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Actualizado el 13 de septiembre de 2013 a las 12:00 am

El Lanamme y el Colegio de Ingenieros abogan por un puente, no una alcantarilla, para reparar el daño en la Circunvalación

El MOPT prefiere la alcantarilla por ser una solución más expedita y menos costosa, aunque no la mejor

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Un nuevo desastre vial y un nuevo debate sobre la solución más conveniente. Es como una reedición del puente de la “platina”, con los mismos protagonistas agrupados en idénticos bandos. El Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) propone cerrar la brecha abierta en la carretera de Circunvalación, a la altura de Hatillo 8, con una alcantarilla abovedada, construida en concreto. El Laboratorio Nacional de Modelos Estructurales (Lanamme) y el Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos (CFIA) se pronuncian por un puente.

El MOPT defiende la relativa rapidez de su propuesta. La alcantarilla podría estar lista en menos de seis meses, no nueve, como ocurriría con el puente. Las contrapartes del Ministerio en el debate no objetan esas razones, pero recomiendan el puente por su mayor permanencia. El tipo de terreno y el caudal del río María Aguilar podrían dar al traste con la alcantarilla en un futuro no muy lejano.

El MOPT acepta que el puente sería una mejor solución, pero señala la pérdida de ¢174 millones diarios, producto del cierre de la vía. Eso les pone precio a los tres meses de diferencia entre la construcción de una obra u otra. Los desacuerdos, entonces, no se reducen al tiempo necesario para construir cada una de las opciones. Hay dinero, y mucho, de por medio.

Las mejores soluciones suelen costar más. La pregunta es si el país debe seguir manteniendo a flote, mediante parches o arreglos parciales, una infraestructura vial en muchos tramos agotada y en espera del próximo hundimiento, o si debe aspirar a más. Tres meses adicionales de incomodidad y sangría económica garantizan la duración del arreglo. Hay razones para pensar que vale la pena.

En días recientes, este diario ofreció al país una noticia sorprendente: la definitiva reparación del puente de la “platina”, sobre el río Virilla, costará $8,5 millones, es decir, $1,5 millones menos que las fallidas reparaciones hechas a lo largo de los últimos años, con considerable sufrimiento de los usuarios e imperdonable desperdicio de los $10 millones invertidos en remiendos.

Con ese dinero, el puente ya estaría reparado, habrían sobrado $1,5 millones para resolver algún otro problema y los $8,5 millones que ahora se invertirán en el arreglo definitivo estarían disponibles para responder a otras necesidades. La alcantarilla de Hatillo, por ejemplo, costará menos de $4 millones, si al final se opta por esa solución, pero la suma apuntada bastaría y sobraría para hacer el puente.

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Mucho de eso habría sido posible, precisamente, si el MOPT y el Consejo Nacional de Vialidad (Conavi) hubieran hecho caso a las oportunas advertencias del Lanamme y el CFIA cuando intentó las reparaciones en el puente de la “platina”.

En junio del 2011, la más reciente reparación del puente daba señales de su ineficacia. La capa de concreto colocada sobre una rejilla metálica para permitir el paso sin golpear la célebre “platina” daba muestras de erosión acelerada. El MOPT intentaba, como último recurso, colocar una nueva capa de cemento, recubierta por una resina destinada a evitar su desmoronamiento. En marzo, se había intentado una reparación similar, casi inmediatamente después de la primera sustitución de la superficie de rodaje.

El Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos sostenía que el desprendimiento del concreto se debía al exceso de vibración, producto de la sustitución de la losa original por una más liviana. Por su parte, el Lanamme lamentaba la falta de estudios previos a la sustitución de la losa y no ocultaba su escepticismo sobre la eficacia de las reparaciones. El MOPT reaccionó a la defensiva y abogó por sus soluciones, pese a la cadena de desaciertos.

Poco tardó el tiempo en adjudicar la razón a los críticos de las obras. El propio Ministerio, con su nuevo y radical planteamiento, admite ahora el error. Ojalá que no ocurra lo mismo con el derrumbamiento de Hatillo 8.

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