo estimado para la planta del ICE en Pirrís

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Si partimos de los costos de generación en el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), las condiciones del concurso abierto para comprar 140 megavatios a los generadores privados son como para no participar. La Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) fijó una banda para el pago de la energía generada por la empresa privada que oscila entre $0,08 y $0,12 por kilovatio hora. En la nueva planta de Pirrís, el ICE tendrá costos cercanos a $0,21 por kilovatio hora.

Los generadores privados deben, entonces, ingeniárselas para recuperar la inversión y obtener una ganancia con la mitad del precio, quizá menos, porque el ICE no ha abierto las ofertas recibidas y nadie sabe cuán cerca están del extremo inferior de la banda.

Los enemigos de la generación privada argumentarán que Pirrís es una de las plantas más caras del ICE y señalarán costos muy inferiores en las viejas instalaciones de Arenal, por ejemplo. La comparación no es válida. Amortizada la inversión, las cifras de Arenal prácticamente reflejan los gastos de operación. Pirrís representa mejor los costos del ICE partiendo de cero, como lo harán los generadores privados. El panorama podría aclararse más cuando se revelen las estimaciones del proyecto Reventazón.

Producir electricidad más barata es posible, como lo demuestran los cálculos de la Aresep y la masiva participación de los generadores privados dispuestos a producir dentro de las bandas fijadas por los técnicos de la entidad reguladora. El ICE ofreció comprar 140 MW y recibió ofertas por 360. Es decir, el país se dará el lujo de despreciar la producción de 220 MW a precios muy competitivos y sin inversión de recursos públicos.

Se trata, además, de energía limpia, exclusivamente generada con recursos hidroeléctricos y eólicos, con una cuarta parte del costo de la nueva planta térmica de Garabito, que ronda $0,46 por kilovatio hora y quema 122 millones de litros de combustible fósil al año para producir 200 MW con grave daño para el ambiente.

Además de ajustarse a los requisitos de precio y protección al ambiente, los generadores privados deben renunciar a importantes economías de escala. Sus plantas no pueden superar 50 MW de capacidad si las construyen con el esquema BOT (construir, operar y transferir), que les permite explotar las instalaciones durante un plazo, a cuya conclusión debe traspasarlas al ICE. Si deciden operar la planta durante toda su vida útil, la capacidad no puede pasar de 20 MW.

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En consecuencia, el país podría estar despreciando mucho más de 220 MW de energía limpia y barata. El consorcio Enel-Ielesa invertirá $107,5 millones para construir su planta hidroeléctrica Chucás, en Atenas de Alajuela. La empresa posee otras dos hidroeléctricas en San Miguel de Sarapiquí, capaces de generar 31 MW en conjunto, y un complejo eólico en Tilarán, donde produce 24 MW. ¿Estaría interesada en invertir en un proyecto más grande y eficiente? ¿Habrá otras compañías con similar interés? No lo sabremos mientras la ley limite el tamaño de las plantas y, por ende, la inversión, además de prohibirle a la empresa privada, en conjunto, sobrepasar el 30% de la capacidad instalada nacional.

Una vez ajustada a todas esas condiciones, la empresa privada tendrá un año para completar los requisitos, incluidas las exigencias ambientales, municipales y de financiamiento. Mario Alvarado, director ejecutivo de la Asociación Costarricense de Productores de Energía, duda de las posibilidades de concluir el proceso dentro del plazo. La tramitología, dice, es un obstáculo difícil de superar.

A pesar de tantas limitaciones, 28 empresas presentaron ofertas para construir proyectos eólicos capaces de generar 284,5 MW. Los desarrolladores de plantas hidroeléctricas ofrecieron otros 75 MW. Hay negocio y voluntad de desarrollarlo, a pesar de los obstáculos, sin inversión estatal, con medios más limpios y a precios razonables. ¿Cómo justificar tantas limitaciones y desperdicios?

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