Opinión

EDITORIAL

Limón, va de nuevo

Actualizado el 10 de septiembre de 2014 a las 12:00 am

Después del fiasco del plan Limón Ciudad-Puerto, se hace necesario aprender de la experiencia y cumplir con las promesas que se le hacen al pueblo caribeño

Entre el 2014 y el 2015, Limón recibirá más de ¢1.000 millones en infraestructura y se calcula que en 15 años podrían darse inversiones por más de ¢10.000 millones

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Orgulloso de sus raíces afrolimonenses y vestido con un traje tradicional, el presidente, Luis Guillermo Solís, auguró un periodo de prosperidad para la relegada provincia del Atlántico y su reconversión en un polo de desarrollo tan importante como Panamá. No hay duda de que esta región es estratégica para el país, tanto por la deuda histórica que arrastra con ella el Estado costarricense como por las obras de infraestructura vial y portuaria proyectadas y que son vitales para la competitividad nacional.

Al mismo tiempo, Limón es el espacio en que convergen y se enfrentan numerosas tensiones sociales, sindicales, delincuenciales e, incluso, étnicas, que dificultan su crecimiento y hacen que sea un territorio vulnerable al narcotráfico, el crimen organizado y otros conflictos. La única forma de conjurar estas amenazas, que ya son parte de la violencia cotidiana y no una mera posibilidad futura, es por medio de una amplia y coordinada agenda de desarrollo.

Después del fiasco del plan Limón Ciudad-Puerto, se hace necesario no solo aprender de esta experiencia frustrante, sino también cumplir con las promesas que se le hacen al pueblo caribeño. A pesar de su discurso optimista, el mandatario se cuidó de no ofrecer soluciones que vinieran exclusivamente del Estado, sino de la conjunción de políticas públicas, iniciativas privadas y organizaciones regionales.

“Hay una efervescencia inédita por plantear proyectos de desarrollo en las instancias locales y de sectores variados”, aseguró el presidente. Una de esas señales positivas fue la realización de la primera Conferencia Internacional de Inversionistas, que reunió a empresarios de África, Estados Unidos y Centroamérica en torno a una cartera de proyectos productivos.

Entre el 2014 y el 2015, Limón recibirá más de ¢1.000 millones en infraestructura y se calcula que en los próximos 15 años podrían darse inversiones por un monto superior a los ¢10.000 millones, aparte de obras como la ampliación de la ruta 32, la terminal de contenedores de la concesionaria APM Terminals y la posible modernización de la refinería.

Estos megaproyectos son fundamentales para el crecimiento local y le permitirán a Costa Rica renovar su infraestructura de cara a la ampliación del Canal de Panamá y el crecimiento del comercio mundial por Centroamérica y el Caribe. Moín es el tercer puerto del Istmo en transporte de carga, pero está muy por debajo de los muelles panameños. La nueva terminal de contenedores, cuya construcción se iniciará en noviembre, tendrá capacidad para buques “post-Panamax” y volverá más competitivo al país.

Este auge, para que sea provechoso para la provincia, debe verse acompañado por políticas de generación de empleos de calidad, un mejoramiento sostenido de la seguridad ciudadana y de una reforma educativa que, entre otros objetivos, estimule el bilingüismo y multiculturalidad de la población limonense.

Según el Banco Mundial, el costo del traslado de carga terrestre en Centroamérica es el doble que el de África y cuatro veces más alto que el de los países desarrollados. Teniendo esto en perspectiva, el Gobierno no debe abandonar objetivos cimeros como aumentar la calidad, cobertura e interconexión de los servicios de transporte y la eficiencia en la gestión portuaria. Solís mencionó otras obras de infraestructura como la reconstrucción del aeropuerto de Limón, un megapuerto con la empresa Amega y una red vial hacia la nueva terminal.

¿Está preparado el país para hacer realidad estas iniciativas? El gobierno de Luis Guillermo Solís, en asocio con amplios sectores políticos y grupos organizados, ha manifestado una clara voluntad de ir hacia delante en una agenda de modernización que, de no quedarse en las buenas intenciones, haría de Limón uno de los lugares de atracción de inversiones más interesantes del Caribe.

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