Opinión

EDITORIAL

Optimismo empresarial, producción y empleo

Actualizado el 20 de octubre de 2014 a las 12:00 am

Para que se generen fuentes de trabajo de carácter permanente, se necesita que la producción nacional (PIB) crezca de manera elevada y sostenida

La producción debería alcanzar tasas superiores al 5% real, como antes de la crisis, pero hay factores internos y externos que lo impiden

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Según la última encuesta trimestral sobre la opinión de empresarios, realizada la semana pasada, tanto el optimismo del sector empresarial en las ventas y rentabilidad de sus empresas como la intención de generar nuevas fuentes de empleo en el IV trimestre del presente año mejoraron con respecto a los datos arrojados en igual período del año pasado. Sin embargo, los datos deben interpretarse con cautela, pues hay, también, factores adversos que podrían hacer variar los resultados en el futuro cercano. El mensaje es claro: no hay que lanzar las campanas al viento.

El índice de expectativas empresariales se ubicó en un 54,8%, lo que conlleva una mejoría con respecto a los resultados de la primera parte del año, cuando venía cayendo. Una mejoría en la producción y ventas, principalmente en lo concerniente al comercio y agricultura, así como en las expectativas relativas a las utilidades, es una buena noticia. La rentabilidad esperada se mantiene en un 42% de las empresas encuestadas, y, en otras, mejorará en un rango que va del 30% a un 54%, según los distintos sectores productivos.

Si se suman las dos fuentes mencionadas, una mayoría apreciable del total del empresariado espera un buen comportamiento de su producción, ventas y sutilidades, lo cual es positivo desde varios puntos de vista. No solo se mantiene rentable la inversión, o se incrementa en algunos casos, sino que los ingresos disponibles de las personas y accionistas de las empresas aumentarán, al igual que los ingresos para el Estado provenientes del impuesto sobre la renta. En la situación fiscal actual, el Gobierno necesita urgentemente recursos adicionales provenientes de la expansión económica.

Sin embargo, el positivismo relativo a las ventas y utilidades no se corresponde plenamente con los resultados sobre las expectativas de generación de empleo para este último trimestre del año. De acuerdo con el sondeo, un 63% de los consultados planea mantener estable su planilla hasta fin de año, lo cual significa, ni más ni menos, que esa mayoría no aumentará las fuentes de empleo. Un porcentaje menor, entre 18% y 36%, planea hacerlo, y el resto, más bien, reducirá su planilla en el IV trimestre del año. El saldo neto (aumentos menos disminuciones) siempre será positivo (16,8%), sobre todo si se compara con el último trimestre del 2013 (12,6%). Pero, de nuevo, no se pueden lanzar las campanas al viento.

El propio sector empresarial se ha encargado de aclarar la naturaleza de las nuevas fuentes de empleo. En el sector comercio, en cuyas filas se genera la mayoría de empleos, una buena parte de ellos se relacionan con las ventas navideñas y, por tanto, cesarán una vez concluido ese período extraordinario. Son, por tanto, de carácter temporal. Algo similar sucede en la agricultura, donde buena parte de los nuevos puestos se relaciona con la recolección de cosechas de productos como el café y la caña de azúcar, y son, también, de naturaleza temporal. Pero una vez pasados esos períodos, el desempleo volverá a reflejar niveles elevados. Y ese el punto principal a destacar.

Para que se generen fuentes de trabajo de carácter permanente, y se reduzca el desempleo también en forma permanente, es necesario que la producción nacional (PIB) crezca de manera elevada y sostenida. Y eso es lo que no está sucediendo. Según las cifras emanadas del Programa Macroeconómico del Banco Central, el PIB crecerá menos en el 2015 (3,4%) que en 2014 (3,6%), cifras corroboradas también por el índice mensual de actividad económica (IMAE). Para poder disminuir el desempleo, la producción debería crecer a tasas superiores al 5% real, como antes de la crisis, pero hay factores internos y externos que lo impiden, tales como el bajo crecimiento de los países desarrollados que inciden en nuestras exportaciones, según mencionamos en un editorial anterior.

Entre los factores internos, hay dos que merecen especial atención: la frágil competitividad del sector empresarial, causada por las distorsiones creadas por el Estado, y el serio desbalance de las finanzas públicas, que impide, entre otras cosas, incrementar la inversión pública y disminuir las tasas reales de interés para estimular la confianza e inversión del sector privado. Mientras esos factores no se resuelvan adecuadamente, las posibilidades de crecer y generar más fuentes de empleo permanente estarán muy reducidas. La solución, como hemos mencionado en varias oportunidades, está en el Gobierno de la República y la Asamblea Legislativa.

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