Opinión

EDITORIAL

El MOPT frente al conflicto

Actualizado el 17 de abril de 2013 a las 12:00 am

En los dos últimos gobiernos, los cambios en la jerarquía del MOPT han sido constantes y algunos de los resultados desalentadores a la luz de las expectativas

El Gobierno admite que el MOPT es “incapaz de resolver problemas relativamente ordinarios” con “órganos desconcentrados que no responden ante el ministro”

Opinión

El MOPT frente al conflicto

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

La reciente renuncia del viceministro de Transportes, Rodrigo Rivera, quien además se desempeñó como titular interino de la cartera, antes del nombramiento de Pedro Castro, coincide con un periodo de alta conflictividad en el MOPT, que podría complicarse por el año electoral y la acumulación de problemas urgentes.

Más allá de la circunstancia personal que provocó su salida, esta es una nueva llamada de atención sobre el extremo embrollo institucional del sector y la necesidad inminente de “una reforma integral”, como se ha anunciado y pospuesto tantas veces, que le permita recuperar el sentido para el que fue creado el MOPT.

Si bien es preocupante la inestabilidad del gabinete de Laura Chinchilla en áreas estratégicas, como la del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), y la dificultad para consolidar un equipo confiable en la toma de decisiones, la abultada agenda pendiente en materia de infraestructura parece desbordar el ámbito jurídico, administrativo y económico del Estado costarricense. Esto es lo realmente preocupante.

En los dos últimos gobiernos, los cambios en la jerarquía del MOPT también fueron constantes y algunos de los resultados desalentadores a la luz de las expectativas y demandas nacionales. Por encima de las buenas intenciones gubernamentales o del nombramiento de funcionarios más o menos idóneos, el problema de fondo es el funcionamiento del MOPT y el desfase entre un cascarón vacío, lleno de maquinaria obsoleta y proyectos atrasados durante décadas, entrabados en la tramitología oficial, y las necesidades del país.

Antes del nombramiento de Castro como titular de la cartera, el ministro de Comunicación, Francisco Chacón, admitió que el MOPT es una institución “incapaz de resolver problemas relativamente ordinarios” con “órganos desconcentrados que no responden ante el ministro”. En ese momento aseguró que la primera prioridad del nuevo jerarca sería plantear “una profunda reestructuración” del sector. La descoordinación institucional también fue puesta de relieve por la llamada Comisión de Notables cuando solicitó considerar el cierre de los consejos Nacional de Vialidad (Conavi), de Seguridad Vial (Cosevi) y de Transporte Público (CTP) y regresar a un esquema centralizado.

Al final de la administración Chinchilla, cuando se reduce la capacidad de maniobra del Gobierno, el MOPT abre varios frentes de conflicto en los que se juega su capital político, prestigio y capacidad de ejecución, ya de por sí disminuidos después del escándalo de la trocha fronteriza, en el río San Juan, y de fracasos como el de la “platina” sobre el puente del río Virilla.

PUBLICIDAD

Es desde esta perspectiva que surge un tema tan sensible como el de la concesión de la carretera San José-San Ramón, junto a otros potenciales focos de enfrentamiento, como el conflicto entre los taxistas, los porteadores, divididos en varios grupos, y el reclamo gremial por una “brigada antipiratas” que combata el servicio ilegal de transporte.

Castro afirmó que el MOPT carece de las competencias técnicas y “expertise” para construir obras de infraestructuras importantes y que durante el proceso de desconcentración perdió experiencia acumulada, recursos y personal calificado, lo cual le impide realizar proyectos por su cuenta. Esa es una razón más para justificar la aplicación del modelo de concesiones.

Sin embargo, a 12 meses de dejar el poder, el Gobierno carece de tiempo para “vender” un proyecto que podría acarrearles importantes costos sociales, políticos y financieros a esta y a otras administraciones.

Si bien el MOPT, como han dicho el ministro Castro y otros altos funcionarios, perdió su “capacidad instalada”, debe adquirir el conocimiento necesario para administrar proyectos de tal envergadura, recuperar su razón de ser, así como su prestigio entre la población costarricense.

  • Comparta este artículo
Opinión

El MOPT frente al conflicto

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota