Opinión

EDITORIAL

Descontrol de la planilla magisterial

Actualizado el 23 de mayo de 2014 a las 12:00 am

El Ministerio de Educación Pública daba por sentados los sobregiros salariales al punto de dedicar parte de su burocracia a recobrarlos

La Contraloría General de la República calcula en ¢29.000 millones los sobregiros acumulados al 2013

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La creación de una oficina dedicada a recuperar lo pagado en exceso es la más dramática demostración de las falencias del sistema aplicado hasta ahora para controlar las planillas del Ministerio de Educación Pública. Es un absurdo inimaginable. El despacho daba por sentados los sobregiros al punto de dedicar parte de su burocracia a recobrarlos.

La Contraloría General de la República calcula en ¢29.000 millones los sobregiros acumulados al 2013. Durante meses, el viejo sistema continuaba girando el sueldo a trabajadores fallecidos, inactivos, pensionados y hasta a los beneficiarios de permisos sin goce de salario. No todos los casos tienen los mismos visos de cuasi inocente inoperancia. También hay depósitos a personas ajenas al Ministerio cuyos pagos se justificaron con números de cédula de otros empleados o de personas fallecidas.

El obsoleto sistema, por otra parte, causó a lo largo de su historia los mismos problemas atribuidos a la implementación del nuevo. En el 2012, los reclamos por resolver ascendían a 10.000. Si los inconvenientes creados por las primeras planillas tramitadas mediante Integra2 son producto del estreno, en cuanto se resuelvan el país habrá ganado control sobre los pagos en una de sus principales instituciones. Al mismo tiempo, maestros y funcionarios gozarán del pago regular al cual tienen derecho. Eso sí, se habrá cerrado el portillo al abuso, voluntario o accidental.

La plataforma adoptada para sustituir la anterior, según las autoridades de la Administración Chinchilla y también del actual Gobierno, representa un avance importante, pese a las fallas iniciales. Hay espacio para criticar las imprevisiones que se puedan haber presentado en el proceso de cambio de sistema y también para cuestionar las razones del considerable retraso en su implementación. No cabe duda, además, de la comprensión y ayuda debida a los educadores afectados. Pero ninguno de esos factores es base para reconsiderar el paso adelante, producto de una importante inversión.

Si las fallas de Integra2 son causadas por defectos más allá de los problemas propios de la adopción de un nuevo sistema informático, el Ministerio debe intentar resolverlas con gran sentido de urgencia o tomar medidas aun más extremas, pero es inadmisible el regreso a la obsoleta plataforma vigente hasta ahora.

La Contraloría comenzó a advertir las fallas del sistema anterior hace una década. Ya era hora de hacer los cambios recomendados. En el curso de los diez años transcurridos entre las primeras voces de alarma y la actualidad, el ente contralor emitió otros informes, uno de ellos para señalar el crecimiento de los pagos irregulares al ritmo del 23% anual.

Ninguna institución debe verse obligada a abrir un despacho para recuperar sobregiros de planilla y ningún trabajador debe estar expuesto al pago incompleto del salario bien ganado. El costo de las fallas para el Estado es altísimo, así como el sufrimiento causado a los educadores afectados. Sin tomar en cuenta el pago de los funcionarios dedicados a recuperar los sobregiros, la cuenta es altísima, dada la baja tasa de recuperación. En el 2011, el Ministerio recobró ¢149 millones de los ¢330 millones de sobregiros confirmados.

Tampoco es posible soslayar la cantidad de maestros conocedores de los ingresos indebidos, girados a su nombre por el sistema obsoleto, que guardan silencio, siguen recibiendo los pagos y luego deben ser perseguidos para conseguir el reintegro.

Un caso emblemático es el de una educadora con permiso sin goce de salario cuya acción de personal tardó un año en ingresar al sistema. A lo largo de ese periodo, recibió sueldo, aguinaldo y hasta salario escolar. ¿Qué responderán esos educadores cuando sus alumnos les plantean una pregunta relacionada con la ética, por ejemplo, si les interrogan sobre la conducta debida frente al hallazgo de un bien ajeno?

En el 2007, los sobregiros involucraban a 44.000 empleados y exfuncionarios del Ministerio. El número es tan alarmante como la suma de los sobregiros estimada por la Contraloría General de la República. Quizá más.

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