Opinión

EDITORIAL

Iniciativas creadoras

Actualizado el 28 de agosto de 2014 a las 12:00 am

Las ferias y olimpiadas científicas y tecnológicas avanzan con vigor en el país

El ímpetu generado por estas actividades impulsa el desarrollo

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Desde 1997, hacia finales de cada año, el país celebra la Feria Nacional de Ciencia y Tecnología. En cada edición se culmina un proceso de meticulosa organización, selección y multitudinaria participación en varias etapas: instituciones educativas, circuitos, regiones y, finalmente, la exhibición y competencia nacional. Producto de un esfuerzo conjunto entre el Gobierno, las universidades estatales y empresas privadas, su propósito esencial ha sido impulsar, desde edades tempranas, las vocaciones científico-tecnológicas, y abrir a los niños y jóvenes oportunidades para identificar problemas, investigar, construir, intercambiar conocimientos y exponer el resultado de sus ideas y trabajos.

A lo largo del tiempo, la vinculación de estas ferias con la enseñanza de la ciencia y la tecnología en escuelas y colegios ha sido cada vez más orgánica, y los proyectos, más interesantes. El gran desafío que se mantiene es mejorar la calidad de la enseñanza.

Alianzas de similar índole, impulsadas, como la anterior, por los ministerios de Educación y de Ciencia y Tecnología, han conducido a la celebración regular de “olimpiadas” nacionales en temas como matemáticas, química, física y robótica. Parte del incentivo para sus ganadores, al igual que los de las ferias científicas, es representarnos en las competencias internacionales, lo cual amplía aún más sus horizontes, oportunidades y relaciones. La más reciente de esas olimpiadas nacionales fue la de robótica, que se celebró, en su quinta edición, a mediados de este mes, con participantes de entre 7 y 21 años. El encuentro mundial será en Sochi, Rusia, y allí estaremos representados.

Uno de los aspectos más estimulantes de estas actividades es la diversidad de sus participantes y ganadores, que siempre combinan representantes tanto de instituciones públicas y privadas como de centros urbanos y áreas rurales. Además, es frecuente que su desempeño más allá de nuestras fronteras sea de gran solidez. Precisamente, hace pocas semanas un grupo de estudiantes del Instituto Tecnológico obtuvo un destacadísimo éxito en el “Solar Decathlon Europe 2014”, una actividad sobre diseño sostenible celebrada en Francia. El TEC Team triunfó en la categoría “Casa favorita del público”, con una edificación modular que combinó su funcionalidad con una sobria estética y armonía con el ambiente. Su triunfo y el de su institución lo fue, también, para el país.

A lo anterior se suma, como ejemplo de una iniciativa más abierta, pero también muy prometedora, la realización, en la sede del Tecnológico en Florencia de San Carlos, de la primera maratón femenina para desarrollar aplicaciones en tabletas y teléfonos móviles. El sábado 30 y domingo 31 de este mes, sus participantes tendrán como misión crear soluciones tecnológicas para abordar desafíos de sus comunidades.

La lista, seguramente parcial, es suficiente para llegar a una satisfactoria conclusión: la enseñanza (por ahora, de errática calidad), la experimentación, la aplicación y el contacto de los estudiantes y el público en general con la ciencia y la tecnología dan muestras de saludable vigor. Además, se está logrando crear, de manera estructurada, pero también abierta a la espontaneidad y a la creatividad, un entorno mucho más propicio para la vinculación científico-tecnológica con la innovación, los emprendimientos y la generación de valor, es decir, con una economía más asentada en el conocimiento.

Falta aún mucho terreno que recorrer para que este tipo de iniciativas conduzcan a la creación de un verdadero “ecosistema” nacional que integre al Estado, las instituciones académicas, los centros de investigación, los creadores, los visionarios, las empresas, los inversionistas y la sociedad en un trabajo mucho más articulado, que incentive y desarrolle las vocaciones, multiplique las oportunidades y abra mayores posibilidades de desarrollo. En esta tarea hay obstáculos institucionales y mentales. Sin embargo, además de identificar lo que tenemos pendiente, debemos reconocer y celebrar las iniciativas multisectoriales en curso y los resultados que han producido. El ímpetu que han creado, estamos seguros, abrirá nuevos caminos y materializará más esperanzas.

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