Opinión

EDITORIAL

Golpe aritmético

Actualizado el 15 de mayo de 2016 a las 12:00 am

El “impeachment” es un golpe, dice la mandataria brasileña, pero es un golpe aritmético fraguado en los recintos parlamentarios

La disrupción es lamentable, pero los brasileños pueden encontrar aliento en que los procesos se han canalizado por vías institucionales

Opinión

Golpe aritmético

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Por semanas se venía conversando en los altos círculos de la política brasileña sobre la crítica condición económica y las repercusiones sociales que podrían emerger en el país. El epicentro de las quejas era la presidenta Dilma Rousseff, que se mostraba fría y para muchos inepta frente a las duras tareas planteadas por la crisis nacional.

A la presidenta no se le acusa propiamente de corrupción, sino de maniobras financieras destinadas a maquillar los indicadores fiscales del país para fortalecer sus aspiraciones de reelección. Sin embargo, no ha podido evitar verse salpicada por los grandes escándalos, sobre todo los centrados en torno a la gigante petrolera estatal Petrobras.

El pueblo recuerda aún las condiciones inflacionarias y de contracción económica de los años 60, 70 y aun los 80. Los generales se inmiscuían en las crecientes ventajas promovidas en favor de personas y compañías amigas, las cuales falseaban las medidas correctivas oficiales de la economía. Abundaban los abusos de los derechos humanos y las limitaciones de las libertades públicas. El panorama histórico de ese período lucía desconsolador. Sin embargo, una creciente dosis de democracia probó ser el elixir curativo de aquella plaga. Ahora, esa democracia está a prueba.

Hace un par de semanas, la Cámara de Diputados decidió promover un juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff. Luego de intensos debates, la Cámara aprobó el impeachment a la mandataria, que podría conducir a separarla definitivamente del cargo. Llegado el plan al Senado, se produjo un espectáculo histórico, porque algunos de los principales senadores encargados de manejar el proceso también enfrentan causas judiciales que podrían llevar a su propia destitución.

En esta ocasión, sin embargo, los tanques no bloquearon las calles de Brasilia, Río, São Paulo ni otras importantes ciudades, y el Ejército no tocó las puertas de sospechosos ni sediciosos. El Congreso en Brasilia reforzó la seguridad y hubo manifestaciones en pro y en contra de la mandataria, pero no hubo derramamiento de sangre.

El proceso político e institucional mediante el cual el Senado selló la salida temporal de la presidenta Rousseff, durante seis meses para encarar el juicio político en el Senado, exigió agotadores debates y tuvo como consecuencia la elevación a la titularidad temporal de la jefatura de Estado del vicepresidente Michel Temer.

El impeachment es un golpe, dice la mandataria, pero es un golpe aritmético fraguado en los recintos parlamentarios. Una encuesta interna comprobó la solidez de la propuesta y los senadores la votaron por amplia mayoría. Michel Temer ya fue juramentado como presidente interino e integró su gabinete, el cual lamentablemente no incluye mujeres ni una diversidad racial acorde con la demografía del país.

La interinidad podría acabar en permanencia hasta completar el plazo presidencial de Rousseff, o sea, el año 2018, porque la tendencia prevaleciente es ordenar la separación definitiva de la mandataria. El giro implicaría también un cambio de rumbo de las políticas económicas hacia un horizonte más aceptado por el mundo económico. En el nuevo gabinete interino hay figuras de la industria, del ámbito financiero y del mundo universitario. También algunos designados conocen las materias sociales, entre ellos los provenientes del Partido Obrero del expresidente Lula da Silva y de la propia Rousseff.

Brasil es una de las mayores naciones del planeta y sería justo que encuentre una salida a la crisis que le permita seguir modernizando su economía y fortaleciendo su democracia.

La disrupción del momento es lamentable, pero los brasileños pueden encontrar aliento en que los procesos se han canalizado por las vías de la institucionalidad.

  • Comparta este artículo
Opinión

Golpe aritmético

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota