Opinión

EDITORIAL

Nuevas dificultades de la economía mundial

Actualizado el 04 de marzo de 2013 a las 12:00 am

Debería lograrse un acercamiento entre republicanos y demócratas, pero la lógica y la razón no parecen encontrarse

Costa Rica requerirá medidas adicionales, aun fiscales, pues las implementadas no han logrado producir los efectos deseados

Opinión

Nuevas dificultades de la economía mundial

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

La economía internacional no se acaba de componer y, por ende, continúa afectando el desempeño de los países en desarrollo, incluido el nuestro. En Estados Unidos, las principales fuerzas políticas no lograron ponerse de acuerdo para evitar el abrupto incremento de impuestos y la reducción automática de gastos, antes del 1 de marzo, fecha límite para hacerlo. En la Unión Europea (UE), el desempleo alcanzó un nuevo récord y podría provocar adicionales y, quizás, mas prolongadas reducciones en las tasas de interés e incentivar los flujos de capital. Ambos aspectos son delicados.

Instituciones especializadas en la política macroeconómica y el manejo de las finanzas públicas, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), les han recomendado a estos países políticas económicas muy diferentes y, si se quiere, antagónicas. A los Estados Unidos les sugieren mantener políticas fiscales expansivas y acomodaticias por un periodo de tiempo limitado, mientras la reactivación de la economía se asienta y contribuye a generar suficientes fuentes de empleo. Pero, al mismo tiempo, les recomienda diseñar desde ahora un esquema comprensivo para controlar el crecimiento del gasto y la deuda pública, que ha alcanzado niveles preocupantes, mediante un plan de mediano y largo plazo para racionalizar la situación fiscal y darle credibilidad.

La receta del FMI incluye una mezcla de reducción de gastos y privilegios existentes a favor de grupos de interés económico, que han perdido racionalidad, y un incremento de impuestos, sobre todo a los más fuertes contribuyentes, sin descartar la generalización de ciertos impuestos al valor agregado (IVA) y a los combustibles, que nunca se ha logrado implementar en el plano federal. Pero ha chocado con posiciones muy rígidas de los principales partidos políticos, demócratas y republicanos, cuyas agendas difieren en cuanto a la reducción del déficit fiscal y los límites al endeudamiento público. Los demócratas no quieren tocar los gastos vinculados a programas cuestionados y dispendiosos como Medicare y Medicaid que absorben un porcentaje muy elevado de las erogaciones totales y disparan el crecimiento de la deuda, mientras que los republicanos se aferran a su vieja tesis de evitar a toda costa nuevos impuestos sobre los contribuyentes, incluidos los ricos.

PUBLICIDAD

Debería poderse lograr un acercamiento entre las dos posiciones, tal y como han sugerido no solo el FMI sino otras entidades nacionales e internacionales. Pero la lógica y la razón no parecen encontrarse en esta ocasión. Ambos grupos se recriminan mutuamente y, al final, nos afecta a todos los demás. Los republicanos parecen haberse acomodado a lo que se ha denominado el secuestro fiscal ( sequester ), dejando pasar la fecha límite del acuerdo logrado provisionalmente a finales del año pasado y permitir reducciones automáticas de gastos en áreas muy controvertibles. Alegan, además, que ya el presidente Obama obtuvo su incremento automático de impuestos, y eso cerraba ese capítulo, al menos por ahora. Sin embargo, no se puede descartar un acuerdo fiscal más balanceado en las próximas semanas o meses, a pesar de haber expirado la fecha límite para evitar el aumento de gastos e impuestos.

Por ahora, el presidente Obama tiene que observar el mandato legal según el cual, al final del viernes anterior, debía decretar cuáles gastos se reducirían para acomodarse a los nuevos límites. Pero tiene algún margen de discreción para cumplir la ley. Según ha trascendido en algunos medios de comunicación, las reducciones afectarán más los gastos militares y los estados donde ellos inciden en el crecimiento de la producción y el empleo (como Virginia, Kentucky, Alabama o Carolina del Sur), pero también afectarán al país en general. El FMI estima que la reducción general del déficit entre nuevos impuestos y menores gastos podría alcanzar $85.000 millones (alrededor de un 2% del PIB) y reduciría el crecimiento de la producción en una cifra cercana al 0,6% del PIB. Otros lo estiman en un monto menor (0,5% del PIB), mientras que economistas independientes o de alguna manera vinculadas a los republicanos arguyen que reducir el déficit más bien incrementaría la credibilidad y estimularía la inversión y crecimiento.

En los países de la Unión Europea la situación es igualmente complicada, habida cuenta del limitado o nulo margen de acción presupuestaria para estimular las economías de los más mal portados fiscalmente. El FMI les ha recomendado apretar clavijas en los gastos e impuestos, a lo cual accedieron, en principio, países como Italia y España. Pero ahí el problema reside, más que todo, en la oposición política a los continuados ajustes y la impopularidad que conlleva seguir por ese tortuoso camino de la austeridad. En Italia, por ejemplo, candidatos poco serios se han alzado con el 25% de los votos para congresistas, lo que hace más difícil la formación de una coalición favorable al equilibrio macroeconómico.

PUBLICIDAD

Entonces, la presión se ha vertido sobre el Banco Central Europeo, dirigido precisamente por un italiano, Mario Dragui, para reducir aún más las tasas de interés, ya inferiores al 1%, lo que las hace negativas en términos reales (inflación 1,8%) para estimular el gasto y la inversión. Pero, claro, eso provocará la migración de capitales hacia nuestros países en busca de mayor rentabilidad, y continuará la presión sobre nuestras monedas que ya se han apreciado significativamente. La solución, desafortunadamente, no se vislumbra todavía. En el caso de Costa Rica requerirá de medidas adicionales, incluyendo fiscales, pues las implementadas recientemente no han logrado producir los efectos deseados en el valor de colón, según se desprende de las cotizaciones en el mercado cambiario, pegadas a la banda inferior. Es probable que en algún momento tengan que volver a la mesa de dibujo a diseñar medidas más acordes con la magnitud de los problemas.

  • Comparta este artículo
Opinión

Nuevas dificultades de la economía mundial

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota