Opinión

EDITORIAL

Evolución y retos de la economía internacional

Actualizado el 30 de diciembre de 2013 a las 12:00 am

Las perspectivas de crecimiento real para el 2014 son mejores para casi todas las regiones y países del mundo

Si suben las tasas de interés en EE. UU., como ya ha empezado a suceder, disminuirá la prima por invertir en títulos de países en desarrollo

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La interacción de la economía costarricense con la economía internacional es cada vez más intensa. Eso nos obliga a examinar la evolución de las principales economías del mundo y evaluar sus correspondientes riesgos, particularmente los que puedan afectar a países como el nuestro.

Es preciso destacar varios aspectos: el crecimiento de los países desarrollados y su estrecha relación con nuestras exportaciones; sus niveles de precios y su impacto en la inflación importada; sus ajustes fiscales y la capacidad de restablecer el crecimiento a largo plazo; el gradual retiro de los incentivos monetarios y crediticios y sus probables efectos sobre las tasas de interés, los bonos fiscales y los tipos de cambio en los países en desarrollo. Este último es, quizás, el aspecto más relevante en el 2014. Debe ponerse, sin embargo, en la perspectiva adecuada, pues la nueva política monetaria, recientemente anunciada, no afectará por igual a todos los países en desarrollo, según un reciente y novedoso estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Crecimiento. La producción mundial sufrió un retroceso en el 2013. Según proyecciones del FMI realizadas en octubre pasado ( World Economic Outlook ), el crecimiento de la producción global apenas alcanzará el 2,9% real, comparada con un 3,9% real en el 2012. El menor crecimiento económico se explica, en parte, por el bajo crecimiento de los países desarrollados, que no lograron reponerse de la crisis en forma sostenida. EE. UU., afectado por una larga y estéril disputa fiscal entre demócratas y republicanos que ralentizó la inversión, creció un 1,6% real (comparado con un 2,8% real en el 2012), mientras que en la Unión Europea (UE) el producto interno bruto (PIB) registrará un decrecimiento (-0,4%), motivado por las profundas secuelas de un modelo productivo altamente distorsionado en lo laboral, desequilibrado en sus finanzas y rezagado en productividad. Japón mantendrá su tasa de crecimiento del 2% real, y los países en desarrollo experimentarán un menor crecimiento (4,5% frente a un 4,9% en el 2012).

Las perspectivas de crecimiento real para el 2014 son mejores para casi todas las regiones y países. La economía global crecerá un 3,6%; EE. UU., un 2%; la UE pasará de recesión a una leve expansión positiva (1%); los países en desarrollo subirán un 5,1% influidos por los países asiáticos (China e India), y la región latinoamericana crecerá un 3,1%. ¿Qué significa la mejoría mundial para países como el nuestro? El comercio mundial prácticamente se duplicará (de 2,9% en el 2013 a 4,9% en el 2014). El cambio, definitivamente, será positivo. Pero, por ser la mejoría real esperada relativamente modesta, no implicará un cambio muy significativo en nuestras tasas de crecimiento de las exportaciones de bienes y servicios, incluyendo turismo. La economía costarricense repuntará, como han previsto el FMI, la Cepal y el Banco Central, tal y como veremos en detalle en nuestro tercer editorial de esta serie. Pero habrá otros cambios en las políticas económicas de los países desarrollados que podrían tener mayor impacto y significación en el 2014, como detallamos a continuación.

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Política monetaria . La recesión posterior a la crisis y, luego, las bajas tasas de crecimiento real motivaron la adopción de políticas monetarias y fiscales muy expansivas. El déficit fiscal se incrementó a tasas preocupantes; el desempleo creció hasta representar un 10% de la fuerza laboral y, para combatirlo, la expansión monetaria alcanzó niveles sin precedentes en la historia. El balance del Banco de Reserva Federal (FED) se volvió altamente negativo (la emisión es un pasivo para los bancos centrales), producto de la adquisición masiva de bonos de gobierno e hipotecas de los bancos comerciales y empresas. El objetivo era abaratar las tasas de interés de corto y largo plazo para estimular el crédito y, por esa vía, el gasto de consumidores y empresas, bajo la hipótesis de que mayores gastos estimulan la inversión y generación de empleo.

Mucha discusión se generó en torno a la política monetaria expansiva de la FED. Para unos, era necesaria la expansión para estimular el crecimiento y el empleo; para otros, había un riesgo de atizar la inflación por la exorbitante emisión monetaria. No nos corresponde tomar partido en esa discusión. Lo cierto es que la economía no creció mucho, pero el desempleo ha venido decreciendo. Ante esa realidad, la FED decidió, hace pocas semanas, que había llegado el momento de empezar a contraer la emisión. En la última sesión, celebrada en diciembre, decidió disminuir gradualmente las compras mensuales de títulos públicos y privados, sin afectar todavía sus propias tasas de interés. La expectativa es que las tasas de interés de corto y largo plazo repuntarán en el transcurso del año, haciendo más atractiva la inversión en los Estados Unidos. Y eso, por sí solo, podría afectar los flujos de capital hacia nuestros países y, por tanto, los tipos de cambio. Y ese es uno de los retos más delicados de la política económica para el 2014.

Si suben las tasas de interés en la plaza financiera más importante del mundo, como ya ha empezado a suceder, disminuirá la prima por invertir en títulos emitidos por los países en desarrollo. Esta posibilidad ha sido claramente establecida por organismos internacionales como el FMI y la Cepal. Habrá, según estiman, menores entradas de capital y disminuirá la presión hacia la apreciación de las monedas. El reto para nuestros países es manejar la transición hacia tasas más normales de interés en el mercado internacional, y ajustes en el tipo de cambio. La recomendación de los técnicos internacionales, que nosotros suscribimos, es permitir el ajuste hacia arriba de nuestros tipos de cambio, apreciados por la anormalidad de tasas de interés muy bajas. Esa depreciación monetaria otorgaría un respiro a las exportaciones y al turismo, afectados en su rentabilidad por la apreciación anterior. Pero esa recomendación exige plantear algunas consideraciones adicionales, siguiendo las sugerencias de los organismos internacionales.

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El cambio en la política monetaria de la FED puede afectar de manera diferente a los países en desarrollo, dependiendo de sus propias circunstancias, según un reciente estudio del FMI, intitulado “Ramificaciones globales en los mercados de bonos de los países emergentes ()”, del pasado 23 de diciembre. El impacto de menores entradas de capital por el cambio en la liquidez y las tasas de interés podría afectar más severamente a los países con alto déficit fiscal y con desequilibrios en la balanza de pagos, como el nuestro. Los ajustes en el tipo de cambio podrían resultar más marcados y volátiles, y eso no sería bueno para la estabilidad del sistema financiero.

De ahí se derivan dos conclusiones muy importantes: el Banco Central debe tener un plan contingente para enfrentar los cambios conforme se vayan presentando, y el Ministerio de Hacienda debe estar preparado para reducir su déficit fiscal para coadyuvar en el ajuste macroeconómico. Debe evitar, en particular, recurrir al endeudamiento externo para no afectar más el tipo de cambio, y permitir un ajuste gradual hacia arriba. Y, desde luego, la Asamblea Legislativa debe responder con un ajuste de ingresos como el que hemos propuesto en varios editoriales anteriores. Sobre esos y otros retos de la economía costarricense para el 2014 volveremos próximamente.

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