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Directrices contradictorias

Actualizado el 08 de septiembre de 2015 a las 12:00 am

Cuatro meses después de emitirla, la Presidencia eliminó una directriz que amenazaba a los ministros con destituirlos si no ejecutaban bien sus presupuestos

A junio, diez ministerios habían ejecutado menos del 40% de sus planes de gasto, entre ellos Seguridad Pública y Vivienda

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El 24 de noviembre, cuando anunció una directriz que prometía destituir a los ministros incapaces de ejecutar su presupuesto, el presidente Luis Guillermo Solís respaldó la determinación con una severa advertencia: “Esto no es una broma”. El 27 de marzo, apenas pasados cuatro meses desde la primera directriz, el mandatario emitió una nueva, cuyo texto lo libera de cumplir la sentencia adelantada en noviembre.

Parece una broma, pero va en serio. El artículo 7 de la directriz 17-P, del 25 de noviembre del 2014, “sobre la eficiencia y eficacia en la gestión presupuestaria de la Administración Pública”, reza: “El incumplimiento injustificado de la presente directriz acarreará la remoción del titular del cargo”.

La directriz 23-H, emitida el 27 de marzo, cuatro meses más tarde y con mucha mayor discreción, sustituye el texto citado con el siguiente: “El incumplimiento injustificado de las normas contenidas en este primer capítulo acarreará que el presidente de la República considere la remoción del titular del cargo”.

La razón del cambio no podría ser más obvia. A cuatro meses de la primera decisión, el mandatario se dio cuenta de que se vería obligado a despedir a más de la mitad de su gabinete. A junio, diez ministerios habían ejecutado menos del 40% de sus presupuestos, entre ellos Gobernación, Seguridad Pública, Presidencia, Hacienda, Economía, Cultura, Vivienda, Comercio Exterior, Ciencia y Tecnología y Ambiente.

Difícilmente, el presidente “considerará” la remoción de los ministros, según el texto de la segunda directriz, pero se relevó a sí mismo de la obligación de destituirlos, de conformidad con la primera, que no era “una broma”. Para añadir a la confusión, José Francisco Pacheco, viceministro de Hacienda, no ve la contradicción entre las dos directrices. “En ningún caso dice que irremediablemente se despedirá”, afirmó. Pero la primera sí lo dice, no cabe duda, salvo el surgimiento de una justificación, difícil de aceptar en tantos casos y con ejecuciones tan bajas.

Tan riguroso sería el control de la ejecución presupuestaria prometido en noviembre, que la directriz exigía entregar, a más tardar el 31 de enero, la reprogramación de los planes operativos institucionales y, a partir de ese momento, un informe trimestral de cumplimiento de metas y ejecución presupuestaria, todo con copia al presidente. Cuatro meses después, la exigencia de los informes trimestrales también desapareció.

La directriz de noviembre del 2014, fuera o no en broma, tenía un objetivo político claro. El país estaba sumido en el debate sobre el plan de gastos del 2015, con un aumento del 19% en medio de la fuerte crisis fiscal. La directriz era la forma de justificar la necesidad de cada cinco presupuestado y garantizar su óptimo aprovechamiento, es decir, “la eficiencia y eficacia en la gestión presupuestaria”, según el título de la efímera orden presidencial.

La instrucción presidencial suscitó polémica. Quienes exigían un plan más austero recordaron al gobierno que el presupuesto es una autorización de gasto y no conlleva la obligación de hacerlo. Casi al mismo tiempo en que se emitía la directriz, el presidente de la Asamblea Legislativa dio el presupuesto por aprobado mediante una maniobra condenada, más tarde, por la Sala Constitucional.

La segunda, desdiciendo a la primera, no recibió la misma publicidad. La primera se publicitó en la página informativa del Gobierno bajo el titular “Presidente emite directriz para vigilar ejecución eficiente y eficaz de Presupuesto” y luego se difundió mediante declaraciones brindadas a los medios de comunicación. La segunda pasó inadvertida, sin conferencias de prensa ni otros ruidos hasta que la acuciosidad del diputado cartaginés Mario Redondo llamó la atención sobre ella, apenas la semana pasada. Lo sucedido es para tomarlo en cuenta durante la presente discusión presupuestaria.

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