Opinión

EDITORIAL

Empuje científico

Actualizado el 22 de octubre de 2015 a las 12:00 am

Una asociación costarricense fue aceptada como miembro de la Federación Internacional de Astronáutica (IAF), entre cuyos integrantes está la NASA

El Estado no ha demostrado estar a la altura de los innovadores nacionales y eso debe cambiar. Es preciso brindar asistencia a las iniciativas meritorias

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La Asociación Centroamericana de Aeronáutica y del Espacio (ACAE), entidad sin fines de lucro fundada en el 2010 para enviar el primer satélite centroamericano al espacio, es miembro, desde el lunes 12 de octubre, de la Federación Internacional de Astronáutica (IAF), entre cuyos integrantes están la Administración de Aeronáutica y del Espacio de los Estados Unidos (NASA), la Agencia Espacial Japonesa (JAXA) y la Agencia Espacial Rusa (Roscosmos).

A muchos, el proyecto inicial les parecerá un sueño disparatado, pero las iniciativas capaces de explorar los límites de lo posible a menudo logran producir cambios dramáticos. Por lo pronto, los científicos nacionales consiguieron un lugar entre los 280 integrantes de la IAF, representantes de 60 países en la principal red de organizaciones dedicadas a la investigación aeroespacial.

Kiyoshi Higuchi, presidente de la Federación Internacional de Astronáutica, se felicitó por las nuevas oportunidades para Costa Rica. Ciro Arévalo, presidente de la Comisión de las Naciones Unidas para la Utilización del Espacio Ultraterrestre con Fines Pacíficos, celebró el compromiso del país con el desarrollo de las múltiples posibilidades en este campo para mejorar las comunicaciones, el medioambiente, la agricultura y la prevención y mitigación de desastres.

La membrecía ofrece acceso a una plataforma mundial de contactos para atraer empresas e investigadores espaciales al país y abre oportunidades académicas para estudiantes y profesionales de nuestra región.

La delegación nacional en el Congreso Internacional de Aeronáutica, donde se ratificó la incorporación de ACAE a la Federación, llevó la propuesta de evaluar las propiedades ópticas y mecánicas del élitro (ala) de los escarabajos dorados de Costa Rica para saber por qué el insecto es prácticamente invisible para los depredadores.

Si fuera posible reproducir las características del escarabajo, los materiales resultantes podrían revolucionar la fabricación de satélites y naves espaciales.

Para el físico y astronauta Franklin Chang, el paso dado por ACAE es “importantísimo” para la integración de Centroamérica a las actividades de la comunidad espacial global. El entusiasmo de Chang no sorprende. Su brillante carrera y su determinación de ampliar los horizontes de Costa Rica han sido fuente de inspiración para otros soñadores, incluidos tres de los representantes nacionales en el Congreso Internacional de Aeronáutica.

Esos tres científicos han hecho pasantías con Chang en iniciativas relacionadas con la NASA y también en Ad Astra, empresa fundada por el astronauta para investigar el motor de plasma que revolucionaría los viajes espaciales. Vista a través de las iniciativas concretas, la aspiración de integrar al país a la investigación espacial internacional nada tiene de inalcanzable.

Los beneficios, desde luego, no siempre están más allá de las nubes. Son incontables los avances tecnológicos derivados de la investigación espacial cuyo impacto en la vida cotidiana ha sido enorme. Chang ha procurado hacérnoslo ver con proyectos como el convenio con la Refinadora Costarricense de Petróleo para producir hidrógeno a partir de la energía solar y eólica, con el fin de utilizarlo como combustible vehicular. También invirtió esfuerzos para impulsar un programa formativo de “supertécnicos” en conjunto con el Instituto Nacional de Aprendizaje. Ambos proyectos tropezaron con obstáculos burocráticos.

El Estado no ha demostrado estar a la altura de los innovadores nacionales y eso debe cambiar. Es preciso brindar asistencia a las iniciativas meritorias, como ACAE, fundada sin fines de lucro para promover un sueño que los jóvenes costarricenses tienen derecho a soñar.

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