Opinión

EDITORIAL

Erosionado prestigio legislativo

Actualizado el 01 de mayo de 2013 a las 12:00 am

El 45% de los ciudadanos desaprueba la gestión legislativa y solo el 4% la califica como “buena” o “muy buena”

Un sincero esfuerzo de reforma al Reglamento Interno podría contribuir a poner a la Asamblea Legislativa en la senda de recuperación de su erosionado prestigio

Opinión

Erosionado prestigio legislativo

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Un exiguo 4% de los ciudadanos califican la labor de la Asamblea Legislativa como “buena” o “muy buena”. El 45% la desaprueba sin miramientos. El fenómeno es preocupante, pero más lo son las explicaciones propuestas por políticos y diputados. Falta capacidad para negociar, dice el diputado Juan Carlos Mendoza, pero durante su presidencia la negociación estuvo ausente aun entre los integrantes de la alianza opositora que lo puso a la cabeza del directorio.

Los partidos integrantes de la alianza tomaron turnos para amenazar con el retiro de su apoyo al proyecto común si alguno de los socios persistía en impedir la votación de determinados proyectos. Lograron ponerse de acuerdo para repartir los puestos, pero no para tramitar las leyes. El Movimiento Libertario, con la ilusión de presidir el Congreso en el segundo año de la alianza, removió los obstáculos a la votación de la reforma constitucional para proteger el recurso hídrico impulsada por el Frente Amplio, cuyo diputado amenazaba con abandonar el pacto opositor.

Con idéntica maniobra, el Frente Amplio y el Partido Accesibilidad sin Exclusión (PASE) se unieron para obligar a los libertarios a permitir la votación de la ley antitabaco. El PASE también insistió en votar la ley reguladora de la donación de órganos. Luego, vino el sector del Partido Acción Ciudadana (PAC) afín a Ottón Solís y condicionó su apoyo a la alianza a que los socios permitieran votar la reforma tributaria. Esa medida de fuerza no corrió por cuenta de todo el PAC, sino de los ottonistas, y terminó de abrir las grandes fisuras que se venían gestando en el principal partido de oposición.

Si tan escasa fue la capacidad de negociación dentro de la alianza opositora y aun dentro de los partidos que la integraban, no podía esperarse más de la Asamblea Legislativa ni es apropiado descargar sobre el gobierno la responsabilidad por la falta de diálogo.

La disposición a conversar mejoraría en mucho el desempeño del parlamento pero no puede sustituir la existencia de mecanismos diseñados para permitir, en algún punto del debate, la expresión de la voluntad mayoritaria. Por eso la responsabilidad achacada al Reglamento Interno de la Asamblea Legislativa no es “un espejismo”, como dice el expresidente del Congreso Carlos Vargas Pagán.

PUBLICIDAD

En su época, afirma el exlegislador, fue posible lograr acuerdos sobre temas complejos y polémicos. En su época, es importante añadir, el bipartidismo aun gozaba de buena salud y un acuerdo entre la Unidad Socialcristiana y Liberación Nacional bastaba para dar el asunto por concluido. Los interlocutores en uno y otro bando estaban bien definidos y las distancias ideológicas eran menores.

Pero en esa época también se debatía sobre la necesidad de reformar el reglamento. Ocurría, sin embargo, que en la dinámica del bipartidismo las iniciativas de reforma siempre estaban a cargo del partido de oposición cuando su rival se aprestaba a formar Gobierno. En las postrimerías de cada administración o al inicio de la nueva, si el ambiente electoral indicaba un triunfo de los opositores o los comicios les daban la victoria, los roles se invertían y le tocaba al contrario ser el proponente del cambio. Una y otra vez las iniciativas fracasaron y todo quedó a expensas de la negociación, no siempre transparente, entre los grandes partidos tradicionales.

Hoy el Congreso elegirá un nuevo directorio, probablemente sin los sobresaltos de las dos últimas legislaturas, pero eso no cambiará la percepción de inmovilismo enraizada en la opinión pública con buenas razones.

Un sincero esfuerzo de reforma al Reglamento Interno, como el prometido por la alianza opositora en su momento, podría contribuir a poner a la Asamblea Legislativa en la senda de recuperación de su erosionado prestigio.

  • Comparta este artículo
Opinión

Erosionado prestigio legislativo

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota