Opinión

EDITORIAL

Desaliento en Washington

Actualizado el 04 de mayo de 2014 a las 12:00 am

Los sondeos de opinión en los Estados Unidos presagian dificultades para el presidente en las elecciones de medio periodo

La política exterior ha sido uno de los ángulos más debatidos de la actual Administración

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La administración de Barack Obama se encuentra agobiada por noticias desalentadoras sobre la gestión del presidente. Primero vinieron los datos sobre la aprobación general del mandatario, seguidos por estadísticas concernientes al crecimiento económico del país. Además, el derrumbe de iniciativas en el campo externo también ha perjudicado la imagen de Obama.

El martes último se dieron a conocer los resultados de un sondeo del Washington Post con ABC News que indica un descenso marcado en la aprobación general del trabajo del mandatario, ubicada ahora en un 41%. El dato se ubicaba en el 46% a finales del primer trimestre del año. Hoy, tan solo el 42% aprueba el manejo de la economía de la nación, en tanto que el 37% apoya la ejecución de la ley de salud, popularmente conocida como “Obamacare”.

Sin embargo, el golpe más duro proviene de la política exterior, cuya conducción cayó al 34% de aceptación. Los temas cruciales de la crisis en Ucrania y la injerencia rusa repercutieron en la baja calificación.

En general, la perspectiva que los sondeos proyectan para las elecciones parciales de noviembre próximo es poco alentadora para el Partido Demócrata. Con una calificación tan baja como la actual de Obama, la experiencia perfila pérdidas significativas del partido oficialista.

Sumemos a este cómputo los números sobre el crecimiento de la economía que, en el primer trimestre, cayeron a un “anémico” 0,1% frente al 2,5% del período previo. No obstante, este rubro está sujeto a numerosos factores, no todos del resorte del presidente.

La política exterior ha sido uno de los ángulos más debatidos de la actual Administración. El presidente ha pregonado la prioridad de la diplomacia en la resolución de los conflictos. La razón de este planteamiento pocos podrían refutarla. El problema radica en los Gobiernos que recurren al proceso diplomático para escudar los frutos de una agresión.

El caso más notorio hoy en día es Siria, donde la dictadura de Basher Assad ha destruido materialmente al país y aniquilado a miles de seres humanos. Además, ha generado millones de desplazados cuyo destino son los campos de refugiados en Turquía, Jordania y otras naciones del entorno.

Con todo, Siria sí ha participado en cuantas negociaciones de alto rango se producen. Amparada por Rusia e Irán, según se ofrezca la ocasión, Siria aparece. Precisamente, el influjo de armamento ruso y los combatientes del Hizbolá libanés han dado respiro al dictador, que ahora pretende realizar elecciones para darle un cuestionado retoque de legalidad a su dictadura.

De esa crisis han surgido llamados a Washington para apoyar con armas a los sublevados. Ha tomado años para que la Administración Obama atienda esas peticiones, a las que últimamente ha respondido con modestas cantidades.

Es indudable que Obama también cifraba grandes esperanzas en una exitosa campaña diplomática de su secretario de Estado, John Kerry, para revivir un proceso de paz entre Israel y los palestinos.

El objetivo lanzó a Kerry a un desesperado intento de acordar, al menos, una agenda de trabajo. Esa empresa desapareció ante la fusión de la OLP con Hamás, dueña de Gaza y declarada como terrorista por Estados Unidos, Israel y numerosos Gobiernos europeos. De todas formas, la iniciativa emblemática de Obama y Kerry expiró la semana pasada.

La política sobre Ucrania merece un análisis más largo, pero, para sintetizarlo, digamos que Vladimir Putin, hasta ahora, se ha salido con la suya, directamente en Crimea y en Ucrania Oriental, mediante grupos antigubernamentales apertrechados por Moscú.

Este capítulo ha provocado un duro y prolongado debate en Washington. Asimismo, resulta claro el desacuerdo entre los grandes del G7 en torno a las sanciones contra Rusia. Pero, en todo caso, la factura se la han endosado a Obama.

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