Opinión

EDITORIAL

Impostergables reformas al IVM

Actualizado el 25 de abril de 2013 a las 12:00 am

Durante años, la Caja evitó reconocer la inminencia de las dificultades del régimen y la necesidad de hacer reformas importantes

La Caja debe entregar a la Supén cuanta información sea requerida para esclarecer la realidad del régimen

Opinión

Impostergables reformas al IVM

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

El 9 de diciembre del 2010, recién intervenida la Gerencia de Pensiones de la Caja Costarricense de Seguro Social, este diario entrevistó a la Dra. Ileana Balmaceda, presidenta ejecutiva de la institución. El periodista inquirió sobre los motivos de la intervención y la Dra. Balmaceda señaló “algunas investigaciones de la Auditoría Interna en donde se señalan algunos aspectos relacionados con la gestión” del gerente. Acto seguido, se le preguntó si la interventora nombrada por la Caja también analizaría la sostenibilidad del régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM). “Eso no está en discusión. El régimen es sostenible por los próximos 30 años; lo que se analizará es materia aparte”, respondió.

La pregunta no salió de la nada. Édgar Robles, de la Superintendencia de Pensiones (Supén), insistía en dudar de la sostenibilidad del régimen de jubilaciones más importante del país, con 1,4 millones de afiliados. El superintendente se quejaba de la poca disposición de la Caja a compartir informaciones vitales para despejar los cuestionamientos.

Miguel Pacheco, entonces gerente de pensiones, admitió la renuencia. Dijo haber perdido la confianza en la Superintendencia tras la difusión de un estudio actuarial que cuestionaba la sostenibilidad del régimen a mediano plazo. Poco después, Pacheco fue suspendido y así se mantuvo durante 27 meses, hasta que la Junta Directiva decidió despedirlo, sin responsabilidad patronal, a inicios de marzo.

La separación del gerente no modificó la actitud de la Caja. La institución no se mostró más dispuesta a expeditar el trabajo de la Supén ni a abandonar su insistencia en la sostenibilidad del régimen hasta el 2040, cuando el superintendente fija la fecha de expiración para el 2025.

Según la Caja, en el 2025 faltarían aún dos años para que el IVM comience a tomar dinero de su reserva. La Supén dice que eso ocurrirá en el 2015, pero el cálculo parece demasiado optimista. Este año, el IVM echó mano a los intereses generados por el fondo de reserva para pagar pensiones.

En enero del 2011, Robles había acusado a la Caja de “maquillar” las cifras para crear la ilusión de un régimen sostenible. Ante una comisión legislativa, el superintendente criticó los fundamentos del régimen y los supuestos utilizados por la Caja para hacer proyecciones. Los aportes de un trabajador promedio a lo largo de su vida suman ¢23,9 millones, apenas un 58,4% del beneficio recibido durante los años de jubilación, dada la edad de retiro establecida y la expectativa de vida en la actualidad. Robles señaló, además, el peligro implícito en la afiliación de trabajadores independientes, cuya pertenencia al régimen resulta mucho más barata.

PUBLICIDAD

Las críticas apuntaban a la necesidad de adoptar decisiones difíciles, de graves repercusiones políticas. Para sostener el régimen, es necesario aumentar las cotizaciones, elevar la edad de retiro y eliminar las jubilaciones anticipadas. Durante años, la Caja evitó reconocer la inminencia de las dificultades del régimen y la necesidad de hacer reformas de tanto calado.

Sin embargo, la realidad se impuso y, el martes, la Dra. Balmaceda declaró a La Nación que en el plazo de un mes la Gerencia de Pensiones rendirá un informe ante la Junta Directiva sobre las necesidades del régimen y las reformas impostergables. Sobre la mesa están los cambios planteados por Robles. Los acontecimientos dan la razón al superintendente, pero falta saber si la Caja enfrentará las reformas con la profundidad necesaria para satisfacer su criterio técnico.

El debate será intenso y nada ahuyentará la tentación de hacer el mínimo, aunque sea insuficiente. Lo que no debería “estar en discusión”, para utilizar las palabras pronunciadas en el 2010 por la Dra. Balmaceda, es la necesidad de completa transparencia. La Caja debe entregar a la Supén cuanta información sea requerida para esclarecer la realidad del régimen. Demasiado tiempo ha transcurrido en debates, reclamos de autonomía y evasivas. Mientras tanto, el IVM se ha venido debilitando, según lo demuestran los hechos.

  • Comparta este artículo
Opinión

Impostergables reformas al IVM

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota