Opinión

EDITORIAL

Participación contra la corrupción

Actualizado el 07 de diciembre de 2012 a las 12:00 am

Los ciudadanos también están llamados a velar por el buen desempeño de la función pública

El aumento de las denuncias alienta la esperanza de mayor intolerancia frente a las actuaciones anómalas

Opinión

Participación contra la corrupción

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Las denuncias de corrupción en la función pública aumentaron de manera dramática. Ninguna estadística esclarece si el incremento es producto de un aumento correspondiente en la corrupción, pero hay motivos para dudarlo. La Contraloría General de la República, donde el aumento de las denuncias es más notable, puso a disposición del público canales electrónicos para facilitar las quejas. Según la contralora, Marta Acosta, notan, además, mayor disposición del público a participar. “Hay intolerancia frente a la corrupción”, afirma la funcionaria.

Si su percepción se corresponde con la realidad, el cambio es bienvenido. Los ciudadanos también están llamados a velar por el buen desempeño de la función pública, y el destierro de la pasividad augura un buen futuro para la democracia.

El segundo elemento identificado para explicar la cantidad de denuncias recibidas este año también merece comentario. La aplicación de nuevas tecnologías a la gestión gubernamental rinde frutos en todos los ámbitos, pero la discusión de su utilidad frente a la corrupción se ha restringido al saludable efecto de transparencia producto de la publicidad de los procesos, acicate, también, de la competencia. El empleo de la página de la Contraloría en Internet para estimular las denuncias es un ejemplo digno de ser imitado.

En las municipalidades y las contralorías de servicios instaladas en las instituciones autónomas, entre otras dependencias del Estado, el instrumento también puede ser útil para monitorear la calidad de las prestaciones, amén de detectar casos de corrupción.

La Procuraduría de la Ética Pública también experimenta un aumento en el número de denuncias. El procurador, Gilberth Calderón, lo atribuye a la credibilidad ganada por la institución, pero allí también se ampliaron los canales a disposición del público para denunciar. Como en la Contraloría, las quejas se reciben por vía telefónica, visita personal o gestión electrónica.

En la Fiscalía Adjunta de Probidad, Transparencia y Anticorrupción, donde las denuncias se transforman en causas judiciales, también aumentaron los asuntos bajo investigación, pero el fiscal, Juan Carlos Cubillo, sugiere la posibilidad de que el crecimiento fuera mayor si la entidad hubiera contado, desde el inicio, con personal suficiente.

En la Contraloría creen posible cerrar el año con un millar de denuncias, frente a unas 650 del año pasado. En la Procuraduría de la Ética Pública el mes de diciembre comenzó con 160 casos frente a los 142 del año pasado, y la Fiscalía maneja unos 400 expedientes.

PUBLICIDAD

La corrupción, dice la contralora, siempre ha existido, pero el ánimo de los ciudadanos cambió y la hace más visible. En esa participación de la ciudadanía están los medios más eficaces para combatir un problema frente al cual, con demasiada frecuencia, nos declaramos impotentes o, peor aún, indiferentes.

El costo de la corrupción no se limita al dinero sustraído de las arcas públicas ni a la afectación de la calidad de los servicios. Prominentes economistas, como el premio Nobel Joseph Stiglitz, han dedicado extensos estudios a los efectos menos visibles, como la distorsión de los mercados y la limitación de la competencia.

Stiglitz y sus colegas en el Banco Mundial contribuyeron a promover la consideración del problema desde el punto de vista económico y no como fenómeno político, que es la visión tradicional. Sus estudios ayudaron a establecer relaciones sistemáticas entre la corrupción y el desarrollo económico. Sin embargo, los efectos sobre el sistema político no pueden ser ignorados. La corrupción contribuye al distanciamiento de la ciudadanía, el debilitamiento de las instituciones y la pérdida de credibilidad de un sistema de gobierno imperfecto, pero infinitamente mejor que las alternativas.

  • Comparta este artículo
Opinión

Participación contra la corrupción

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota