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EDITORIAL

Rehén de las minorías

Actualizado el 05 de mayo de 2012 a las 12:00 am

Un fallo de la Sala IV impide al PLN controlar la Comisión de Asuntos Hacendarios como lo acordócon el PASE

A cambio de nada, salvo la derrota de la alianza opositora en la elección del directorio legislativo, el PLN entregó el control del Congreso y asumió costosos compromisos

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Mediante complejas maniobras políticas y un alarde de técnica constitucional, el Partido Liberación Nacional (PLN) consiguió entregarse al capricho de las minorías, disminuir su influencia y exponerse a nuevos cuestionamientos. No era esa la intención, pero sí el resultado objetivo, idóneo para enriquecer el criollísimo sainete gubernamental.

El PLN pactó con el Partido Accesibilidad sin Exclusión (PASE) para entregarle el control del Congreso a cambio de una representación proporcional en las comisiones legislativas, salvo la importantísima Comisión de Asuntos Hacendarios, donde el oficialismo se reservó la mayoría, pero un fallo de la Sala Constitucional impide cumplir el acuerdo.

Según la Sala IV, las comisiones legislativas deben integrarse con sentido de la proporción, de conformidad con el número de diputados pertenecientes a cada bancada. La fracción liberacionista, con el 42% del total de los diputados, no puede aspirar a seis nombramientos en Asuntos Hacendarios, sino a cuatro, porque solo hay 11 plazas en el la comisión encargada de analizar el presupuesto y otros asuntos de importancia estratégica.

El fallo responde a una acción interpuesta por la propia bancada liberacionista, mediante la diputada Alicia Fournier, cuando el partido de Gobierno perdió el control del Congreso frente a la alianza opositora. En aquel momento, el PLN exigía representación proporcional en todas las comisiones, pero no la obtuvo. Por eso recurrió a la Sala Constitucional y se convirtió en acicate de una sentencia perjudicial para sus actuales propósitos y aspiraciones.

A cambio de nada, salvo la derrota de la alianza opositora en la elección del directorio legislativo, el PLN entregó al PASE la presidencia, vicepresidencia y secretaría del Congreso. Entronizó a un legislador con graves antecedentes judiciales y se expuso a la crítica consecuente. También asumió, con los partidos cristianos, el compromiso de coadyuvar en el trámite de proyectos polémicos, cuyo costo político aun no está claro.

Hoy, el PLN es la más numerosa minoría parlamentaria, sin control del directorio ni mayoría en las comisiones, incluida la de Hacendarios. Se encuentra atado a dos fracciones unipersonales y otra, de cuatro diputados pertenecientes a un partido sin programa ni base electoral, cuya principal figura parlamentaria cumplió una condena penal. En la acera de enfrente, hay una oposición fragmentada, pero con número suficiente para convertirse en obstáculo y dolida por la derrota del primero de mayo.

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A los liberacionistas ni siquiera les asiste el derecho al berreo. Fueron ellos quienes reclamaron respeto para el principio de proporcionalidad ante la Sala IV. Tanta seguridad tenían de su relevancia, que lo incorporaron al pacto suscrito con el PASE: “El Presidente de la Asamblea Legislativa integrará las comisiones legislativas respetando la proporcionalidad que tienen cada una de las fracciones parlamentarias acreditadas por el Tribunal Supremo de Elecciones. De esta manera, deberá respetar el porcentaje de representación de al menos el 42 % que debe tener la fracción del PLN dentro de cada una de las comisiones, tanto permanentes como especiales y de potestad legislativa plena”.

Pese a la importancia concedida por los liberacionistas a la proporcionalidad durante el año de mandato de la alianza opositora y la mención específica de ese principio en el pacto con el PASE, a renglón seguido decidieron violarlo: “'el PASE se compromete a que el presidente de la Asamblea Legislativa designará en la Comisión de Asuntos Hacendarios al menos seis diputados del PLN'”.

Los oficialistas no ignoraban la existencia del principio ni la probabilidad del resultado obtenido en la Sala IV, pero decidieron “jugársela”. Ahora, solo les queda disimular el daño. “La justicia llegó tarde, pero es bienvenida”, dijo Fabio Molina, jefe de la fracción verdiblanca. Si la justicia está en el respeto al principio constitucional y era tan esperada, es difícil comprender por qué el PLN calzó con su firma un pacto donde se le desdeñaba.

Siempre con el estoicismo de quien pone al mal tiempo buena cara, Molina negó los riesgos y pronosticó: “Junto a los nuevos socios políticos seremos mayoría en todas las comisiones”. Quizá sea cierto, pero no es menos verdad que el PLN es hoy, más que nunca, un rehén de minorías cuya importancia contribuyó a exagerar.

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