Opinión

EDITORIAL

Incertidumbre en China

Actualizado el 17 de noviembre de 2013 a las 12:00 am

Entre las nuevas decisiones de la dirigencia china, destaca el papel determinante concedido al mercado para dirigir el curso de la economía

El recién nombrado presidente tiene ante sí una lucha titánica para saciar la sed de progreso de cientos de millones de ciudadanos

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Con inmenso interés se esperó el pronunciamiento del plenario del Comité Central del Partido Comunista de China, cuya reunión concluyó el 12 de noviembre último. Las expectativas generadas por la cita evocaban los dramáticos cambios derivados de una reunión similar en 1978. En ese entonces y bajo el liderazgo de Deng Xiaoping, China adoptó medidas liberadoras, responsables del ingreso del país al selecto ámbito de las grandes potencias.

Sin embargo, el milagro económico en China no marcó una expansión de las libertades fundamentales que la asemeje a las democracias occidentales. Con todo, el florecimiento económico le abrió al país las puertas de las tesorerías y bancos del Oeste, de la mano con el crecimiento del comercio exterior, que devino en usina de la economía mundial.

Ahora, le ha correspondido al presidente Xi Jinping, nueva figura salida de las recientes elecciones partidistas, encarar, a manera de un déjà vu , necesidades de cambio como las de la época de Deng Xiaoping.

El nuevo mandatario hizo públicas algunas de las metas contenidas en el pronunciamiento del plenario reciente. Muchas otras posiblemente queden en la incertidumbre. La realización de las transformaciones de Deng tardó décadas y algunas quedaron a la deriva.

Las metas esbozadas por Xi Jinping, esenciales para avanzar en el empedrado camino de las reformas, han sido objeto de análisis de especialistas y medios occidentales. Para empezar, destaca el papel determinante concedido al mercado para dirigir el curso de la economía china. De este crucial precepto se podrían anticipar profundos cambios en materia monetaria y del sistema cambiario, traducidas en tasas de interés y tipos de cambio destinados a alcanzar la convertibilidad plena de la moneda. Otras recomendaciones versan sobre las políticas de las grandes empresas estatales. Lamentablemente, el texto que esboza los cambios no indica cuándo y cómo llegar a la meta. Este es un aspecto crucial para poner en marcha la magna obra.

También es necesario conocer las reformas previstas para reacomodar a ciertas poblaciones rurales en los espacios urbanos. Para lograrlo, las autoridades podrían imponer fuertes penas y eso exige un análisis más a fondo en el capítulo de los derechos humanos. Desde luego, hay otros vacíos de legalidad que claman por definiciones y es indispensable compaginar estas reformas con otras que se supone prioritarias.

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China ha conseguido importantes niveles de desarrollo y, con todos los desafíos de su realidad económica, política y social, ha logrado que un importante sector tenga medios económicos para vivir mejor y, en muchos casos, hasta viajar regularmente a las grandes capitales del Oeste. Por otro lado, la mejoría de ingresos se encuentra muy distante para millones de ciudadanos. En este contexto suelen germinar las bandas criminales y tantos otros fenómenos antisociales.

El nuevo presidente, miembro de una destacada familia con raíces revolucionarias, tiene ante sí una lucha titánica para saciar la sed de progreso de cientos de millones de ciudadanos. El progreso, visto en esta dimensión, es una meta elusiva.

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