Opinión

EDITORIAL

Divisas del sector público fuera del Monex

Actualizado el 30 de junio de 2014 a las 12:00 am

Las negociaciones de divisas del sector público no bancario representan un 31% del mercado cambiario

Excluir del Monex la participación de agentes individuales y pequeñas empresas sería un error, pues le restaría profundidad al mercado

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El Banco Central de Costa Rica (BCCR) decidió excluir del mercado de monedas extranjeras (Monex) las compras y ventas de divisas del sector público no bancario. En principio, es una decisión acertada, pero es importante observar ciertas reglas de coherencia y transparencia en su implementación para no distorsionar el equilibrio cambiario, el buen funcionamiento del mercado, ni la programación macroeconómica.

El 26 de junio, la Junta Directiva adoptó la decisión de centralizar la compraventa de divisas del sector público no bancario en el BCCR para no afectar indebidamente las cotizaciones diarias en el Monex, por ser un mercado relativamente pequeño. Según información dada a conocer, las negociaciones de divisas del sector público no bancario representan un 31% del mercado cambiario. Si las necesidades de instituciones como Recope o el ICE fueran en determinado momento muy grandes, como ha sucedido varias veces, podrían distorsionar el equilibrio en un día particular y elevar el tipo de cambio indebidamente, sin que esas negociaciones o cotizaciones fueran representativas del promedio del mercado o de la estacionalidad durante el año.

Lo anterior es razón suficiente para excluirlas del Monex, pero no del mercado cambiario. La oferta y demanda de divisas del sector público no bancario, incluyendo el Gobierno Central, son parte del mercado global de divisas y, como tales, deben formar parte de las fuerzas de oferta y demanda conducentes a determinar el equilibrio. Excluirlas sería un error. Pero eso no significa que no puedan ser programadas para evitar oscilaciones ajenas al equilibrio a medio plazo. Esa es, precisamente, una de las funciones de las reservas del BCCR. Por eso, la propia resolución de la Junta Directiva exige reponer las ventas de divisas en un período de tiempo programado, para no afectar el nivel de reservas más allá de un porcentaje razonable.

En otras palabras, no se estarían excluyendo las ventas de divisas del mercado cambiario considerado en su globalidad, pues el Central las repondría posteriormente en el Monex (cuando hubiera excedente de divisas), o directamente en ventanilla de los bancos comerciales, de conformidad con la estacionalidad observada en el mercado, de la cual el BCCR tiene suficientes estadísticas.

Hay dos razones adicionales para justificar la medida. La primera es que el BCCR tiene en su poder estudios técnicos que indican cuál es el tipo de cambio real de equilibrio, de conformidad con la valoración de los denominados “factores fundamentales” que inciden en el nivel y variaciones del tipo de cambio. Desde esa perspectiva, resulta ideal que las cotizaciones diarias no se aparten mucho de ese nivel, como podría suceder si las ventas del sector público subieran un día las cotizaciones de una manera anormal, y volvieran a bajar también anormalmente cuando, por ejemplo, el Gobierno venda sus tenencias de eurobonos para financiar sus operaciones normales en colones.

La otra razón es, quizás, más importante. La flotación administrada que, de hecho, opera en el mercado de divisas, fue diseñada para reducir la participación del BCCR en el mercado por sus efectos en la expansión o contracción obligatoria y automática de la liquidez. Si bien la idea era rescatar la autonomía de la política monetaria para controlar efectivamente la inflación, abstenerse de intervenir, o de regular apropiadamente el mercado, podría desembocar en el fenómeno contrario, de consentir oscilaciones en el mercado cambiario. Bajo esa perspectiva, las últimas resoluciones de la Junta Directiva satisfacen ambos objetivos.

Por una parte, permiten intervenir de manera limitada en el mercado cambiario para evitar oscilaciones violentas y, también, cuando las cotizaciones se aparten de la tendencia de medio plazo; por otra, excluyen las negociaciones del sector público del Monex, pero no del mercado total de divisas, pues el BCCR repone la liquidez absorbida con las ventas mediante compras posteriores por los mismos montos en el mercado. Así, la expansión de liquidez compatible con las metas de inflación no se altera durante el año, pudiendo el Central cumplir satisfactoriamente su programación monetaria.

Dicho lo anterior, conviene mencionar otro aspecto relacionado con el buen funcionamiento de las divisas, sobre lo cual tenemos discrepancias con algunas ideas anunciadas por personeros del BCCR. Excluir del Monex la participación de agentes individuales y pequeñas empresas sería un error, pues le restaría profundidad al mercado, aún dominado por bancos comerciales grandes, donde prevalecen márgenes de intermediación cambiaria muy elevados, comparados con los observados en otros países más desarrollados con los que nos toca competir. Aunque la medida no se ha adoptado, instamos muy respetuosamente a la Junta Directiva a no hacerlo, para no perjudicar a pequeños empresarios e inversionistas.

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