Opinión

EDITORIAL

Interinazgos en el MEP

Actualizado el 11 de diciembre de 2013 a las 12:00 am

En otras 46 instituciones cobijadas por el Servicio Civil, los interinazgos rondan el 10%, pero, en el MEP, llegan al 43%

Las repercusiones de la inestabilidad rebasan la afectación del docente en lo personal para proyectarse sobre el sistema educativo

Opinión

Interinazgos en el MEP

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

El 43% de los funcionarios del Ministerio de Educación Pública (MEP) están nombrados como interinos. Muchos de ellos han laborado largos años en esa condición precaria. Las repercusiones de la inestabilidad en el cargo rebasan la afectación del docente en lo personal para proyectarse sobre el sistema educativo y comprometer la calidad de la enseñanza.

La primera y más obvia consecuencia de la inestabilidad laboral es su peso sobre el ánimo del educador y el grado de compromiso que pueda asumir con una tarea pasajera, no importa cuantas veces se renueve el contrato. El interinazgo es, por definición, una condición temporal, útil para enfrentar la necesidad de sustituciones por enfermedad u otros motivos de ausencia. En definitiva, la renovación del contrato, al margen de las veces que se cumpla, mantiene al educador en situación de precariedad.

En otras 46 instituciones cobijadas por el Servicio Civil, los interinazgos rondan el 10%, pero, en el MEP, muchos interinos llegan a la edad de retiro sin haber logrado jamás una plaza en propiedad. Semejante circunstancia no puede ser saludable.

Isabel Román, coordinadora del Informe Estado de la Educación , señala que los interinazgos también atentan contra el desarrollo de una cultura organizativa apropiada en los centros educativos, pues la inestabilidad va a contrapelo de la planificación a medio y largo plazo.

El interinazgo tampoco promueve la creación de lazos con la comunidad, los estudiantes y los padres de familia. La relación se ve afectada en ambas vías: ni el maestro sabe si los vínculos construidos hoy se mantendrán el año entrante, ni la comunidad sabe si contará entonces con el mismo docente.

La estabilidad en el cargo, dice Román, no garantiza la calidad de la educación, pero, en su ausencia, al MEP se le dificulta evaluar el trabajo y pedir cuentas. Pese a la resistencia de algunas organizaciones gremiales, la evaluación de los docentes es una sentida necesidad cuya satisfacción difícilmente será alcanzada mientras la incertidumbre y la provisionalidad imperen en la relación laboral entre el Ministerio y los educadores.

Los nombramientos interinos también crean oportunidades para la práctica del clientelismo y los favores políticos. A lo largo de los años, las planillas del Ministerio han sido objeto de cuestionamientos precisamente por esos motivos. Una serie de decisiones administrativas y judiciales contribuyen a limitar el problema, pero, en procura de la solución definitiva, ninguna medida es tan eficaz como los nombramientos en propiedad.

PUBLICIDAD

Los esfuerzos por combatir el problema se ven afectados por la renuncia de cientos de docentes, año con año, a plazas ganadas en propiedad. En el registro de elegibles del Servicio Civil hay más de 35.000 candidatos para obtener un nombramiento.

Este año, los procedimientos de contratación asignaron 5.700 plazas, pero en un par de semanas se recibieron 700 renuncias a esos puestos y el Departamento de Recursos Humanos del MEP espera cerrar en unas 1.200 dimisiones. Esas plazas no podrán llenarse fuera del concurso y el Ministerio contratará interinos para atender las necesidades.

Las renuncias se deben a la disconformidad de los docentes con la zona o el número de lecciones asignadas, entre otros factores. También se da el caso de educadores nombrados en propiedad que concursan para mejorar sus condiciones y, si la plaza ganada no llena sus expectativas, simplemente renuncian y conservan el nombramiento actual.

La Ley de Carrera Docente impide hacer nombramientos en propiedad, una vez iniciado el ciclo lectivo, con el razonamiento de que eso expondría a los estudiantes a una gran inestabilidad. Los interinazgos no resuelven ese problema y, en cualquier caso, no se entiende por qué no asignar las plazas de los dimitentes en orden de calificación descendente, hasta llenarlas antes de iniciarse el curso.

  • Comparta este artículo
Opinión

Interinazgos en el MEP

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota