Opinión

EDITORIAL

Golpe al narcotráfico

Actualizado el 25 de febrero de 2014 a las 12:00 am

La detención de Joaquín ‘el Chapo’ Guzmán es motivo de júbilo en México y Estados Unidos, pero también a Costa Rica le toca parte en la celebración

La presencia de los traficantes del cartel de Sinaloa en nuestro país está bien documentada por las autoridades

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Con la captura de Joaquín el Chapo Guzmán el gobierno mexicano de Enrique Peña Nieto se anotó una importante victoria en la lucha contra el narcotráfico. A la cabeza del cartel de Sinaloa, Guzmán amasó una fortuna calculada en $1.153 millones. En el mundo no hay un capo más poderoso del trasiego ilícito de drogas y la revista Forbes lo ubica entre los 67 hombres más adinerados del planeta.

La detención es motivo de júbilo en México y Estados Unidos, mercado importador de las toneladas de marihuana y cocaína exportadas por el cartel, pero también a Costa Rica le toca parte en la celebración. La penetración de los traficantes sinaloenses en nuestro país quedó confirmada el 1 de mayo del 2009, cuando un helicóptero cayó en el cerro de la Muerte con 395 kilos de cocaína pertenecientes a la poderosa organización delictiva mexicana.

Phil Springer, representante de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), advirtió que Costa Rica dejó de ser un país de tránsito para convertirse en sede de operaciones y almacenamiento del cartel encabezado por el Chapo Guzmán. “Durante los últimos dos años, la mayoría de la droga es de Sinaloa. No solamente están trabajando para traficar la droga por Costa Rica. Hay un grupo de comando y exportación”, afirmó el agente estadounidense en entrevista con la radioemisora ADN.

Mauricio Boraschi, comisionado antidrogas, reconoció la presencia del cartel de Sinaloa y de otras organizaciones mexicanas en nuestro país. “Nos hemos encontrado con estructuras logísticas en pequeña escala para asegurar el traslado de las drogas por todo el corredor centroamericano y México, antes de llegar al último mercado, que son los Estados Unidos”, dijo.

Pero la escala de la organización en territorio nacional demostró ser suficiente para trasegar grandes cantidades de droga y nada, salvo la eficacia de los controles policiales, podría impedir su crecimiento, sobre todo si las rutas habituales del narcotráfico se ven comprometidas. “Mientras las autoridades de México o Colombia sigan presionando a los narcos, ellos van a tomar ventaja en Costa Rica, aprovechándose del ‘pura vida'”, advirtió Springer.

Las capacidades de las estructuras existentes quedaron demostradas en el 2009, cuando la Policía de Yucatán revisó un embarque de tiburones salido de puerto Caldera y encontró 900 kilos de cocaína metidos dentro de los escualos. La droga, según lo establecieron las autoridades, pertenecía al cartel de Sinaloa.

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La captura de Guzmán no resuelve el problema del narcotráfico, pero se suma a una larga cadena de golpes a las organizaciones criminales. En los últimos tres años, las autoridades mexicanas enfrentaron a tiros y mataron al fundador y a uno de los principales líderes del grupo conocido como “Los Zetas”. En otro enfrentamiento armado cayó el jefe del cartel de Michoacán y, en setiembre del 2012, infantes de Marina capturaron al capo del poderoso cartel del Golfo.

El Organismo de Investigación Judicial anunció ayer la intención de lanzar un operativo para desarticular las células sinaloenses en nuestro país. Es una acción oportuna para aprovechar el impacto de la captura de Guzmán y entorpecer la reorganización de los delincuentes.

Otros vendrán a sustituir a los jefes muertos y capturados. Ese no es un argumento para cejar en la lucha contra el narcotráfico y otras formas de crimen organizado, sino un motivo para justificar la constancia del esfuerzo. México ha sido heroico y ejemplar en ese empeño. La pérdida de vidas en los años de combate a las mafias de la droga supera los 30.000 asesinatos, un número muy cercano al total de pérdidas estadounidenses en la guerra de Vietnam, para citar un ejemplo comparativo.

La batida, sin embargo, no podía ser pospuesta como elemento indispensable para la protección de las instituciones y la consolidación del imperio de la ley. Por su parte, la terrible violencia también ha cedido terreno en los últimos años, y éxitos como el conseguido el sábado con la captura de Guzmán prometen un futuro mejor.

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