Opinión

EDITORIAL

Necesaria mejora del proceso electoral

Actualizado el 04 de abril de 2017 a las 12:00 am

Confiamos en los resultados de los comicios nacionales, supervisados por el Tribunal Supremo de Elecciones, pero es un contrasentido descuidar los procesos previos

A la luz de los acontecimientos del domingo en la convención del Partido Liberación Nacional, los riesgos son evidentes

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La desteñida actuación del Tribunal Electoral Interno (TEI) del Partido Liberación Nacional llama la atención sobre el manejo informal de procesos fundamentales para la institucionalidad del país y la vitalidad de su democracia. Los procesos de selección de candidatos por los partidos políticos son un primer borrador de la campaña electoral futura y su importancia no puede ser exagerada.

Confiamos en los resultados de los comicios nacionales, supervisados por el Tribunal Supremo de Elecciones, pero es un contrasentido descuidar los procesos previos y renunciar a las oportunidades de mejora. A esos fines, la convención liberacionista del domingo dejó importantes lecciones.

Para comenzar, el PLN debe felicitarse por el fracaso de la reforma a sus estatutos que habría permitido precandidaturas de miembros del Comité Ejecutivo, las secretarías de organización y asuntos electorales o la presidencia del Directorio Político. El cambio le habría permitido al expresidente José María Figueres adelantar sus aspiraciones sin renunciar a la presidencia del partido.

A la luz de los acontecimientos del domingo, los riesgos son evidentes. El TEI suspendió el conteo de votos con solo el 17% de las mesas escrutadas y cinco puntos de diferencia entre los candidatos. Parecía difícil, pero no imposible una reversión del resultado cuando se reanudara el conteo. Figueres la pronosticó con inusual alarde y Álvarez pronunció la palabra “fraude”.

Al final, el TEI reanudó el conteo y los precandidatos moderaron el discurso, pero supongamos que Figueres hubiera sido presidente del partido, el TEI se hubiera mantenido en la tesis de suspender el conteo hasta el día siguiente y los resultados se hubieran revertido en línea con los pronósticos del exmandatario. El golpe a la confianza del público en los comicios habría sido devastador, con repercusiones para todo el sistema político.

La derrota de las iniciativas para reformar el estatuto resultó, a fin de cuentas, una bendición, pero lo sucedido el domingo no permite olvidar que el exmandatario presidía el PLN y dominaba sus estructuras cuando se escogió al TEI, cuyo presidente es también esposo de una diputada liberacionista. Eso invita a revisar el régimen de prohibiciones e incompatibilidades establecido en salvaguarda de la independencia del órgano electoral.

En la escogencia del TEI bajo la égida de Figueres y el parentesco con la legisladora, los escépticos habrían encontrado explicaciones para el mal desempeño del tribunal en materias que pudieron afectar la votación y en otras que nada tienen que ver con la emisión del voto, pero sí con la confianza depositada por la ciudadanía en los resultados.

En la primera categoría cae la apertura tardía de mesas de votación en todo el país. El atraso pudo haber afectado a los candidatos favorecidos por la mayor asistencia a las urnas, o a los más fuertes en las zonas perjudicadas. El TEI tuvo mucho tiempo para planear la jornada electoral y es difícil explicarse la demora.

En la segunda categoría cae la lentitud del escrutinio que, todavía al mediodía siguiente, no había llegado a la tercera parte de las mesas. Según el presidente del TEI, Alvis González, el cómputo tardó porque fracasó el sistema adoptado para la transmisión de datos. De nuevo, la anomalía es imputable al Tribunal y si otro hubiera sido el resultado, o si el conteo inicial se hubiese revertido, la confianza habría sufrido erosión, especialmente si el TEI se hubiera mantenido en la tesis de suspender el recuento.

Las sospechas no habrían dejado de alimentarse de precedentes establecidos desde hace años. En la convención del PLN celebrada en junio de 1997, por ejemplo, las anomalías fueron muchas y motivaron bien fundamentadas investigaciones de fraude, junto a un escándalo de grandes proporciones.

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