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EDITORIAL

La Fed y las tasas de interés

Actualizado el 28 de diciembre de 2015 a las 12:00 am

Con un mercado financiero segregado entre activos y pasivos denominados en dólares y colones, más o menos en iguales partes, no se puede descartar algún impacto local

Para nosotros, la baja inflación de productos importados de Estados Unidos es una buena noticia

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La Fed y las tasas de interés

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¿Qué significado tiene el ajuste decretado por la Fed a sus tasas de interés? Aunque es temprano para medir el impacto total en las variables nacionales e internacionales, algunos efectos ya han empezado a manifestarse. La impresión general es que la normalización de la política monetaria en Estados Unidos, esperada y anticipada por los mercados, será positiva a largo plazo, aunque podría implicar alguna volatilidad y mayores costos para ciertos sectores y países. Habrá que esperar para ver cómo reaccionan nuestras economías, pero ya es tiempo de examinar las razones del primer movimiento, la intensidad del ajuste, los movimientos esperados y el impacto potencial en las principales variables económicas y financieras en naciones como la nuestra, incluidos crecimiento, inflación, tasas de interés y tipo de cambio.

La reacción inicial de los mercados fue positiva. Las bolsas de valores subieron en Estados Unidos y otras partes del mundo (el Dow Jones subió 224,18 puntos, o un 1,28% para alcanzar 17.749,09 puntos; en las bolsas europeas las cotizaciones también subieron). Es una respuesta al mensaje de optimismo de la presidenta de la Fed, Janet Yellen, sobre el crecimiento real esperado del PIB en los Estados Unidos (un 2,6%), la reducción del desempleo (a un 5% de la fuerza laboral), el comportamiento de la inflación y la mayor confianza de los consumidores. Las tasas de interés a corto plazo reaccionaron como se esperaba. La tasa efectiva de los denominados Fedfunds –tasa interbancaria overnight para transacciones entre bancos– subió de un 0,15% a un 0,35% y se ubicó dentro del nuevo rango marcado por la Fed, entre un 0,25% y un 0,50%. Así se ratifica la eficacia de las medidas. La tasa denominada prime rate también subió un 0,25% después del ajuste, del 3,25% al 3,50%.

Posteriormente, sin embargo, las tasas efectivas de los bonos cayeron ligeramente, probablemente por razones ajenas a la decisión inicial de la Fed. Históricamente, esas tasas descienden un poco al acercarse la Navidad, pero luego se reacomodan. Algo similar sucedió con las cotizaciones en las bolsas, que perdieron los avances iniciales al final de la semana. Quizás influyó la nueva caída en el precio del petróleo o que el crecimiento real esperado de la producción en el 2016 (un 2%) no será tan dinámico como en el 2015. En todo caso, la verdadera repercusión del alza de tasas se clarificará en los próximos meses, cuando se conozca el ritmo y la intensidad de los ajustes en la política monetaria de la Fed. Y eso plantea algunas incógnitas.

k ¿Mantendrá la Fed los ajustes moderados de 25 puntos base cada trimestre? Ese es el criterio de muchas fuentes autorizadas. Sin embargo, algunos dudan del ritmo y porcentajes, pues el crecimiento visualizado por organismos internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), es de tasas positivas pero relativamente bajas hasta el 2020, alrededor de un 2%. Otros aseguran que el desempleo en Estados Unidos ha bajado por la menor participación de posibles trabajadores en la fuerza laboral, que la apreciación del dólar asociada a mayores tasas de interés (y crecimiento real del PIB) afectará las exportaciones y que la divergencia entre las políticas monetarias de Estados Unidos y la Unión Europea (las tasas van al alza en los primeros y a la baja en la segunda), podría aletargar el período del ajuste (solo tres veces al año, por ejemplo) o reducir el porcentaje del cambio en cada ocasión.

Finalmente, está por verse la reacción de los mercados en el segmento largo de la curva. La Fed controla las tasas de interés a corto plazo, pero el mercado decide la tasa real a largo plazo. Podría suceder que el ajuste a plazos mayores, que afecta más las bolsas y crédito para la producción y consumo, sea más lento por la menor demanda de crédito.

