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EDITORIAL

Lecciones de Unops

Actualizado el 22 de mayo de 2017 a las 10:00 pm

La entidad internacional fue traída al país con aspiraciones de eficiencia y contrató $134 millones en obras, pero el avance es poco

El experimento no parece justificar las expectativas y ha demostrado la urgencia de emprender reformas para remover obstáculos locales al desarrollo de obra pública

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Tan frustrados como el resto de la sociedad costarricense por la incapacidad del Estado para ejecutar obra pública, saludamos, el 26 de junio del 2015, los acuerdos entre nuestro país y la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (Unops, por sus siglas en inglés), que se haría cargo de ejecutar varias obras de infraestructura, todas de vital importancia. “El gobierno hace bien en experimentar con el sistema y procurar otros medios para salir de la parálisis de tantos años”, afirmaba el editorial.

Transcurridos casi dos años, el experimento no parece justificar las expectativas y más bien ha demostrado la urgencia de remover obstáculos locales al desarrollo de obra pública. Hay dificultades legales e ideológicas, y no se resuelven con la importación de otras dificultades, propias de organismos como la Unops.

La entidad internacional fue traída al país con aspiraciones de eficiencia y contrató $134 millones en obras. Entre ellas están los nuevos puentes sobre el río Virilla, entre Santa Ana y Lindora, el de la ruta 32, en Tibás, y tres pasos a desnivel en la Circunvalación. A la fecha, la infraestructura en Lindora es la única iniciada y las demás están pendientes de lentísimos procesos de expropiación y otras dificultades comunes a cualquier constructor en Costa Rica.

Las ventajas de que gozaría la Unops, según se dijo, consisten en la aplicación de sus propias normas de contratación, con lo cual evita el paso por los escollos burocráticos nacionales. La Unops efectúa las licitaciones y resuelve las apelaciones sin detener los procesos, aunque, según los anuncios de hace un año, sus normas son similares a la legislación costarricense en cuanto a transparencia e igualdad de oportunidades.

Sin embargo, puede declarar la confidencialidad de sus archivos, hacerlos inviolables y sus funcionarios gozan de plena inmunidad en el desempeño de sus obligaciones oficiales. En otras palabras, los ágiles procesos de adjudicación de obras tienen el costo de un alto grado de posible opacidad. Esa característica es importante ahora que el gobierno pretende extender la cooperación con Unops más allá de la obra pública para confiarle la ejecución de campañas de comunicación. El diputado Otto Guevara, del Movimiento Libertario, señala la participación de Unops como un medio escogido por el gobierno para evitar los procesos de la Ley de Contratación Administrativa en el desarrollo de esas campañas. El millón de dólares destinado a financiarlas tiene en sí mismo un origen muy debatido en el país desde la administración del expresidente Óscar Arias. Son fondos no reembolsables del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), similares a los criticados por el Partido Acción Ciudadana cuando estaba en la oposición.

El contacto inicial con la Unops se produjo en el 2012, la institución se instaló en el país en enero del 2013 y en el 2014 suscribió los primeros contratos. La calendarización de las obras era esperanzadora. Unops entregaría el puente fronterizo con Panamá en el segundo semestre de este año, pero todavía la construcción no ha comenzado. El inicio de los trabajos en la rotonda de la Bandera y en la intersección de Guadalupe se programó para marzo del 2016. Tampoco se ha logrado. La construcción de la rotonda de las Garantías Sociales será adjudicada este año, aunque el inicio de la obra estaba previsto para enero del año pasado.

En nuestro editorial del 2015, afirmamos que “la solución definitiva está en el desarrollo de nuestras propias capacidades de ejecución y, si la intervención de la Unops contribuye al logro de ese objetivo, su aporte irá mucho más allá de la construcción de un puñado de obras”. La afirmación se relacionaba con el posible aprendizaje de técnicas y procedimientos de la Unops, pero también se aprende de los tropiezos. Si en algo llevaba razón el editorial, es en la necesidad de desarrollar nuestras propias capacidades de ejecución, lo cual incluye la revisión de los prejuicios que nos impiden otorgar concesiones a empresas nacionales o extranjeras mientras aceptamos sin reparos contrataciones como la de Unops.

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