Opinión

EDITORIAL

Paso histórico en México

Actualizado el 22 de diciembre de 2013 a las 12:00 am

El empeño del presidente Enrique Peña Nieto consiguió abrir el sector petrolero a la inversión privada

El resultado final implicará un ingreso adicional de $15.000 millones por año, o más, en inversión extranjera

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México ha dado un paso histórico al aprobar la inversión privada en las nacionalizadas empresas de petróleo y gas. Esta innovadora reforma constituye un logro indudable de la gestión de Enrique Peña Nieto, del PRI, cuyo empeño produjo un desenlace inédito.

Desde su nacionalización en 1937, cualquier amago de injerencia privada en la sacrosanta Pemex –Petróleos Mexicanos– era causa para desatar la furia de los sindicatos y la burocracia enquistada en la institución. Todavía en la administración de Felipe Calderón, quien propugnaba la apertura de Pemex, una iniciativa de menor alcance que la aprobada la semana pasada se diluyó en el Congreso en unos pocos brochazos simbólicos que en nada afectaban el dogma imperante.

Como era de esperar, el PRD –Partido Revolucionario Democrático– se opuso al proyecto del 2013 y recurrió para ello a todas las opciones del reglamento. El fervor del PRD se evidenció, además, cuando uno de sus parlamentarios se desnudó en el plenario. La oposición también se tradujo en desfiles por las calles capitalinas y discordias a puñetazos entre miembros de las bancadas parlamentarias.

A pesar de las escenas violentas, el proyecto fue ampliamente aprobado por el Congreso y por la mayoría en los 31 estados. El resultado final implicará un ingreso adicional de $15.000 millones por año, o más, en inversión privada extranjera. Especialistas de JP Morgan Chase, entre muchos otros, predicen incrementos alentadores del PIB. Asimismo, analistas foráneos vaticinan que estos cambios convertirán a México en una usina mundial de energía.

Expertos internacionales puntualizan que Pemex solo destina un 15% de sus ingresos a la exploración de nuevas reservas. Ese monto es mucho menor que el invertido por otros gigantes de la industria, como Petrobras de Brasil. Los recursos de México, antes del reajuste instituido recientemente, eran insuficientes para la adquisición de equipos, así como para la contratación de personal idóneo.

El impulso estatista de las anteriores administraciones del PRI repercutió negativamente en la producción y la balanza de pagos, además de en un cúmulo de renglones de la producción nacional. Por el contrario, con las disposiciones de la nueva legislación, se abre un escenario para la producción y se tornan más difíciles la corruptela y el desperdicio que, entre otros vicios entronizados en el sistema, impedían el avance de la modernización.

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Los fenómenos de insatisfacción y escepticismo de la ciudadanía no son antojos pasajeros. Los problemas sociales de México, incluido el crimen organizado, exigen mejores ingresos. Hacemos votos para que el pueblo mexicano supere el entorno adverso que entorpece la marcha de la modernización. El presidente Enrique Peña Nieto debe ser felicitado por su visión y fortaleza para cimentar el progreso de su nación. Al paso histórico que acaba de poner en marcha, otros retos de la nación mexicana también serán vencidos.

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