Opinión

EDITORIAL

Inversión en el Pacífico

Actualizado el 01 de abril de 2016 a las 12:00 am

El Banco Nacional notificó al Incop su intención de finiquitar el fideicomiso creado en el 2008 para administrar los fondos de la concesión del puerto

Entre el 2008 y el 2014, el fideicomiso sacó adelante 50 proyectos valorados en $8 millones. Este año solo se espera completar uno de siete

Opinión

Inversión en el Pacífico

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

El Instituto Costarricense de Puertos del Pacífico (Incop) cuya gestión portuaria palideció cuando las instalaciones fueron dadas en concesión a una empresa privada, recibe $1,2 millones anuales en cánones pagados por la concesionaria, pero tampoco se muestra capaz de invertir esos ingresos en obras de provecho para la región.

Exasperado, el Banco Nacional notificó al Incop su intención de finiquitar el fideicomiso creado en el 2008 para administrar las inversiones. El presupuesto para este año es de $2 millones, pero de las siete obras programadas, solo una podría llegar a su conclusión en diciembre: la reparación del muelle de Golfito.

El Incop culpa a la unidad gerencial del fideicomiso nombrada por el Banco Nacional, pero los proyectos se venían ejecutando con esa estructura al ritmo de unos siete al año desde la firma del acuerdo entre las dos instituciones. Entre el 2008 y el 2014, el fideicomiso sacó adelante 50 proyectos valorados en $8 millones. Con el cambio de administración, el ritmo de construcción decayó y, el año pasado, solo fue posible concretar cuatro de las diez obras programadas.

Faltan elementos de juicio para establecer responsabilidades, pero la coincidencia entre el letargo inaugurado en el 2014 y el cambio de administración apunta al Incop, salvo alguna variante radical en la gerencia establecida por el Banco. En todo caso, vale la pena indagar, porque está fresca en la memoria la experiencia de Limón Ciudad Puerto, sus paralizantes unidades ejecutoras, el río de salarios y la incapacidad de concreción pese a la disponibilidad de recursos.

Widman Cruz, exgerente del Incop, atribuye los problemas a un deterioro de las relaciones entre el Banco y la actual administración. También considera un error el finiquito del fideicomiso porque lo considera un medio transparente y ágil para canalizar las inversiones.

El Banco se queja de la falta de uso de la línea de crédito establecida para el desarrollo de los proyectos, el incumplimiento de los objetivos y la transformación del fideicomiso en una “caja chica”, con menoscabo de la función de asesoría financiera y administrativa de la unidad gerencial.

El Incop promete tener lista, en el plazo de seis meses, la unidad ejecutora encargada de sustituir a la gerencia nombrada por el fideicomiso, para lo cual contratará personal. En esa fecha, el tiempo perdido ya será mucho y la actual administración estará a punto de entrar en su último año. El momento para examinar lo sucedido es el presente. Solo así habrá certeza de la conveniencia de los cambios.

En Caldera, el Paseo Marítimo está listo desde hace un año, pero los estacionamientos, baños, áreas de comida y zonas verdes permanecen cerrados, pese a la inversión de $1 millón. La zona se ha convertido en un caos. Los visitantes estacionan sus vehículos a la orilla de la carretera y contribuyen a causar embotellamientos en las muy transitadas inmediaciones del puerto.

El Incop y la Municipalidad de Esparza no han logrado ponerse de acuerdo para darles uso a las costosas obras. Según el Incop, el Concejo se comprometió a administrarlas, pero la municipalidad estima el costo anual del mantenimiento en ¢81 millones y dice carecer de medios para enfrentar el gasto. Además, alega que las obras están dentro del área de reserva del puerto.

Una y otra cosa debió ser prevista antes de hacer el gasto. Ambas demuestran imprevisiones de grueso calibre. Entre las soluciones bajo estudio está la entrega de las instalaciones a una asociación de desarrollo local. Si la entidad carece de capacidad gerencial y capital de trabajo, también habrá motivos para temer el deterioro de las obras.

  • Comparta este artículo
Opinión

Inversión en el Pacífico

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota