Opinión

EDITORIAL

Espectáculo legislativo

Actualizado el 14 de febrero de 2017 a las 12:00 am

El presidente ejecutivo de Grupo Nación compareció en el Congreso sin abogado y contestó todas las preguntas sin invocar el derecho a no declarar

La comparecencia fue aprobada para hablar de los Papeles de Panamá y prácticamente no hubo preguntas sobre el tema

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La comisión legislativa fue creada para investigar los “Papeles de Panamá”. Manuel Jiménez Echeverría, presidente ejecutivo de Grupo Nación, recibió una citación formal donde claramente se daba a entender que la comisión, a instancia de la diputada Patricia Mora, del Frente Amplio, requería de su presencia para preguntarle sobre ese tema. Jiménez respondió a todas las preguntas, pero prácticamente ninguna fue sobre los Papeles de Panamá.

El espectáculo político orquestado por la legisladora del Frente Amplio resultó un reconocimiento tácito de la ausencia de relación entre Grupo Nación y los Papeles de Panamá. A falta de esos vínculos, la diputada investigadora y sus aliados del PAC se dedicaron a preguntar sobre el llamado “caso de las rotativas”, una disputa de más de una década entre Grupo Nación y Tributación Directa por una diferencia de interpretación de la legislación fiscal.

El caso tuvo fuertes tintes de persecución política, incluida una directriz hecha a la medida para perjudicar a Grupo Nación, y se cerró mediante una conciliación. La discrepancia surgió hace 15 años, el expediente fue archivado y no guarda relación alguna con los Papeles de Panamá.

Al parecer, Mora sabía que la mención de Jiménez en informes periodísticos sobre los papeles panameños es caprichosa e insustancial. Jiménez es uno de muchos inversionistas en un fondo establecido en Costa Rica cuyos administradores decidieron trasladarlo a Panamá por falta de la figura jurídica adecuada a sus propósitos en la legislación costarricense. Cuando la normativa nacional fue actualizada, los administradores, entre los cuales no figura Jiménez, trajeron el fondo de vuelta sin que hubiera todavía hecho operaciones.

No hubo evasión alguna, ni propósito de evadir, ni Jiménez es más que uno de muchos inversionistas. Reconocerlo habría arruinado el espectáculo cuidadosamente preparado desde hace días. Todo comenzó con notas de prensa donde se daba cuenta de que la diputada había presentado una moción para pedir la comparecencia de Jiménez.

Luego, la comparecencia fue promovida en Internet, con la foto de doña Patricia y símbolos del Frente Amplio. El anuncio daba la fecha y no dejaba de remarcar que la moción fue presentada por Mora. Además, contenía el engañoso texto: “Comparecencia del presidente del Grupo Nación por su vinculación a los Panama Papers ”. Ayer, el Frente Amplio tenía preparada la transmisión del espectáculo mediante las redes sociales.

Jiménez no estaba obligado a comparecer. El voto 4364-93 de la Sala Constitucional estableció que una comisión del Congreso “…sólo puede utilizarse como instrumento de la función legislativa de fiscalización política y, por ende, únicamente para investigar negocios, o de la forma en que se invierten los fondo públicos o conductas de los entes, órganos o funcionarios públicos, nunca de los particulares, quienes están excluidos, por definición, de dicha fiscalización”. Sin embargo, el presidente ejecutivo de Grupo Nación compareció.

Una vez ante los diputados, Jiménez pudo haber invocado el derecho de no declarar, reconocido por el artículo 112 del Reglamento de la Asamblea Legislativa: “La persona citada podrá… negarse a declarar en los casos en que así la faculte la Constitución o la ley”. Sin embargo, el presidente ejecutivo de Grupo Nación se limitó a informar a los diputados de que conoce su derecho de abstenerse y luego respondió a todas las preguntas, casi ninguna relacionada con el tema por el cual fue citado, lo cual también lo habría facultado para negarse a contestar dada la evidente violación de su derecho a la defensa y el claro exceso en que incurre la comisión al sobrepasar su mandato.

El mismo artículo del Reglamento Legislativo faculta a los comparecientes a hacerse acompañar de un abogado. Sin embargo, el presidente ejecutivo de Grupo Nación, deliberadamente, se presentó solo, para dejar claro que no tiene motivo para temer, y así respondió a todas las interrogantes.

El montaje del espectáculo se hizo evidente desde el primer momento y no quedó duda cuando el Frente Amplio comenzó a anunciar la comparecencia con días de antelación. Jiménez pudo haberlo estropeado con solo invocar sus derechos, pero decidió comparecer para no permitir una nueva siembra de insinuaciones. También decidió seguir respondiendo las preguntas aún después de que el legislador liberacionista Juan Marín llamara al orden y recordara a la Comisión que la moción aprobada era, específicamente, para que Jiménez se refiriera a los Papeles de Panamá.

En un sentido similar se manifestó el socialcristiano Rafael Ortiz, pero la diputada Marcela Guerrero, del PAC, permitió, en su condición de presidenta, la continuación del interrogatorio. El uso de las comisiones legislativas para el espectáculo político, la vendetta y la persecución del adversario ideológico hace un grave daño al principal instrumento de control político a disposición de la Asamblea Legislativa y erosiona su ya maltrecha credibilidad. Es, desde todo punto de vista, lamentable.

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