Opinión

EDITORIAL

El Papa de la humildad

Actualizado el 31 de marzo de 2013 a las 12:00 am

Francisco ha criticado al capitalismo del ‘laissez-faire’ así como al tipo de izquierdismo surgido en varias naciones de nuestro continente

Aunque es conservador, posee el potencial para mejorar las perspectivas e ideas en torno a la Iglesia católica en Latinoamérica y el mundo entero

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Durante sus años como sacerdote y luego obispo y cardenal en Argentina, Jorge Mario Bergoglio ganó una sólida reputación como hombre humilde y sencillo, dotado de una profunda pasión por ayudar a los pobres.

En sus numerosas prédicas, Bergoglio ha criticado al capitalismo del laissez-faire así como al tipo de izquierdismo promovido, entre otros, por la presidenta Cristina Kirchner y antes por su marido, Néstor Kirchner, fallecido en el 2007. Precisamente, en el 2006, en un pronunciamiento dirigido a este mandatario, el cardenal declaró que “el poder nace de la confianza, no de las maquinaciones, la intimidación ni la arrogancia”.

Ahora, con 76 años de edad, el nuevo Papa ha escogido el nombre de Francisco para distinguir su gestión que estará inspirada en la vida y obra de san Francisco de Asís. Su voz es ahora global y, lógicamente, de mucha mayor influencia en América Latina, donde se libra una dura batalla en torno al tema de reducir la pobreza.

Sin lugar a dudas, es oportuno el arribo de un papa conocedor de primera línea de la lucha diaria contra los desvaríos de los dirigentes de varias naciones del Hemisferio. El más conocido de ellos, el recién fallecido Hugo Chávez, destacó por su batalla constante contra la Iglesia católica. En el 2010 respondió a críticas de obispos católicos venezolanos gritando en una concentración pública: “Todos ustedes pueden vestirse como cardenales y obispos, pero ustedes pertenecen al diablo. Ustedes son los defensores de los más corruptos intereses”.

Afirmaciones de esta índole han sido constantemente expuestas, defendidas y reiteradas por los presidentes de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, seguidores del chavismo que forma el ALBA. De igual manera, comparten con el fallecido Chávez una admiración pública perenne por la teología de la liberación, cuyos voceros han hecho lo imposible por antagonizar a la Iglesia católica.

De manera significativa, el papa Francisco ha dicho que le gustaría llegar a ver “una Iglesia pobre para los pobres”. La esperanza es que su personalidad y sus ideas persuadan a millones de católicos latinoamericanos de valorar de manera más crítica las recetas fallidas de la teología de liberación y otros movimientos radicales.

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A este respecto, no perdamos de vista que mientras Chávez estaba perennemente ocupado en entrabar y extinguir la democracia y en confiscar patrimonios privados, otros líderes latinoamericanos de centro-izquierda en Brasil, Perú y otras naciones de la región, demostraban mejores fórmulas para combatir la pobreza. Estas recetas ganadoras han combinado la libertad económica con la estabilidad democrática y generosos programas sociales.

Se suma a este trasfondo el hecho de que la demografía católica en el mundo está en proceso de cambio. Hoy habitan en Latinoamérica 483 millones de católicos, comparados con 277 millones en Europa. Esto significa que América Latina alberga un 41% del total global de católicos, en tanto el porcentaje en Europa es de poco menos del 24%. Con todo, no hay que olvidar que la Iglesia católica ha venido perdiendo adherentes en su competencia con las corrientes evangélicas y el ámbito seglar.

El nuevo pontífice espera que sus esfuerzos por ayudar a los pobres tornen más relevante a la Iglesia para los jóvenes latinoamericanos. Conocido afectuosamente en Argentina como “el papa de los tugurios” por su arduo trabajo en las zonas más desprovistas y peligrosas de la capital, esta faceta del papa Francisco le podrá recordar al mundo cómo un luchador por los pobres se muestra en la realidad. Y, aunque es un profundo conservador, posee el potencial para mejorar las perspectivas e ideas en torno a la Iglesia católica en Latinoamérica y el mundo entero.

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