En cuanto a los efectos del ajuste de las tasas sobre los países en desarrollo, se pueden centrar en cuatro variables importantes: crecimiento real, inflación, tasas de interés y tipo de cambio. El crecimiento real es un espejo indirecto. El alza refleja, simplemente, que los Estados Unidos superó finalmente la recesión y, al expandir más su producción, crecerán más las exportaciones de los países en desarrollo, incluido el nuestro. Y eso es positivo.

En cuanto a la inflación, la relación también es indirecta y se desprende de las actas de discusión en las sesiones de la Fed. El crecimiento de los precios (IPC) está bajo control en Estados Unidos. Más bien, la inquietud es que pueda permanecer por debajo del 2% fijado como meta por la Fed y afectar el gasto de los consumidores, que representa el 70% del total en ese país. Para nosotros, la baja inflación de productos importados es una buena noticia. Impactará menos en el IPC y, también, las tasas de interés al requerir ajustes para mantener tasas reales competitivas.

Sin embargo, el costo del dinero en Estados Unidos como consecuencia de la decisión de la Fed sí tendrá un efecto directo en nuestros mercados financieros, ahora y en el futuro. La razón es obvia. Si las tasas de interés en dólares suben, también deberían hacerlo las tasas de interés en los mercados de los países en desarrollo, particularmente en aquellos más integrados a la economía internacional. Pero el ajuste no necesariamente será concomitante. La relación no es uno a uno. Mucho dependerá de las condiciones internas de los mercados en desarrollo, las relativas fuerzas de oferta y demanda de recursos, el efecto final en las tasas a largo plazo en Estados Unidos en respuesta al ajuste en las a corto plazo, los grados de equilibrio o desequilibrio macroeconómico (altamente influidos por la dominancia fiscal), las inflaciones relativas y, especialmente, la flexibilidad de los regímenes cambiarios para acomodar eventuales presiones en los tipos de cambio al variar la rentabilidad relativa de las inversiones, en el contexto de las respectivas situaciones fiscales.

En todo caso, un pequeño ajuste en las tasas de interés sería ampliamente contrarrestado por el mejoramiento en el ingreso disponible de los consumidores dada la baja sustancial de los precios del petróleo.

k Efectos en Costa Rica. Con un mercado financiero segregado entre activos y pasivos denominados en dólares y colones, dividido más o menos en iguales partes, no se puede –ni se debe– descartar algún impacto como consecuencia de las alzas previstas en las tasas de interés, principalmente en cuanto a las operaciones denominadas en dólares. Pero aquí, de nuevo, el ajuste no será uno a uno. El alza de 25 puntos base ahora o en el futuro no necesariamente significará ajustes similares en las tasas activas y pasivas en dólares en Costa Rica, por las razones apuntadas anteriormente.

En cuanto al impacto de las tasas en colones, la relación es aún más diluida. No solo influyen las mismas razones mencionadas, sino otras más importantes: las tasas de interés en colones son mucho más elevadas en términos porcentuales que las tasas en Estados Unidos (por ejemplo, la tasa básica pasiva en Costa Rica es de un 5,95% mientras que la tasa libor en el mercado estadounidense (en Europa es más baja) es, después del ajuste de la Fed, solo un 1,11% a un año plazo (0,795% a 6 meses); la tasa de política monetaria fijada por el BCCR es un 2,25%, mientras que las de la Fed son apenas del 0,50%. El margen entre unas y otras es aún demasiado grande como para generar incrementos significativos aquí en respuesta a movimientos tan moderados allá.

Además, las tasas reales de interés en Costa Rica han subido en los últimos meses como consecuencia de la caída en la inflación. Si se comparan con las prevalecientes en el mercado internacional (en términos reales), las nuestras siguen siendo muy elevadas. No solo podrían acomodar los ajustes de la Fed sin presionar el mercado en colones al alza, sino que, más bien, podrían bajar, particularmente si mejorara la situación fiscal a consecuencia de una reforma fiscal integral.

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